La Interamericana se deshace
Cierto, se está mejorando en algunos trechos, como en el que se trabaja intensamente entre Penonomé y Aguadulce, donde se levantan y reemplazan kilómetros enteros de losa; pero otros están peor, como el comprendido entre la entrada de El Valle y Río Hato, justo a lo largo de la franja playera de Santa Clara, Decameron, Playa Blanca y Buenaventura. Allí la carretera se está deshaciendo, repleta de cráteres lunares.
Parece que el Ministerio de Obras Públicas estuviera perdiendo la batalla en la carrera, pues mientras la institución repara, el tiempo y la falta de mantenimiento desbaratan. Aparte de ello, casi todas las calles adyacentes a la avenida Central de Santiago, son un desastre vergonzoso. Aquello no tiene excusa ni justificación, con unas arcas estatales colmadas hasta el desborde de dinero.
El ministro Colamarco puede tener todas las buenas intenciones del mundo, pero es indudable que hace falta más, muchísimo más. Y en el caso de la Interamericana, con el actual auge turístico que beneficia al interior de la República, lo menos que pueden hacer este y otros gobiernos que vengan, es tener esa vía en óptimas condiciones, pero dista mucho de estarlo.
Los municipios locales, Capira en especial, deben hacer su parte. Es inconcebible que la isleta que separa los dos pares de carriles de la vía, a la entrada y salida de sus centros urbanos, esté siempre llena de maleza de varios metros de alto. Imiten para ello a Santiago, que ha sembrado una grama nativa, que se extiende como una alfombra preciosa de florecillas amarillas. Penonomé, por su parte, también mantiene en buen estado su isleta, optando por la siembra de veraneras. No es menester de grandes presupuestos para ofrecer una buena imagen de ornato. Pero si todos los municipios hicieran lo mismo, se ofrecería una mejor imagen en sus pueblos y ciudades.