La gloriosa Cruzada Civilista
Orgullosamente digo que pertenecí a la dirigencia de la Cruzada Civilista en los finales de los años 80, representando a los gremios médicos junto a los doctores Rolando de la Guardia y Fernando Boyd. Fue un movimiento de mucho sacrificio, arduo trabajo, pero de satisfacciones inmensas. No todo era hermoso porque, en ocasiones disminuía la fuerza del movimiento y sentíamos frustración; luego encontrábamos alguna causa para revivir y la aprovechábamos, hasta que todo un pueblo comprendió la importancia de lo que hacíamos y nos apoyaron masivamente para, en conjunto con los partidos políticos, llegar a unas elecciones en donde el resultado final no agradó al dictador de turno y las eliminó hasta la invasión con liberación.
Por esto y mucho más, no puedo permitir que se hable alegremente de un llamado que hizo la Cruzada para una concentración que no fue muy concurrida. Aclaremos; no es cierto que fue la Cruzada la que convocó a nada. Tengo entendido que casi ninguno de los dirigentes fuimos avisados de esta actividad, por lo que me opongo a que se utilice el nombre de un movimiento tan bonito para intereses personales.
Tengamos presente que la actividad de esta organización fue coyuntural y nos tocó una participación revolucionaria en la historia de Panamá. Pero ese movimiento tuvo su vida activa y finalizó cuando se juramentó el primer gobierno en democracia. ¿Por qué finalizó? Porque la labor de esa Cruzada debió ser de vigilancia para que se cumplieran los objetivos de la misma en bien del país; para que el gobierno de turno cambiara la Constitución, cambiara a los dirigentes sindicales y reglamentara modernamente la actividad de esos gremios y mucho más. Pero no fue así.
Soy feliz cuando me encuentro con los dirigentes de aquel entonces; pero ya somos historia escrita con tinta indeleble. Ojalá pudiera verlos más a menudo y revivir aquellos momentos. Pero la Cruzada Civilista se acabó como movimiento luego de cumplir con su labor; no puedo permitir que nos mezclen con personas que nos adversaron y que ahora quieren pescar en río revuelto. La Cruzada Civilista es sagrada y prefiero que la dejen en paz, repito, ocupando el lugar que le corresponde en la historia. Entendámosno: no es lo mismo ni se escribe igual y cualquier movimiento que se quiera hacer debe ser ajeno a la Cruzada. Un beso a todos los que trabajamos y a los que nos ayudaron.