La Interamericana y el turismo
¿A qué se debió el impresionante desarrollo hotelero e inmobiliario en el área? La respuesta es sencilla. Tal coincide con el ensanche a cuatro vías de la Carretera Interamericana impulsado bajo el gobierno de Ernesto Pérez Balladares.
Sobre las obras viales siempre ha existido una polémica acerca de las prioridades. La mayoría coincide en señalar que mayor impacto multiplicador en la economía tiene la construcción de viviendas que de carreteras. En términos de generación de empleos, eso es más que evidente. Pero también está la consideración social, tomando en cuenta que el ensanche de una vía puede ser visto como un lujo, en contraste con un techo, que es una necesidad primaria. Pero no es sólo eso. En un país pobre como el nuestro, el gasto en infraestructura educativa y de salud pública es también prioritario. Pero no por eso las vías públicas lo son menos. Quizás por eso, bajo la administración de Pérez Balladares se enfatizó, además de en la seguridad vial, en que el enlace de la Interamericana con los caminos de producción que desembocan en la Interamericana, agilizan el tránsito.
La Interamericana es una especie de columna vertebral del país, en muchos aspectos hasta más importante que el Canal. Y si la vía interoceánica está en constante modernización, ¿por qué no hacer igual con la citada arteria terrestre?
Por eso somos entusiastas partidarios de la continuación del ensanche, hasta Santiago en primera instancia, completando antes los breves tramos faltantes entre Aguadulce y Penonomé. Y esa es una tarea que puede emprender el actual Gobierno de Mireya Moscoso; tocándole al próximo, emprender la epopeya de continuarla hacia David. Repetimos, el fenómeno del actual auge turístico de Farallón pesa como un nuevo y poderoso argumento a favor del ensanche. Porque en el área de Azuero existen otros polos de igual potencial que sólo requieren del mismo empujón que en su momento tuvo aquél, con la continuación de la obra hasta Santiago.
En el área de Isla Iguana en Los Santos, se experimenta actualmente una extraordinaria efervescencia turística. Pero igual puede ocurrir con otras playas del área, como Uverito y Agallito, por nombrar dos. Si tanto se habla de la reconversión, ha de tenerse presente que en la industria turística, el interior de la República tiene su más promisoria alternativa. Y Farallón es la prueba viviente de eso.
Sobre las obras viales siempre ha existido una polémica acerca de las prioridades. La mayoría coincide en señalar que mayor impacto multiplicador en la economía tiene la construcción de viviendas que de carreteras. En términos de generación de empleos, eso es más que evidente. Pero también está la consideración social, tomando en cuenta que el ensanche de una vía puede ser visto como un lujo, en contraste con un techo, que es una necesidad primaria. Pero no es sólo eso. En un país pobre como el nuestro, el gasto en infraestructura educativa y de salud pública es también prioritario. Pero no por eso las vías públicas lo son menos. Quizás por eso, bajo la administración de Pérez Balladares se enfatizó, además de en la seguridad vial, en que el enlace de la Interamericana con los caminos de producción que desembocan en la Interamericana, agilizan el tránsito.
La Interamericana es una especie de columna vertebral del país, en muchos aspectos hasta más importante que el Canal. Y si la vía interoceánica está en constante modernización, ¿por qué no hacer igual con la citada arteria terrestre?
Por eso somos entusiastas partidarios de la continuación del ensanche, hasta Santiago en primera instancia, completando antes los breves tramos faltantes entre Aguadulce y Penonomé. Y esa es una tarea que puede emprender el actual Gobierno de Mireya Moscoso; tocándole al próximo, emprender la epopeya de continuarla hacia David. Repetimos, el fenómeno del actual auge turístico de Farallón pesa como un nuevo y poderoso argumento a favor del ensanche. Porque en el área de Azuero existen otros polos de igual potencial que sólo requieren del mismo empujón que en su momento tuvo aquél, con la continuación de la obra hasta Santiago.
En el área de Isla Iguana en Los Santos, se experimenta actualmente una extraordinaria efervescencia turística. Pero igual puede ocurrir con otras playas del área, como Uverito y Agallito, por nombrar dos. Si tanto se habla de la reconversión, ha de tenerse presente que en la industria turística, el interior de la República tiene su más promisoria alternativa. Y Farallón es la prueba viviente de eso.