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La inversión extranjera en Panamá


Presidente del Consejo Pro-Inversión y Desarrollo
"No hay nada más nervioso que un millón de dólares", dice un conocido empresario panameño, refiriéndose al hecho de que la inversión extranjera es sumamente sensible. El inversionista extranjero es estudioso, cuidadoso y analítico. Este inversionista busca principalmente rentabilidad, seguridad, incentivos y estabilidad. En Latinoamérica, durante los últimos 15 años, la mayoría de los países de la región ha implementado políticas de apertura. Este drástico giro ha obedecido principalmente a cambios en los regímenes políticos, el reconocimiento de los países de que las políticas proteccionistas no habían producido los niveles de crecimiento económico y bienestar social requeridos por el pueblo, y el reconocimiento de que, hasta cierto punto, los países están compitiendo fuertemente entre ellos para atraer a la inversión extranjera.En Panamá, durante los últimos 10 años, la implementación gradual de estas políticas ha producido un razonable nivel de crecimiento y bienestar para nuestra población. No obstante, los instrumentos y estrategias que se utilizan para poner en práctica estas políticas deben ser evaluados en su eficacia y deben ser revisados periódicamente con la participación del gobierno, las fuerzas políticas y el sector privado, para lograr que produzcan los mejores resultados para el desarrollo nacional.
Durante este período, también, hemos presenciado el inicio de la transición de un Estado empresario, dueño y operador de empresas estatales, hacia el nuevo papel del Gobierno como facilitador de la actividad económica y como gestor de la infraestructura jurídica, económica y social para propiciar las inversiones de capital que generen empleo y, por ende, un eventual crecimiento y bienestar económico para la ciudadanía.
Estos han sido cambios muy valiosos para nuestro país, pero el sector privado solicita y requiere la re-afirmación de un gobierno con una actitud de socio y de líder que abrace su papel como catalizador del cambio; como creador de la visión nacional y como facilitador de la inversión, que acepte que el sector privado cumpla su papel de socio ejecutor de las oportunidades así creadas. Las ventajas comparativas que ofrece Panamá vis-a-vis los países competidores de la región son insuperables respecto a ciertos sectores económicos ("clusters"), pero éstas, excepto casos contados, no operan por arte de magia, cuando son promovidas de forma inconstante y sin una estrategia definida.
Esto significa que, por ejemplo, la paridad del Balboa con el dólar norteamericano, al igual que la estratégica posición geográfica de Panamá, que son dos de los factores fundamentales que distinguen a nuestro país (y sabemos que hay otros que tienen suma relevancia) producen un impacto limitado. Debemos ser conscientes de que lo más importante es que esos factores, por sí solos, no atraen inversión extranjera por arte de magia. Aún cuando siendo empresarios objetivos, comprendemos y a menudo promovemos estos factores y el alto potencial de Panamá, otros países de la región están agresivamente cerrando la brecha de ellos con las ventajas comparativas panameñas.
Nuestros competidores, o sea, los países vecinos, están promoviendo siempre, con altos presupuestos y una estrategia nacional a corto y largo plazo. Nosotros promovemos de vez en cuando, con presupuestos pobres, y con estrategias cambiantes de gobierno a gobierno.
En el pasado, diferentes entidades del gobierno de Panamá han implementado estrategias de promoción, orientadas a promover sus programas, y oportunidades específicas. Si bien, estos programas han servido para un propósito individual, por lo general han estado divorciados de una estrategia integral de promoción del país y han presentado un panorama incompleto, sin continuidad, ni seguimiento.
Además, en la ejecución de estas estrategias, en ocasiones se contratan consultores extranjeros, que entre sus costos incluyen: el alquiler de costosas oficinas y elevados emolumentos, algunos de los cuales, a pesar de sus conocimientos y experiencias, desconocen la realidad panameña a fondo, tan necesaria en la promoción del país y sus oportunidades.
Dentro de este marco, el papel del sector privado ha sido y debería ser vital en la promoción y desarrollo de la inversión extranjera directa. Hay un cúmulo de organizaciones que incluye al Consejo Pro Inversión y Desarrollo, la Cámara de Comercio de Panamá, el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá, la Cámara Americana de Comercio, y otras que han efectuado un importante, pero hasta ahora, limitado papel en la promoción y, más importante aún, en la atracción de la inversión extranjera. El sector privado panameño, debería ser parte activa de estas iniciativas, lo que además de fortalecer el esfuerzo, estaría enviando un mensaje positivo a la comunidad extranjera de que el sector público y el sector privado de Panamá trabajan en coordinación, y le daría un gran apoyo a la imagen de Panamá en general.
Para poder lograrlo, no sólo se necesita promover inversiones privadas, nacionales e internacionales, tecnología de producción y de mercados que permitan aprovechar los recursos que tenemos, sino también políticas públicas que propicien ese desarrollo, preparación de recursos humanos y una imagen internacional de Panamá como país confiable, de reglas del juego claras e instituciones serias.
Convertir el potencial real de Panamá en una imagen internacional positiva y atractiva como país destino requiere una promoción amplia e intensa a nivel internacional. Otros países, tales como: Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Nueva Zelandia e Irlanda, lo han logrado efectivamente, y Panamá lo puede y lo necesita hacer.
Siempre decimos que en Panamá hay enormes oportunidades por explorar y explotar, pero tenemos que empezar por reconocer que hay enormes retos internos y externos que enfrentar. Para poder realmente aprovechar esas oportunidades, todos debemos trabajar unidos en una Estrategia de Promoción y Desarrollo de Inversiones que sea elevada a un Proyecto Nacional, promoviendo y proporcionando el ambiente adecuado para que los inversionistas estén dispuestos a arriesgar su capital en Panamá, el cual proveerá empleos a los miles de panameños, actualmente desempleados y a los otros miles que anualmente entran a formar parte de nuestra fuerza laboral.

101 años de Panamá América

 
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