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La hora panameña


No es que los panameños no podamos abordar el "Tren al Primer Mundo"; es que vamos a llegar tarde a la estación. La infame "Hora Panameña" le cuesta demasiado a nuestra nación en tiempo productivo perdido por la falta de seriedad y consideración de muchos conciudadanos.
Ronda por los pasillos legislativos un proyecto de ley para "acabar con la Hora Panameña". La verdad es que la iniciativa pareciera prometedora si no fuera tan ilusa. El proyecto de marras busca, aparentemente, fijar una hora de referencia para sincronizar todos los relojes del país. Nos vemos forzados a darle la noticia al proponente que esto se hace desde hace mucho tiempo y hasta con relojes atómicos. Tal vez el diputado debiera investigar un poco sobre la "Hora de Greenwich" -que queda en Inglaterra para mayores señas- y otros temas relacionados.
Parece que al diputado de la iniciativa le preocupa la impuntualidad, pero piensa que nuestro mal es un problema de sincronización de relojes; no comprende que lo que sufrimos es un problema de sincronización de culturas. Si queremos pasar al "Primer Mundo" no sólo tenemos que sincronizarnos con la hora de Inglaterra, sino también con la cultura a la puntualidad de los ingleses.
Si queremos ser puntuales no basta con saber qué hora es -eso siempre lo sabemos- sino que "es la hora". Que es la hora de que las sesiones de la Asamblea Nacional empiecen a las 3: 30 -que es la hora del Primer Llamado- ; que es la hora que el Presidente de la República, y por lo menos uno de sus Vicepresidentes, lleguen a sus compromisos puntualmente -sobre todo, cuando quienes los esperan son sus homólogos de otras naciones-; que es la hora de que los proyectos inicien y terminen cuando fueron prometidos y no cuando le dé la gana al responsable; en fin, que es la hora de que comprendamos que las leyes no tienen efectos mágico-míticos para cambiar la realidad y que sería mucho más efectiva esta lucha si en lugar de perder tiempo haciendo leyes inocuas, los gobernantes no nos hicieran perder tanto tiempo con sus moras, sus tardanzas y una que otra iniciativa de dudosa efectividad.

101 años de Panamá América

 
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