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La iglesia que vive en el corazón de los pobres


La opción preferencial por los pobres, concepto vilipendiado por los sectores más conservadores de la sociedad que se han apoderado de la opinión pública y con su prepotencia dictan censura e intolerancia dos elementos que transforman con su demagogia en valores positivos y aceptables. Yo quiero rebatir esas ideas que llaman a la intolerancia y al desprecio con un llamado a la investigación seria e imparcial del por qué de la Teología de la liberación y en específico de la Opción Preferencial por los pobres. Y es que los derechos del pobre son derechos de Dios (Exodo 22:21-23, Proverbios 14:31,17:5) y él ha elegido a los pobres (Santiago 2:5) y por tanto es él quien ha hecho la opción preferencial por los pobres para salvar a todos. Jesucristo se identificó con los pobres (Mateo 5:3) y claramente dijo que quien se relaciona con el pobre con él mismo trata y a él mismo acepta o rechaza, a tal punto que ese relacionamiento será el criterio principal del Juicio Final (Mateo 25:31-46). Y así lo entendieron grandes hombres como por ejemplo Monseñor Oscar Arnulfo Romero, asesinado por la derecha salvadoreña en 1981. Desde el concilio Vaticano Segundo, las iglesias en Latinoamérica asumieron el camino que Jesús siguió entre nosotros, ese rol por la opción preferencial por los pobres y que el rechazo por parte de autoridades más grandes, llevó a la persecución y en muchos casos al exterminio de sus exponentes en actos de lamentable violencia sin sentido. El escrito del señor Samuel Gregg sobre el Ocaso de la Teología de la liberación mantiene la misma tónica de aquellos sectores conservadores en El Salvador en la década de los 80 y que a finales de la misma llevó a la masacre de 6 sacerdotes Jesuitas su ama de llaves y la hija de ésta, en las instalaciones de La Universidad Católica José Simeón Cañas (UCA) en 1989 por parte de miembros del Ejercito Nacional con la anuencia de su Presidente y de los sectores mas recalcitrantes de la sociedad. Pero su iglesia ha resucitado en su pueblo. En cada homilía son recordados ellos y la causa de su tragedia, la teología de la liberación esta viva en los pobres y seguirá viva mientras viva el mensaje de Jesús quien es nuestro salvador y cuyas sandalias enlodadas ha dejado huella en nuestros hogares, hogares olvidados por el neoliberalismo y las democracias elitistas que se mantienen en parrandas de corrupción y saqueo. Bien lo dijo Leonardo Boff: “Si doy de comer a un pobre me llaman Santo. Si pregunto por qué el pobre no come, entonces me llaman Comunista”

*Creyente de los pasos de Jesús.

101 años de Panamá América

 
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