La importancia de participar en la política
Para muchas personas en Panamá la palabra política es prácticamente sinónimo de corrupción. Recuerdo las tantas veces que he oído a panameños expresarse en esos términos.
Y, si uno decide participar en actividades políticas se corre el riesgo de que lo/la identifiquen como persona corrupta. Sin embargo la política es una responsabilidad de todo ciudadano y una actividad esencial para el desarrollo del sistema democrático en el que todos los ciudadanos deben estar representados en el gobierno.
Tan importante es la actividad política del ciudadano que los pontífices de la Iglesia Católica la señalan como obligación de los fieles el participar en forma responsable de esta actividad. El Panorama Católico del domingo 5 de febrero, trae un artículo titulado "Es necesario recobrar la dignidad de la política", en el que citan una intervención que el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga tuvo en la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE 2006), en la que se señala la importancia de la actividad política como actividad propia de los laicos en la que debe prevalecer la ética y la moral.
Por experiencia personal sé lo que significa participar en la política y sé por qué la gente considera con frecuencia que política y corrupción son términos casi sinónimos. He estado presente en reuniones en las que he podido observar cómo algunas personas expresan su aspiración, y aún discuten a ver qué ganancias personales logran a través de su participación en la política. Y no importa a qué partido político pertenezcan. He visto cómo personas ingresan a un partido cuando consideran que allí tienen oportunidad de llegar a beneficiarse y cómo cambian de partido si no logran los beneficios personales esperados.
En una democracia es importante que las principales variantes de opinión que representan los diversos grupos sean todas representadas. La democracia depende de la participación responsable de todos los ciudadanos en la actividad política y en ese sentido, todo/a ciudadano/a es político/a. Tenemos que cambiar nuestra actitud frente a la política y reconocer que un gobierno elegido democráticamente supone que sea representativo de todo el pueblo que lo eligió. Desafortunadamente, vemos muchas veces cómo se escogen y se eligen personas "políticas" que sólo buscan su beneficio y no piensan en la responsabilidad que asumen al ser elegidos a un puesto político para prestar un servicio a la comunidad que los/las eligió. Pero igualmente vemos cómo algunos electores escoge para un puesto político a una persona pensando en cómo ésta va a beneficiarlos a ellos/as y no a su comunidad.
La política es una actividad esencial, para el sistema democrático, pero tiene que ser asumida en forma responsable tanto por el/la elector/a como por la persona escogida para representarlo/a. Desafortunadamente, la política supone una madurez cívica de la que muchos carecemos. Supone también un pueblo con sentido de que todos y cada uno de sus miembros es igualmente responsable de su comunidad. Esto es algo que debe enseñarse desde el seno de la familia y de la escuela organizando actividades en la que todos participen para lograr mejorar el bien común.
Mi primer trabajo recién regrese a Panamá graduada como socióloga (estudié la sicología mucho más tarde) fue con el Punto Cuatro en un programa de Organización y Desarrollo de la comunidad. Precisamente lo que se buscaba en el mismo era crear en la población urbana (barrios o corregimientos) y rural un sentido de comunidad en la que cada persona se diera cuenta de su responsabilidad y de cómo, con otros ciudadanos, podía participar en la solución de los problemas comunitarios, dejando de esperar que el gobierno o la ayuda externa le resolviera sus asuntos. Por razones que desconozco, se terminó el programa pero mientras duró, diferentes comunidades construyeron con su propio esfuerzo centros comunales, escuelas, pozos comunitarios y hasta caminos de penetración. Esta actividad podría considerarse política en el sentido auténtico de la palabra: "Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto o de cualquier otro modo" (Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, 1984).
El Cardenal Rodríguez Maradiaga defendió la existencia de los partidos políticos que juegan un papel relevante dentro del sistema democrático, pero estos necesitan tener un proyecto de país que plasme esas grandes metas y logros a la que aspiran todos los actores de la sociedad y que requiere la unidad de los ciudadanos para construirlo. Los partidos vienen a ser así organizaciones que forman los ciudadanos para efectuar estas metas a las que aspiran. De allí la importancia de que la ciudadanía asuma su responsabilidad promoviendo y participando en los grupos cuyos retos ellos/as consideren son las más aptas para lograr ese bien común.
