La gobernabilidad metropolitana
En artículo del 28 de agosto de 1998, publicado en el diario El Panamá América, y en otros sobre el tema, me permití exponer el concepto de área metropolitana como aquel que circunde la ciudad sobre el cual ejerce influencia, teniendo como función principal, la provisión de las facilidades y amenidades a la población de esa área. La extensión de la misma podría ser determinada por los patrones de circulación en el territorio circundante a la ciudad y de ésta hacía aquellas, y que por ello los servicios de transporte y las condiciones geográficas de relieve y drenaje siempre contribuyen a la definición de sus límites. Señalé que la metrópoli no tenía que coincidir necesariamente con límites administrativos, pero que por razones de administración resultaba conveniente la incorporación de municipios completos; esas razones incluyen las políticas y censales. De allí, la importancia de comprometer la participación de sus representantes desde la preparación de los planes, para asegurar la representación oportuna de los distintos intereses, evitar las imposiciones inconsultas, asegurar el apoyo a las propuestas y facilitar la gobernabilidad en la administración y ejecución de los mismos.
Por otra parte apunté que la integración de aquella participación, prevista en el Artículo 235 de la Carta Magna como Consejo Intermunicipal, era una de las tareas más delicadas de la planificación y administración metropolitana, esencial en una democracia abocada a fortalecer la autonomía municipal, en cumplimiento de disposiciones contenidas en la Constitución. Esta es sin duda la forma de incorporar las poblaciones a los procesos de desarrollo en democracia.
Los planes metropolitanos de Panamá y Colón, preparados por una firma consultora, fueron terminados y entregados al Ministerio de Vivienda (MIVI) hace un año. El MIVI es una institución asesora de los municipios en materia de planificación urbana. Lamentablemente a esta fecha no se ha sabido de gestión alguna para conformar los Consejos Intermunicipales (o metropolitanos) constitucionalmente responsables por la puesta en marcha y administración de aquellos planes. Con el transcurrir del tiempo son evidentes muchos desarrollos, públicos y privados, aislados, que a diario se ejecutan en los diversos municipios &ndash5 en Colón y 11 en Panamá- que pudieran invalidar propuestas de los planes e intensificar los problemas de gobernabilidad.
Aquellas metrópolis, contiguas al Canal y su Cuenca, concentran el 54% de la población del país, poseen las mejores infraestructuras físicas, sociales y culturales; son los mayores centros de consumo y generan una alta proporción de las riquezas nacionales. En ellas se ubican los puertos más importantes -Cristóbal en el Caribe y Balboa en el Pacífico- una Zona Libre con años de experiencia, una refinería, una vía férrea a ser reconstruida y una autopista en construcción que acelerarán los traslados interoceánicos de pasajeros y cargas. Todo este conjunto es importante para generar mayores riquezas, reducir costos, y hacer a Panamá competitiva, pero se requiere de una estrecha coordinación entre las autoridades respectivas, organización y gobernabilidad para administrar y ejecutar eficientemente las tareas de desarrollo.
El mejor rendimiento de las condiciones favorables mencionadas está siendo restringido y amenazado por situaciones caóticas que sin duda están incidiendo sobre la economía nacional y de aquellas metrópolis, especialmente sobre la de Panamá. Los congestionamientos a toda hora ocasionados por el intenso tránsito vehícular, los frecuentes y numerosos accidentes automovilísticos, las migraciones de población sin control generados por expectativas económicas insatisfechas y de mejores servicios, la alta proporción de desempleo y subempleo, el aumento de la población en asentamientos marginales con todas sus consecuencias socioculturales, el elevado índice de inopia, las deficiencias y en casos carencia de servicios públicos en desagüe, disposición de desechos sólidos, de suministro eléctrico a costos elevados, de la deficiente recolección de basuras, del nivel de contaminación ambiental que ya afecta la salud física y mental humana, los sectores con desagües deficientes expuestos a frecuentes inundaciones ...el aumento de la delincuencia y el incumplimiento de normas urbanas sanas. Los presupuestos son insuficientes para atender las acciones correctivas, por lo que el momento exige organización y capacidad para racionalizar la aplicación de los limitados recursos y gobernabilidad para su eficiente administración.
Es oportuno aclarar, sin embargo, que no se lograrán los mejores resultados si aquellas propuestas se siguen situando al margen de los problemas del resto del país. Tienen que visualizarse dentro del contexto de una política nacional, porque las presiones de las migraciones de población generadas por la desatención de necesidades económicas y socioculturales impedirán el desarrollo integral de Panamá. Problema más serio de las economías emergentes.
