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La institucionalidad ante todo


Conclusiones preocupantes se desprenden de los actos violentos que sacudieron las ciudades de Panamá y Colón, el miércoles. Primero, no es cierto que dichos actos hayan tenido su origen en la muerte del obrero colonense el martes. Lo que los origina son las habituales e irregulares formas de protesta a las que el SUNTRACS pretende acostumbrar a la ciudadanía. No es la primera vez que, con cualquier excusa, esa organización apela a métodos reprobables e ilegales.

Pero aun en el caso de que la muerte del obrero hubiese sido el detonante de la situación, la exigencia para el esclarecimiento de los hechos debe recaer en la maltrecha, deficiente y esquiva administración de justicia que existe en el país. Es esa instancia a la que legalmente le corresponde responder efectivamente por los hechos. Nadie puede ni debe, en un Estado de Derecho, apelar a acciones como a las que recurrió el miércoles el SUNTRACS.

Una segunda conclusión es la preocupación que genera el que se trate de justificar las acciones del SUNTRACS en función de supuestas deficiencias de las autoridades. Nada puede ni debe justificar el delito. Hacerlo es promover una situación de caos que todos podemos lamentar más adelante, porque ninguna fuerza política, sindical o de la naturaleza que sea, puede transformar en rehén al resto de la sociedad.

101 años de Panamá América

 
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