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La hora del cambio


Mis amigos hablan en el café de la “infidelidad” de los miembros del PRD que, ante la derrota de su partido, están cambiándose para el del Presidente Martinelli que está en el poder. No creo que a esta acción masiva se le deba llamar infidelidad; yo diría que se trata de una simple operación de supervivencia política, en unos casos, y de cuidar que no le viren la portaviandas en otros.

Ya en Panamá, y menos en política, se puede hablar en esos términos. La política, en la mayoría de nuestros países, se resuelve (iba a poner revuelve) en la subsistencia. La cuestión es simple, elemental: El pueblo ama el poder. A la gente le gusta estar en las filas del triunfador. (Léase mi artículo anterior “ ¡ Ay del vencido!)

El hombre que tiene el poder en sus manos es Ricardo Martinelli; por eso, hacia él van los que buscan una mejor colocación política, salarial o de prebendas económicas (Ahora nadie lanza a gritos su adhesión a Pérez Balladares o a Noriega).

Voy a contarles una anécdota personal. Estamos en l960; acaban de pasar las elecciones en que fueron candidatos Roberto Francisco Chiari y Ricardo Manuel Arias Espinosa (Dicky Arias). Todos saben que ganó el primero. Y en esos días una gran cantidad de votantes de Dicky Arias trataban de pasar a las filas del triunfador Chiari.

Para aquellos días, yo había luchado por el triunfo de don Nino Chiari, y me encontré en un café de David con el amigo ( fallecido) Amado Hernández, quien había votado por el perdedor. Y un chusco de esos que nunca faltan, le dijo al difunto: “Je, je, Amado, veo que te estás acercando a los chiaristas”.

“ Mira, yo acompaño al amigo hasta el cementerio, pero no me entierro con él”, le contesto Amado Hernández.

De cierto modo esta vieja anécdota ilustra el porqué ahora hay tantos del PRD que quieren identificarse con el triunfador Martinelli. Es evidente que ahora no hacen filas en el Tribunal Electoral para inscribirse en el PRD, como hacían cuando triunfó Martín Torrijos en las elecciones pasadas.

La historia está llena de sucesos como éste. Recuerden que Cristo entró en Jerusalen un domingo, y fue aclamado como a un rey, pero cinco días más tarde, ese mismo pueblo lo crucificó… No obstante, los del PRD deben unirse, y tal vez logren el milagro de que uno de Martinelli vaya a inscribirse en sus filas. Esperen, no se desesperen…

101 años de Panamá América

 
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