La Humanidad, raza única
El primer ministro de Australia ha pedido perdón a los aborígenes por la colonización blanca. Este país ocupa el tercer puesto en la lista de desarrollo humano de la ONU. Pero, los casi 500,000 aborígenes que viven allí tienen una esperanza de vida 17 años menor que la media nacional, sufren altos índices de desempleo, alcoholismo y violencia.
Algo muy distinto sucede en EE.UU., donde el candidato negro Barack Obama ha prescindido de su pastor Jeremiah Wright como asesor de su campaña por sus sermones "incendiarios" que arremeten contra el Gobierno, entre otras cosas, por su racismo histórico dentro y fuera del país. Es probable que se haya desvinculado de Wright para conservar los votos de una población blanca que quizá no está preparada para reconocer un pasado histórico del que se habla poco en las familias, en los colegios, en las universidades y en los medios de comunicación.
Algo no funciona en una sociedad que pone tras las rejas a uno de cada nueve negros y a uno de cada 36 latinoamericanos con edades entre 20 y 34 años. Ese gobierno estadounidense, que equipara inmigración y diferencia étnica a criminalidad, pretende frenar la inmigración desde México y Centroamérica con una valla de miles de kilómetros mientras estudia fórmulas para asignar la figura jurídica de "no-persona" para los inmigrantes ilegales. El ambiente de lo "políticamente correcto" y los eufemismos para no herir sensibilidades raciales, así como los programas de discriminación positiva, nunca podrán sustituir un verdadero reconocimiento de las personas de minorías étnicas como sujetos de Derecho y no como objetos de ayuda.
Ese mito de la superioridad blanca sobre las otras razas le ha dado la llave a las grandes potencias de todo el mundo para conquistar por medio de las tres C: Civilizar, Cristianizar y Comerciar, o lo que Serge Latouche denomina "el imperialismo de las tres M ??" Militares, Mercaderes y Misioneros" en su obra La Planète uniforme.
Mientras la humanidad no aprenda las lecciones de la Historia, estará condenada a repetir exterminios y esclavitudes basadas en razas superiores que aprovechan para arrebatar, conquistar y dominar en nombre de dioses o de creencias superiores. Esas diferencias seguirán dividiendo al mundo por tener rasgos físicos que, en realidad, son adaptaciones a su medio natural. Otras -culturales, sociales y educativas- tendrán que ser abordadas por gobiernos responsables con el género humano.
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