La indefinición en Educación
Han pasado más de cuatro meses desde que se instaló el nuevo gobierno y todavía no se escucha una palabra de parte de las autoridades del Ministerio de Educación sobre el Programa de Modernización que se inició en la pasada administración. Hasta ahora todo lo que ha trascendido son las negociaciones con los dirigentes del sector educativo sobre las jubilaciones especiales, y los esfuerzos realizados para reparar las escuelas; pero nada se ha dicho con relación al compromiso firmado por representantes de todos los sectores sociales de país, para mejorar la calidad de la educación.
Es lamentable que en Panamá se repita la situación vivida durante más de dos décadas en la dictadura militar cuando el sistema educativo permaneció estancado, frustrando nuestras posibilidades de desarrollo debido al conflicto entre el Ministerio y el Magisterio que paralizó todo esfuerzo productivo. Afortunadamente en este momento pareciera que ambos grupos han llegado a un acuerdo a costa de abortar los pocos avances que se habían logrado. De cualquier manera los panameños no merecen estar condenados a sufrir las consecuencias de una lucha política partidaria y gremial en un tema que debiera ser elevado por encima de diferencias sectarias.
Mientras tanto, cada vez más padres de familia realizan un gran sacrificio para enviar a sus hijos a la escuela particular creando una barrera mayor entre los que pueden recibir una mejor educación porque tienen los medios económicos para hacerlo, y los que deben resignarse a soportar las peleas para conseguir un cupo en la matrícula, los paros por las protestas de los educadores, la reducción de jornadas escolares, las deficiencias en la preparación de profesores y maestros y sus ausencias, los planes de estudio obsoletos, la falta de bibliotecas, la infraestructura deteriorada y la escasez de materiales y equipo.
Hay que reconocer que durante la pasada administración se cometieron muchos errores, principalmente en lo relacionado a la participación de los educadores en algunas fases del proceso de modernización; pero lo que no se justifica es abandonar tanto trabajo y energía empleados por tanto profesional capaz, que alejado de intereses políticos llevó adelante contra viento y marea una revisión de los más modernos sistemas de enseñanza y diseñó una proyección sobre cambios que eran necesarios para armonizar las habilidades y actitudes enseñadas en la escuela con las necesidades sociales de nuestro tiempo. Las autoridades del Ministerio de Educación tendrán que explicar qué ha pasado con la ejecución del Plan Decenal de Educación o presentar alternativas para que sean discutidas, en lugar de mantenerlo dentro de la misma nube de indefinición que ya está caracterizando a muchas políticas del actual gobierno.
Es lamentable que en Panamá se repita la situación vivida durante más de dos décadas en la dictadura militar cuando el sistema educativo permaneció estancado, frustrando nuestras posibilidades de desarrollo debido al conflicto entre el Ministerio y el Magisterio que paralizó todo esfuerzo productivo. Afortunadamente en este momento pareciera que ambos grupos han llegado a un acuerdo a costa de abortar los pocos avances que se habían logrado. De cualquier manera los panameños no merecen estar condenados a sufrir las consecuencias de una lucha política partidaria y gremial en un tema que debiera ser elevado por encima de diferencias sectarias.
Mientras tanto, cada vez más padres de familia realizan un gran sacrificio para enviar a sus hijos a la escuela particular creando una barrera mayor entre los que pueden recibir una mejor educación porque tienen los medios económicos para hacerlo, y los que deben resignarse a soportar las peleas para conseguir un cupo en la matrícula, los paros por las protestas de los educadores, la reducción de jornadas escolares, las deficiencias en la preparación de profesores y maestros y sus ausencias, los planes de estudio obsoletos, la falta de bibliotecas, la infraestructura deteriorada y la escasez de materiales y equipo.
Hay que reconocer que durante la pasada administración se cometieron muchos errores, principalmente en lo relacionado a la participación de los educadores en algunas fases del proceso de modernización; pero lo que no se justifica es abandonar tanto trabajo y energía empleados por tanto profesional capaz, que alejado de intereses políticos llevó adelante contra viento y marea una revisión de los más modernos sistemas de enseñanza y diseñó una proyección sobre cambios que eran necesarios para armonizar las habilidades y actitudes enseñadas en la escuela con las necesidades sociales de nuestro tiempo. Las autoridades del Ministerio de Educación tendrán que explicar qué ha pasado con la ejecución del Plan Decenal de Educación o presentar alternativas para que sean discutidas, en lugar de mantenerlo dentro de la misma nube de indefinición que ya está caracterizando a muchas políticas del actual gobierno.