Y, si uno decide participar en actividades políticas se corre el riesgo de que lo/la identifiquen como persona corrupta. Sin embargo la política es una responsabilidad de todo ciudadano y una actividad esencial para el desarrollo del sistema democrático en el que todos los ciudadanos deben estar representados en el gobierno.
Tan importante es la actividad política del ciudadano que los pontífices de la Iglesia Católica la señalan como obligación de los fieles el participar en forma responsable de esta actividad. El Panorama Católico del domingo 5 de febrero, trae un artículo titulado "Es necesario recobrar la dignidad de la política", en el que citan una intervención que el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga tuvo en la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE 2006), en la que se señala la importancia de la actividad política como actividad propia de los laicos en la que debe prevalecer la ética y la moral.
Por experiencia personal sé lo que significa participar en la política y sé por qué la gente considera con frecuencia que política y corrupción son términos casi sinónimos. He estado presente en reuniones en las que he podido observar cómo algunas personas expresan su aspiración, y aún discuten a ver qué ganancias personales logran a través de su participación en la política. Y no importa a qué partido político pertenezcan. He visto cómo personas ingresan a un partido cuando consideran que allí tienen oportunidad de llegar a beneficiarse y cómo cambian de partido si no logran los beneficios personales esperados.
En una democracia es importante que las principales variantes de opinión que representan los diversos grupos sean todas representadas. La democracia depende de la participación responsable de todos los ciudadanos en la actividad política y en ese sentido, todo/a ciudadano/a es político/a. Tenemos que cambiar nuestra actitud frente a la política y reconocer que un gobierno elegido democráticamente supone que sea representativo de todo el pueblo que lo eligió. Desafortunadamente, vemos muchas veces cómo se escogen y se eligen personas "políticas" que sólo buscan su beneficio y no piensan en la responsabilidad que asumen al ser elegidos a un puesto político para prestar un servicio a la comunidad que los/las eligió. Pero igualmente vemos cómo algunos electores escoge para un puesto político a una persona pensando en cómo ésta va a beneficiarlos a ellos/as y no a su comunidad.
La política es una actividad esencial, para el sistema democrático, pero tiene que ser asumida en forma responsable tanto por el/la elector/a como por la persona escogida para representarlo/a. Desafortunadamente, la política supone una madurez cívica de la que muchos carecemos. Supone también un pueblo con sentido de que todos y cada uno de sus miembros es igualmente responsable de su comunidad. Esto es algo que debe enseñarse desde el seno de la familia y de la escuela organizando actividades en la que todos participen para lograr mejorar el bien común.
Mi primer trabajo recién regrese a Panamá graduada como socióloga (estudié la sicología mucho más tarde) fue con el Punto Cuatro en un programa de Organización y Desarrollo de la comunidad. Precisamente lo que se buscaba en el mismo era crear en la población urbana (barrios o corregimientos) y rural un sentido de comunidad en la que cada persona se diera cuenta de su responsabilidad y de cómo, con otros ciudadanos, podía participar en la solución de los problemas comunitarios, dejando de esperar que el gobierno o la ayuda externa le resolviera sus asuntos. Por razones que desconozco, se terminó el programa pero mientras duró, diferentes comunidades construyeron con su propio esfuerzo centros comunales, escuelas, pozos comunitarios y hasta caminos de penetración. Esta actividad podría considerarse política en el sentido auténtico de la palabra: "Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto o de cualquier otro modo" (Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, 1984).
El Cardenal Rodríguez Maradiaga defendió la existencia de los partidos políticos que juegan un papel relevante dentro del sistema democrático, pero estos necesitan tener un proyecto de país que plasme esas grandes metas y logros a la que aspiran todos los actores de la sociedad y que requiere la unidad de los ciudadanos para construirlo. Los partidos vienen a ser así organizaciones que forman los ciudadanos para efectuar estas metas a las que aspiran. De allí la importancia de que la ciudadanía asuma su responsabilidad promoviendo y participando en los grupos cuyos retos ellos/as consideren son las más aptas para lograr ese bien común.