El país ya perdió 40 años sin haber hecho realidad aquella definición programática, para procurar un equilibrio regional en el desarrollo nacional. En 1959 la Ley que creó la Dirección General de Planificación y Administración (DGPA) le delegó ésta responsabilidad, que en 1973 fue transferida de manera más explícita al Ministerio de Planificación y Política Económica (MIPPE). En 1998 esa función regional dejó de ser explícita en la Ley que creó el Ministerio de Economía y Finanzas en reemplazo del MIPPE. Sería saludable revisar la misma para hacerla acorde con una administración pública moderna, y evitar los incumplimientos de las disposiciones constitucionales y de las leyes, que en el pasado ocasionaron despilfarros multimillonarios. Las medidas correctivas serán costosas.
Hay que desarrollar a Panamá, incorporando al panameño, y no solo a una parte de Panamá.
Alarmantes en Colón
Por otra parte apunté que la integración de aquella participación, prevista en el Artículo 235 de la Carta Magna como Consejo Intermunicipal, era una de las tareas más delicadas de la planificación y administración metropolitana, esencial en una democracia abocada a fortalecer la autonomía municipal, en cumplimiento de disposiciones contenidas en la Constitución. Esta es sin duda la forma de incorporar las poblaciones a los procesos de desarrollo en democracia.
Los planes metropolitanos de Panamá y Colón, preparados por una firma consultora, fueron terminados y entregados al Ministerio de Vivienda (MIVI) hace un año. El MIVI es una institución asesora de los municipios en materia de planificación urbana. Lamentablemente a esta fecha no se ha sabido de gestión alguna para conformar los Consejos Intermunicipales (o metropolitanos) constitucionalmente responsables por la puesta en marcha y administración de aquellos planes. Con el transcurrir del tiempo son evidentes muchos desarrollos, públicos y privados, aislados, que a diario se ejecutan en los diversos municipios &ndash5 en Colón y 11 en Panamá- que pudieran invalidar propuestas de los planes e intensificar los problemas de gobernabilidad.
Aquellas metrópolis, contiguas al Canal y su Cuenca, concentran el 54% de la población del país, poseen las mejores infraestructuras físicas, sociales y culturales; son los mayores centros de consumo y generan una alta proporción de las riquezas nacionales. En ellas se ubican los puertos más importantes -Cristóbal en el Caribe y Balboa en el Pacífico- una Zona Libre con años de experiencia, una refinería, una vía férrea a ser reconstruida y una autopista en construcción que acelerarán los traslados interoceánicos de pasajeros y cargas. Todo este conjunto es importante para generar mayores riquezas, reducir costos, y hacer a Panamá competitiva, pero se requiere de una estrecha coordinación entre las autoridades respectivas, organización y gobernabilidad para administrar y ejecutar eficientemente las tareas de desarrollo.
El mejor rendimiento de las condiciones favorables mencionadas está siendo restringido y amenazado por situaciones caóticas que sin duda están incidiendo sobre la economía nacional y de aquellas metrópolis, especialmente sobre la de Panamá. Los congestionamientos a toda hora ocasionados por el intenso tránsito vehícular, los frecuentes y numerosos accidentes automovilísticos, las migraciones de población sin control generados por expectativas económicas insatisfechas y de mejores servicios, la alta proporción de desempleo y subempleo, el aumento de la población en asentamientos marginales con todas sus consecuencias socioculturales, el elevado índice de inopia, las deficiencias y en casos carencia de servicios públicos en desagüe, disposición de desechos sólidos, de suministro eléctrico a costos elevados, de la deficiente recolección de basuras, del nivel de contaminación ambiental que ya afecta la salud física y mental humana, los sectores con desagües deficientes expuestos a frecuentes inundaciones ...el aumento de la delincuencia y el incumplimiento de normas urbanas sanas. Los presupuestos son insuficientes para atender las acciones correctivas, por lo que el momento exige organización y capacidad para racionalizar la aplicación de los limitados recursos y gobernabilidad para su eficiente administración.
Es oportuno aclarar, sin embargo, que no se lograrán los mejores resultados si aquellas propuestas se siguen situando al margen de los problemas del resto del país. Tienen que visualizarse dentro del contexto de una política nacional, porque las presiones de las migraciones de población generadas por la desatención de necesidades económicas y socioculturales impedirán el desarrollo integral de Panamá. Problema más serio de las economías emergentes.
El país ya perdió 40 años sin haber hecho realidad aquella definición programática, para procurar un equilibrio regional en el desarrollo nacional. En 1959 la Ley que creó la Dirección General de Planificación y Administración (DGPA) le delegó ésta responsabilidad, que en 1973 fue transferida de manera más explícita al Ministerio de Planificación y Política Económica (MIPPE). En 1998 esa función regional dejó de ser explícita en la Ley que creó el Ministerio de Economía y Finanzas en reemplazo del MIPPE. Sería saludable revisar la misma para hacerla acorde con una administración pública moderna, y evitar los incumplimientos de las disposiciones constitucionales y de las leyes, que en el pasado ocasionaron despilfarros multimillonarios. Las medidas correctivas serán costosas.
Hay que desarrollar a Panamá, incorporando al panameño, y no solo a una parte de Panamá.
Alarmantes en Colón