La gran mentira del 442
A pesar de lo que dicen los defensores del proyecto de ley No. 442 y de las frases residuales que han ido incorporando, el mismo no deja de ser una mala copia de leyes fracasadas en materia de derechos sexuales y reproductivos implementadas ya en Europa y América del Norte, que han traído como consecuencia un aumento considerable de abortos y del SIDA, pese a los muchos millones de dólares invertidos por esos países para repartir métodos anticonceptivos gratuitos a los menores de edad. Entonces, ¿por qué la necedad de algunos de importar fracasos? Basta ver las estadísticas en Estados Unidos del grupo de jóvenes que tiene una vida sexual promiscua y que utiliza el condón contra las enfermedades venéreas. Ellos terminan, según los índices, contagiados uno de cada seis. De hecho los condones gratuitos en estos países no han frenado el avance del SIDA. ¿Podrá hacerlo Panamá con el proyecto 442?
De aprobarse el 442, en la escuelas públicas, en vez de dar mejores salarios a los docentes, de combatir el hambre con la galleta nutricional o mejorar las condiciones físicas del aula, se les estará dando condones gratis pagados con nuestros impuesto a cualquier infante o adolescente que deseé ejercer sus derechos sexuales. Además, su hijo ya no compartirá el modelo familiar donde usted y yo crecimos; y es que el proyecto en el artículo 11 señala: "Será obligatoria la inclusión de la educación sexual y reproductiva con perspectiva de género"; es decir, su hijo desde muy pequeño aprenderá que él es hombre porque culturalmente se lo impusieron pudiendo optar desde de los 6 años entre ser un homosexual, bisexual, travesti, etc. Esta ideología del género plasmada en el artículo 30, numeral 5 del proyecto, enfatiza que es "el cómo nos socializamos" independientemente de la identidad sexual del niño. Así es como seguramente vamos a destruir a Panamá. Este tema nunca lo tocan los defensores del proyecto. Sin embargo, así se interpreta la perspectiva de genero, la cual es promovida a ultranza por los grupos homosexuales y las feministas radicales.