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La hipocresía sobre el calentamiento global


M uchas han sido las reacciones con respecto a la conferencia sobre el cambio climático en Copenhague. Una de las más atinadas lo fue el artículo “El populismo ambiental”, en el que se manifiesta que la cumbre fue empañada por una política antinorteamericana liderada por Chávez, quien se aprovechó de que Estados Unidos es uno de los países que más contribuye al calentamiento global. Irónicamente, me enteré en dicho artículo que Venezuela es la economía latinoamericana que más contamina. Ello me permite extender el populismo ambiental más allá de Chávez, quien simplemente se aprovechó de la hipocresía de los países en vía de desarrollo, al encontrar una excusa para culpar a otros de todos sus males.

Tengamos claro algo, los países desarrollados no están deliberadamente contaminando el ambiente. El calentamiento global provocado por ellos se debe a la liberación de CO2, como producto de la vida cotidiana de una gran población con muchos recursos para gastar; recursos que todos los países en vías de desarrollo quisieran tener, y el que lo niega no es más que otro hipócrita.

En los países desarrollados no se bota la basura como nosotros lo hacemos. Ellos no contaminan ríos ni talan árboles como nosotros lo hacemos. Ellos simplemente tienen y gastan lo que nosotros quisiéramos tener y gastar. Individualmente hacemos más daño a la naturaleza, lo que pasa es que ellos son muchos más que nosotros, y como prueba está el hecho de que China, el país más poblado, es el que más CO2 genera. Adicionalmente, nosotros compramos los vehículos que ellos no quieren cuando no funcionan eficientemente. Nosotros no hacemos investigaciones para la protección del medio ambiente como ellos lo hacen. Si queremos achacarles nuestra pobreza e ignorancia, eso es “harina de otro costado”.

El problema no está en los países desarrollados como tales, el problema está en su consumismo, que no se limita a ellos. ¿Cuántas personas no quisieran vivir como gringos? Vivimos en una sociedad en la que el llamado progreso y un buen trabajo es nuestro norte, por encima del medio ambiente, y para muestra un botón: ¿cuántas veces no se publicó con bombos y platillos la posibilidad de que en Panamá se instalaran gigantescas refinarías de petróleo pesado? Pocos se preguntaron ¿por qué petróleo PESADO? que por cierto es un petróleo más viscoso y con mayor contenido de contaminantes.

Me preocupa que con todo este laca-laca nos creamos el cuento que sólo los países desarrollados contaminan. Me preocupa que perdamos los orígenes de la contaminación y se piense que el CO2 es el principal contaminante, cuando el CO2 también se libera como producto del proceso de mitigar otros contaminantes más dañinos, proceso que nosotros todavía estamos muy lejos de lograr.

101 años de Panamá América

 
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