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La inminencia de la Sala Quinta


Hace pocos días dijimos que la insistencia en el proyecto revelaba que el Presidente empleaba una aritmética distinta a quienes lo hemos adversado en el tema. Y a juzgar por la inminencia de su aprobación en tercer debate, las cuentas del mandatario rindieron frutos. También hemos dicho que la propuesta de adicionar una corporación judicial para atender asuntos constitucionales es buena como hipótesis de trabajo, señalando empero que era inoportuna la circunstancia en que se hacía la propuesta, esto es, con un gobierno saliente como su promotor. Por esta misma razón es también inoportuno que se plantee la posibilidad de que a él corresponda el nombramiento de los nuevos magistrados, y el apresuramiento que se está dando a su discusión, distraída con los sobresaltos propios de este período de transición y que de otro modo debiera ser pausada y profundamente meditada.
El hecho de que el Presidente saliente haya sometido el proyecto de ley a sesiones extraordinarias para alcanzar la mayoría parlamentaria que no pudo lograr durante las sesiones ordinarias, modificándolo para abandonar la casación laboral y limitar la competencia de la nueva Sala a asuntos sobre garantías constitucionales, confirma que la motivación del proyecto tiene poco que ver con el mejoramiento de la administración de justicia y mucho con el desesperado esfuerzo por asegurarse una mayoría en la Corte y proveerse de un reaseguro para quién sabe qué eventualidad.
Ya comenzaron a correr todo tipo de conjeturas sobre ofrecimientos hechos a los legisladores, primero por el gobierno saliente y luego por el entrante. Con dos terceras partes de los legisladores que no regresarán a sus curules en septiembre próximo, no es difícil creerlas. La división partidaria y la falta de disciplina también hace probable esta posibilidad.
Nosotros nos limitamos a reiterar nuestro rechazo y a hacer un llamado a la cordura, al buen juicio y al desapasionamiento. La mora judicial, inclusive en relación con amparos de garantías constitucionales ante la Corte Suprema de Justicia, no se resuelve con más magistrados nombrados de la noche a la mañana. El "rgano Judicial, garante de la estabilidad jurídica y política del país, no debe ser objeto de manipulaciones generadas por los desesperados intentos de un gobernante saliente.


101 años de Panamá América

 
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