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La Iglesia y la realidad de hoy


Desconozco el texto del anteproyecto de ley en referencia a la esterilización presentado por el legislador perredista Jorge Castro que ha evocado protestas enérgicas por parte de la Conferencia Episcopal Panameña, pero no se puede alegar, como lo hizo el obispo de la diócesis de David, que la esterilización femenina es “a todas luces inhumana e inmoral” (El Panamá América, 10 de noviembre 2002). Al respecto, hay dos hechos resaltan. El primero es que en la República de Panamá hay libertad de culto y el Estado no debe imponer las creencias de una religión en particular. Segundo, como un Estado no se puede regir por dogmas religiosos sino que debe legislar ateniéndose a la realidad social, la Conferencia Episcopal Panameña debe presentar pruebas de lo que asevera.
Alguien tiene que decirlo, y como vivo fuera de mi país para poder luchar contra la injusticia sin que me afecte la sanción social así como la represión de los poderes civiles constituidos, lo diré. La política de la Iglesia Católica en cuanto a la sexualidad y la reproducción no tiene sentido.
Comprensible es que la suprema autoridad religiosa se oponga al aborto, que ninguna persona puede aplaudir aún cuando en casos de violación o para salvar la vida de una madre, haya razones poderosas para efectuarlo. Pero insistir en que el control de la natalidad se efectúe sólo mediante un sistema muy oneroso para la pareja, es desconocer la relación amorosa que tiene que existir entre marido y mujer para que un matrimonio sea viable, además de sabotearla. Más aún, rechazar el divorcio aún cuando uno de los cónyuges maltrata consuetudinariamente física o psicológicamente a su pareja, es patrocinar la crueldad y promover la imitación de comportamientos negativos en los hijos de tales uniones.
En su totalidad, la política de la Iglesia en cuanto a la sexualidad y la reproducción es un enjambre de contradicciones, porque una institución regentada únicamente por hombres solteros no es la más apropiada para reglamentar el comportamiento sexual de las parejas y determinar políticas para la reproducción humana. Es tan absurdo como si un grupo de personas que le tienen pánico y aversión al avión asumiera la responsabilidad de redactar los convenios aéreos internacionales además de los manuales de operación de todos los modelos y marcas de avión existentes.
Desde niña entendí que la Iglesia carga con un pesado lastre de creencias, algunas de las cuales debe descartar. Cuando, preparando a mi clase para la Primera Comunión, la monja nos informó de la existencia del limbo al cual iban todos los niños no bautizados, quedé aterrada porque según dijo la monja, esos seres nunca verían la cara de Dios. Dije que eso no podía ser porque era injusto -los niños no tenían la culpa de no ser bautizados- y Dios no era injusto. Pasaron las décadas y al fin la Iglesia llegó a la misma conclusión, quedando descartado el limbo infernalis inventado por San Agustín, quien nació en el año 354 y murió en 430.
En este caso, la Iglesia se rectificó. Pero no así en cuanto al control de la natalidad. Comprendí la razón por la cual la Iglesia había adoptado su política contra el control de la natalidad durante el transcurso de mi investigación sobre el árbol genealógico de mis antepasados italianos. Antes del siglo XX, la mortalidad infantil en Europa era aterradora. Por ejemplo, el bisabuelo de mi abuela tuvo 14 hijos de los cuales solamente cuatro sobrevivieron. En las generaciones que lo antecedieron, la tasa de mortalidad infantil fue igual o peor. Si la Iglesia hubiera aceptado el control de natalidad entonces, el resultado hubiera sido una calamidad. Pero las condiciones que propiciaron tan elevadas tasas de mortalidad infantil ya no existen, además de que la función del hijo en la familia, así como el costo de su crianza y educación, es muy distinto al de los tiempos medioevales.
Desde el Concilio Vaticano II, hemos visto un fenómeno extraño: se descartó la liturgia en latín, eliminando los rituales y cánticos más preciosos de nuestra tradición, pero se retuvo la mentalidad medioeval en cuanto a la sexualidad. Así no debe ser. Los católicos necesitamos una Iglesia que nos ayude a vivir la realidad de hoy, una Iglesia que a la vez confronte su propia realidad.
Aparentemente, el proyecto del tercer juego de esclusas en la única opción que se vislumbra para el Canal, más aún, los proyectos que se pretenden desarrollar en el norte de Coclé son claras muestras de esto.
¿Será que hay algún otro camino?
Torres señaló que la ATTT propuso la creación de talleres diagnóstico para hacer cumplir el revisado vehicular como dice la norma, pero los dueños de estas empresas han salido a denunciar que se les quiere desplazar del mercado.
El funcionario advirtió que es necesario cambiar la actual situación, para que se cumpla debidamente con el revisado vehicular por parte de todos los automovilistas.
Al taller Reparaciones Diesel Jimmy, que dio el revisado al autobús 8B-2744, que ocasionó las cinco muertes en la autopista Arraiján-La Chorrera, le fue impuesta una multa de B/.1,500.00.

101 años de Panamá América

 
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