default

La hebilla de oro


Para las personas que aceptamos la existencia de un ser superior, creador de todo lo que vemos y de lo que no vemos, nos debe ser claro también que cada cosa creada por ese supremo ser, revela un signo de su existencia manifestando, su omnipresencia, como nos lo enseñaron cuando éramos niños: "Dios está en todas partes".
La guía espiritual que recibimos en nuestros hogares, iglesias o escuela, nos enseña a amar, respetar y obedecer a Dios. ¿Pero, cómo amar, respeta y obedecer a Dios sin amar ni respetar sus signos?
Cuando veo o escucho propagandas sobre competencias "deportivas" como el rodeo, pelea de gallos, corrida de toros, etc., viene a mi mente una cápsula científica que escuché en alguna ocasión y que confieso, creo que hace justicia a la actitud del ser humano frente a la naturaleza. Decía: "si todos los animales desparecieran de la tierra, el hombre desaparecería; si el hombre desapareciera de la tierra, la vida florecería".
No entiendo cómo una persona puede sentirse un triunfador de una competencia a costa del sufrimiento y dolor, propiciado por la tortura a que es sometido un ser inocente. ¿Cómo nos atrevemos a exigir respeto por nuestros derechos, si nosotros no respetamos los de los demás seres de la naturaleza? ¿Cómo imploramos paz, cuando la tortura y el sufrimiento, los consideramos fuentes de placer, de entretenimiento y hasta de honor?
El ser humano ha sido dotado de razón, inteligencia, voluntad y capacidad para discernir entre lo que es correcto, entre lo que le beneficia y lo que le perjudica. ¿Por qué, entonces, se inclina a actuar en contra de su propio beneficio como humano, a destruir su integridad como persona, a cambiar su paz y felicidad por aquello que sólo le brinda un momento de placer?
En los escritos sagrados de la Fe Bahá´í leemos estas palabras: "¡O hijo del Espíritu! Te cree rico, ¿por qué te empobreces? Te hice noble, ¿Por qué te degradas. De la esencia del conocimiento te di vida..." Bahá´ú´lláh. Las Palabras Ocultas.
En el Qu-rán, el libro más sagrado del Islam, encontramos una historia en donde el profeta relata cómo un hombre fue al cielo por haberle salvado la vida a un perrito en el desierto, saciando su sed, al buscarle agua en su propia bota: y a su vez, cómo una mujer fue al infierno por haber dejado morir de hambre a su gatito.
Estimados lectores, no es cuestión de leyes, ni sanciones; es un asunto de educación, de concienciación; de reconocer la presencia del Creador en cada cosa creada, de demostrar nuestra calidad humana, nuestra espiritualidad, o, de qué otra forma vamos a manifestar que somos seres "creados a imagen y semejanza de Dios?".

(*Representante de Información Pública de la Comunidad Bahá"í.)
Las diferentes poblaciones hacen una migración a lo largo de 8 a 17 mil kilómetros cada año.
La más extensa es la que realizan las ballenas que llegan a las costas del Pacífico colombiano y panameño para reproducirse entre junio y noviembre, prefiriendo sectores costeros y someros (menores de 80 metros) cercanos a los continentes o las islas, con aguas que alcanzan temperaturas cercanas a 25ºC.
El cambio climático también afecta a estas especies que son altamente vulnerables.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América