La intensidad de la campaña electoral
El último mes ha traído evidencias de que la campaña electoral para el 2009 será más larga de lo acostumbrado. El inicio lo marcó, en enero pasado, la escogencia de delegados al Congreso del oficialista Partido Revolucionario Democrático (PRD), y los más acuciantes problemas nacionales parecen haber quedado subordinados a la cuestión electoral. Muy bien entonces por la salud económica y social del país, porque no son los temas sindicales los colocados sobre la mesa, tampoco las inconformidades empresariales.
Lo que viene despertando pasiones es el tema electoral cuando faltan 12 meses y días para los comicios generales, lo que permite prever que lo que resta del 2008 será un período complicado, álgido, sometido a vaivenes de proselitismo y campañas, y en consecuencia a las tensiones que éstas generen.
Es de esperar que, por la salud ciudadana, los exponentes de cada campaña orienten con madurez y tolerancia sus respectivos proyectos, con argumentaciones de altura, que permitan al electorado entender claramente cada propuesta formulada. Sería lesivo para el país y su democracia encerrarse en campañas de desprestigio personal, conjeturas y especulaciones que a menudo tipifican este tipo de periodo. Casi todos los precandidatos vienen haciendo énfasis en la cuestión del desarrollo, la modernización y la lucha contra la pobreza, lo que indica que en el fondo las diferencias podrían limitarse a la cuestión personal. Ojalá no lleguen a la polarización social.