La imparcialidad del Presidente
Uno de los aspectos salientes de las primarias del PRD, recientemente concluidas, que no puede soslayarse, es la total imparcialidad del Presidente de la República durante toda la campaña. No hubo ungidos, ni favoritismo de ningún tipo, que pudiera inclinar la balanza de los votos para favorecer a algún candidato en particular.
Aunque debieron haber sido muchas las presiones y las tentaciones, Martín Torrijos se abstuvo de decantarse en forma pública a favor de cualquiera de los competidores.
El ejemplo del Presidente, que además es Secretario General de su partido, irradió positivamente sobre el resto del colectivo, pues no se formaron bandos sólidos entre las distintas figuras gubernamentales a favor, ni en contra de ningún candidato. En principio, esto habla de una maduración del espíritu democrático en cuanto a elecciones se trata. No está de más anticipar en estos momentos, que la misma conducta de imparcialidad se espera del Presidente para las elecciones nacionales que tendrán lugar en mayo próximo. Pues el mandatario es, antes que Secretario General del PRD, el Presidente de todos los panameños y la Constitución lo obliga a mantener una conducta de imparcialidad, de modo que no se usen los recursos del Estado para beneficiar o no a candidato alguno.
Como el Presidente tuvo éxito en mantener una apropiada neutralidad en las elecciones de su partido, con mucho mayor razón debemos exigirla para un torneo que tiene una importancia cualitativamente superior.