La huelga de Evo
Bolivia posiblemente sea el país del mundo donde más se utilizan las huelgas de hambre como mecanismo de presión. Su presidente estuvo en ayuno desde el jueves. No es la primera vez que un mandatario hace eso en La Paz. En 1956 y 1984, Hernán Siles Suazo se declaró en huelga de hambre para pedir que los radicalizados sindicatos les dejasen gobernar.
Esta vez, sin embargo, el ayuno presidencial se dio para protestar contra la derecha que, supuestamente, no quiere garantizar que se den elecciones generales en diciembre. La oposición, empero, tiene el interés de renovar el padrón electoral y evitar que se den comicios manipulados.
Evo retruca que la derecha se siente incapaz de derrotarlo en las urnas, que está armando bandas paramilitares y preparando asesinarle junto a Estados Unidos. Anteriores presidentes sostienen que Morales hizo un “show” mediático, mientras que sus críticos de izquierda le pedían que arme a los sindicatos para que éstos aplasten al golpismo.
El actual episodio, así como los impasses producidos en torno a la aprobación de la constitución o de las autonomías departamentales, acabó en un compromiso. En éste, el presidente boliviano buscaría perpetuarse en el poder, pero permitiendo que la derecha pueda seguir manteniendo plazas.