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La ingobernabilidad, desde una perspectiva simple


La función de gobernar le corresponde al Estado; sin embargo, es pertinente comprender que la misma va más allá de la interrelación institucional. Todo el proceso, conlleva consecuencias internas y externas que la afectan. El autoritarismo impropio. El dejar de hacer. El ignorar la priorización del hacer. Las percepciones de que un hacer no es transparente. La ausencia de consultas y comunicaciones apropiadas, en el hacer o no. La incompetencia de funcionarios públicos. La ausencia de credibilidad en un determinado hacer. Las acciones civiles predispuestas a generar caos. Las protestas que exceden el derecho a las mismas. Cuando, por efectos del clientelismo político, el orden alterado no se restablece efectivamente, etc., se generan vestigios de ingobernabilidad.

La percepción de ingobernabilidad, se acentúa cuando, impunemente, se afectan los derechos de terceros. Se pone en peligro la seguridad física de los ciudadanos. Se destruye la propiedad privada y pública. Los cierres de calles que afectan el normal derecho al libre tránsito de las personas. Afectar el hacer comercial, industrial, escolástico o cualquier otra actividad licita, etc.

La carencia de credibilidad gubernamental, en todo nivel, la ausencia de pro actividad en el tratar de prevenir, mediante el diálogo oportuno y la previa predisposición para legislar y hacer cumplir las leyes que correspondan, es ampliamente conocida por los "sospechosos usuales", quienes planifican, con o sin aviso previo, debilitar la paz nacional generando así, estados de ingobernabilidad, alterando el día a día de los estamentos públicos y afectando a la ciudadania.

Con el CAMBIO, si se percibe creíble, el abuso generador de una impresión de ingobernabilidad, debe de enrumbarse por los caminos de la civilidad, hoy no respetada; para ello, se requiere una regulación firme, correctamente aplicada, en función del derecho, democrático, a protestar.

El CAMBIO no sólo le corresponde al segmento gubernamental, también aplica a la ciudadanía. En esto será, manifiestamente, importante un cambio de actitud individual y colectiva. Si elegimos bien, los ?"rganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial enfrentarán una enorme tarea. Panamá es de los panameños, nos corresponde a todos colocar nuestro granito de arena.

El CAMBIO que se inicie, si se inicia, deberá ser perdurable. Nadie será propietario exclusivo de éste, ni se emitirá patente, partidista, alguna. Seamos vigilantes del proceso, éste tomará su tiempo y requerirá permanente seguimiento de gobierno en gobierno. El andar del progreso es de larga cancha.

101 años de Panamá América

 
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