default

La Iglesia y los cambios


En un vibrante documento cargado de una fuerte dosis de “mea culpa”, la Iglesia Católica norteamericana representada por la reunión de 300 de sus obispos en Dallas, Texas, salió al frente del huracán que desde hace meses la viene azotando a raíz de la revelación de más de mil casos de abuso sexual por parte de sacerdotes de esa fe contra niños y jóvenes.
Gravitado en parte por un dramático llamado de una organización denominada “sobrevivientes de abusos” que da seguimiento y documenta diversas denuncias, el manuscrito, con una votación de 239 contra 13, resuelve excluir del ejercicio del ministerio, pero no expulsar, a los sacerdotes involucrados en actos de abuso sexual.
En cierto sentido, el documento fue un paso atrás con respecto a la postura inicial, avalada incluso por el Papa Juan Pablo II, de expulsar, sin más miramiento, a los culpables, en lo que se conoce como la política de “cero tolerancia”.
Para nosotros, se trata de la crisis más profunda sufrida por la Iglesia desde el advenimiento del cisma protestante del siglo XVI, lo cual parece marcar -al igual que el traumático incidente de las Torres Gemelas, para la historia de Occidente - el inicio de una nueva era para una de las instituciones más venerables e inmutables.
La Iglesia Católica está siendo objeto de cuestionamiento incluso en sus cimientos. En todo el mundo se discute abiertamente, por ejemplo, sobre dogmas tales como el de la “infalibilidad del Papa” y, en particular, sobre la conveniencia o no de que siga adelante con sus pesadas tareas y ostentando el “bastón de Pedro” quien por razones de edad y salud apenas puede sostenerse en pie.
El celibato o voto de castidad está también en primera línea de fuego. La respuesta de los especialistas que desvinculan la ola de pedofilia eclesiástica con la prohibición de casarse o tener compañera, está siendo cuestionada bajo el peso de los hechos. Millones de dólares han sido pagados por la Iglesia como indemnización a las víctimas y cientos de demandas se encuentran hoy en curso ante los tribunales norteamericanos. ¿A dónde conduce todo esto?
Recordando al padre Leonardo Goff, querámoslo o no, un día no lejano, la Iglesia revisará sus dogmas y remecerá para bien sus estructuras.
Los sacerdotes contraerán nupcias, tendrán hijos y harán supermercado como cualquier hombre normal, dedicándose no obstante con ayuda de su propio ejemplo, a la enseñanza de la fe. Y las mujeres con vocación accederán en pie de igualdad al sacerdocio y ejercerán plenamente su ministerio.Tendremos entonces, acaso, una Iglesia más humana, más cercana y mejor.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América