La influencia de la familia
¿ Qué relación hay entre el ambiente familiar y el estudio de los hijos? Para contestar a esto, los investigadores de la educación han realizado numerosos trabajos que nos pueden dar bastante luz. Bloom afirma que el ambiente familiar influye en el rendimiento escolar tanto como la inteligencia del estuiante.
Por su parte, el Prof. Le Gall estudió la relación de las carencias afectivas, la conducta y motivaciones escolares. Concluyó que los chicos que han sufrido falta de afecto en la niñez se sienten desanimados y les cuesta proponerse metas en el estudio, igualmente empeño para alcanzar rendimientos satisfactorios en las cosas que realice.
Los hijos que han sufrido la separación y divorcio de sus padres suelen tener problemas emocionales que generan con el tiempo ansiedad, depresión, inseguridad personal, desmotivación y hasta rechazo por el estudio.
Detrás de muchos fracasos escolares hay un problema emocional creado por la situación irregular de la familia, o por los celos entre los hermanos o por malos tratos familiares o por otras causas relacionadas con el ambiente familiar. Bond y Breuckner demostraron que el ambiente desfavorable de la familia dificulta la corrección de las dificultades del aprendizaje. En muchos casos, las dificultades se resolvieron cuando mejoraron las condiciones de la familia.
También influye en el interés y motivación en el estudio por parte de los hijos, la actitud y los comentarios de los padres sobre su trabajo profesional.
Para que los chicos estudien bien, necesitan el ejemplo de los padres y que se cuiden en la familia aspectos como el control del uso de la televisión, crear un lugar adecuado de estudio, el apoyo de los padres en cuanto a la asignación de los deberes al joven, así como fijarle la hora de acostarse y levantarse, entre otros factores.
En ese caso se debe ser consecuente con nuestros congéneres. Pero aquí hay una oportunidad que no tienen los que despiden sin sopesar su situación, su dedicación y todas sus bondades.
El Gobierno, a través del Ministerio de Salud, tiene que jugar su papel en la salubridad pública, dotando de todas las facilidades a ese pueblo que el Seguro Social, por falta de fondos, no puede atender.
Finalmente, pensamos que un plebiscito sobre el Seguro Social, puede ser productivo si en el mismo participan los cotizantes, no los asegurados, porque los asegurados son los beneficiarios y éstos, por supuesto, que van a votar por continuar bajo el régimen de asegurados con lo cual un plebiscito así sería viciado e involucraría una inversión que no lograría su objetivo, salvar del colapso al Seguro Social.
Por su parte, el Prof. Le Gall estudió la relación de las carencias afectivas, la conducta y motivaciones escolares. Concluyó que los chicos que han sufrido falta de afecto en la niñez se sienten desanimados y les cuesta proponerse metas en el estudio, igualmente empeño para alcanzar rendimientos satisfactorios en las cosas que realice.
Los hijos que han sufrido la separación y divorcio de sus padres suelen tener problemas emocionales que generan con el tiempo ansiedad, depresión, inseguridad personal, desmotivación y hasta rechazo por el estudio.
Detrás de muchos fracasos escolares hay un problema emocional creado por la situación irregular de la familia, o por los celos entre los hermanos o por malos tratos familiares o por otras causas relacionadas con el ambiente familiar. Bond y Breuckner demostraron que el ambiente desfavorable de la familia dificulta la corrección de las dificultades del aprendizaje. En muchos casos, las dificultades se resolvieron cuando mejoraron las condiciones de la familia.
También influye en el interés y motivación en el estudio por parte de los hijos, la actitud y los comentarios de los padres sobre su trabajo profesional.
Para que los chicos estudien bien, necesitan el ejemplo de los padres y que se cuiden en la familia aspectos como el control del uso de la televisión, crear un lugar adecuado de estudio, el apoyo de los padres en cuanto a la asignación de los deberes al joven, así como fijarle la hora de acostarse y levantarse, entre otros factores.
En ese caso se debe ser consecuente con nuestros congéneres. Pero aquí hay una oportunidad que no tienen los que despiden sin sopesar su situación, su dedicación y todas sus bondades.
El Gobierno, a través del Ministerio de Salud, tiene que jugar su papel en la salubridad pública, dotando de todas las facilidades a ese pueblo que el Seguro Social, por falta de fondos, no puede atender.
Finalmente, pensamos que un plebiscito sobre el Seguro Social, puede ser productivo si en el mismo participan los cotizantes, no los asegurados, porque los asegurados son los beneficiarios y éstos, por supuesto, que van a votar por continuar bajo el régimen de asegurados con lo cual un plebiscito así sería viciado e involucraría una inversión que no lograría su objetivo, salvar del colapso al Seguro Social.