La guerra que nos espera
Escondido en los bolsones de pobreza de América Latina, Asia y Africa, hay un enemigo sin rostro que azota a la humanidad. Se trata de la tuberculosis o tisis, una enfermedad contagiosa que consume los recursos hospitalarios en los países del Hemisferio sur, donde la pobreza se multiplica. Tos seca, pérdida de energía, adelgazamiento y expectoración de sangre son algunos de los síntomas de ésta, causada por el bacilo de Koch, que en el 2000 provocó la muerte de dos millones de personas en el mundo. Sin embargo, puede ser prevenida, tratada y curada con el uso de fármacos específicos, y el diseño de una estrategia que permita enfrentar las causas económicas, sociales y políticas que la incuban en las áreas rurales y en sectores urbano-marginales deprimidos.
La lucha mundial contra la tuberculosis cuesta unos 12,000 millones de dólares anuales, pero esa cantidad ha sido insuficiente para impedir su avance, debido al aumento de la pobreza extrema y a la propagación del SIDA, que predisponen al contagio en pacientes con el sistema inmunológico debilitado. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), unos 830 millones de personas, de los 6.000 millones de habitantes en la tierra, están subalimentados. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) exhortó este año a todos los países para que detengan la tuberculosis y combatan en forma eficaz la pobreza, como una manera de lograr equidad y promover el desarrollo. Aclaró que "una fuerza laboral enferma contribuye a una economía no saludable".
En Panamá, una liga pequeña y modesta, la Organización Panameña Antituberculosa (OPAT), asumió hace 50 años el compromiso de apoyar a los programas oficiales, para reducir la incidencia de esta enfermedad infecciosa. A través de la venta anual de estampillas, ha forjado una alianza permanente con los promotores de la salud pública en la adquisición de suministros médicos y en la distribución de literatura para prevenir a la población sobre los riesgos de la tuberculosis, el tabaquismo y el enfisema pulmonar. Ello ha garantizado que los centros de salud en Panamá reciban anualmente, en forma gratuita, miles de envases para realizar las baciloscopías, que permiten el diagnóstico temprano y la instauración de terapias para la recuperación de los enfermos.
La OMS y el Banco Mundial reconocieron la validez de las coaliciones entre donantes, ONG"s, gobiernos y comunidades organizadas, para alcanzar un mayor impacto en la lucha contra la tuberculosis, la pobreza y el hambre, y aprovechar en forma adecuada los recursos provenientes de la solidaridad. El hecho de que la tuberculosis, alguna vez conocida en Europa como la "peste blanca", haya cobrado terreno en el mapa mundial del hambre, obliga a reconocer con vergüenza que se trata de una guerra pendiente, en la que todos, incluidos los panameños, tienen el deber moral de participar.
Considero que nunca es suficiente lo que se aprende, que hay que seguir avanzando y que la licenciatura no es todo y hay que seguir a nivel de maestría y doctorado para llegar un poco más allá.
Para mejorar, las investigaciones son las que pueden aumentar el progreso del país, ya sea investigaciones en el área de geofísica, estudio de aguas subterráneas, hidrología, estudio de radiaciones ionizantes.
Se necesita apoyo económico para lo que es equipo, a veces hace falta equipo. Ultimamente hemos tenido ayuda del gobierno español con préstamos para adquisición de equipo, pero hace falta un poco más.
Toda persona que sale de aquí debiera estar preparada ya que el curriculum de Física en Panamá es bastante fuerte y casi todas las personas que salen graduadas y van afuera creo que hacen un buen papel, eso quiere decir, que el curriculum funciona.
La lucha mundial contra la tuberculosis cuesta unos 12,000 millones de dólares anuales, pero esa cantidad ha sido insuficiente para impedir su avance, debido al aumento de la pobreza extrema y a la propagación del SIDA, que predisponen al contagio en pacientes con el sistema inmunológico debilitado. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), unos 830 millones de personas, de los 6.000 millones de habitantes en la tierra, están subalimentados. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) exhortó este año a todos los países para que detengan la tuberculosis y combatan en forma eficaz la pobreza, como una manera de lograr equidad y promover el desarrollo. Aclaró que "una fuerza laboral enferma contribuye a una economía no saludable".
En Panamá, una liga pequeña y modesta, la Organización Panameña Antituberculosa (OPAT), asumió hace 50 años el compromiso de apoyar a los programas oficiales, para reducir la incidencia de esta enfermedad infecciosa. A través de la venta anual de estampillas, ha forjado una alianza permanente con los promotores de la salud pública en la adquisición de suministros médicos y en la distribución de literatura para prevenir a la población sobre los riesgos de la tuberculosis, el tabaquismo y el enfisema pulmonar. Ello ha garantizado que los centros de salud en Panamá reciban anualmente, en forma gratuita, miles de envases para realizar las baciloscopías, que permiten el diagnóstico temprano y la instauración de terapias para la recuperación de los enfermos.
La OMS y el Banco Mundial reconocieron la validez de las coaliciones entre donantes, ONG"s, gobiernos y comunidades organizadas, para alcanzar un mayor impacto en la lucha contra la tuberculosis, la pobreza y el hambre, y aprovechar en forma adecuada los recursos provenientes de la solidaridad. El hecho de que la tuberculosis, alguna vez conocida en Europa como la "peste blanca", haya cobrado terreno en el mapa mundial del hambre, obliga a reconocer con vergüenza que se trata de una guerra pendiente, en la que todos, incluidos los panameños, tienen el deber moral de participar.
Considero que nunca es suficiente lo que se aprende, que hay que seguir avanzando y que la licenciatura no es todo y hay que seguir a nivel de maestría y doctorado para llegar un poco más allá.
Para mejorar, las investigaciones son las que pueden aumentar el progreso del país, ya sea investigaciones en el área de geofísica, estudio de aguas subterráneas, hidrología, estudio de radiaciones ionizantes.
Se necesita apoyo económico para lo que es equipo, a veces hace falta equipo. Ultimamente hemos tenido ayuda del gobierno español con préstamos para adquisición de equipo, pero hace falta un poco más.
Toda persona que sale de aquí debiera estar preparada ya que el curriculum de Física en Panamá es bastante fuerte y casi todas las personas que salen graduadas y van afuera creo que hacen un buen papel, eso quiere decir, que el curriculum funciona.