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La justicia y las injusticias en Panamá


El problema de la justicia en Panamá, es que se aplica con fueros y privilegios para unos y grandes injusticias para otros. Cuando un elemento humilde y pobre comete el error de robarse una gallina, un televisor o cualquier objeto bien por necesidad o por afición, es llevado a la cárcel donde lo mantienen a órdenes de las autoridades por largos períodos sin llevarle a efecto su audiencia correspondiente en corto plazo, le archivan su expediente haciéndole pagar en algunos casos condenas mucho mayores de lo que merece su delito, en cárceles peligrosas debido a la sobrepoblación de prisioneros de todo tipo. Es decir, los mantienen privados de su libertad, debido a que algunos no cuentan con los recursos para pagar un abogado que los defienda y otros por la lentitud de las autoridades en los procesos jurídicos.
Sin embargo escuchamos a diario las querellas y denuncias que se hacen a los elementos de la alta sociedad política, familiar, económica, social y gubernamental ,quienes cometen ignominiosos delitos contra la fe pública, contra la sociedad, la administración pública, contra los patrimonios de la nación, desfalcos al Tesoro Nacional, violaciones a los derechos humanos, extralimitaciones de funciones, abusos de autoridad, calumnias y otras faltas más ofensivas para la imagen, los intereses y el prestigio del país. Sin embargo, a ellos no les prestan atención, pasan desapercibidos por la indiferencia premeditada de muchos funcionarios, en otros sólo existen las amonestaciones y en muchos casos las destituciones de sus cargos, pero sin ninguna condena quedando lo hurtado a su favor. Algunas veces las condenas son casi simbólicas, estas personas son sobreseídas e indultadas y sus casos archivados hasta llegar su prescripción, según la ley.
Por ello vemos que la balanza de la justicia en Panamá siempre se inclina a favor de los que tienen más dinero y poderes políticos, sociales y gubernamentales. Por ello es que se dice que la justicia y las leyes en Panamá son aplicables sólo a los pobres y a los pendejos y que presentar una querella o denuncia justificada o no contra un alto funcionario del Estado o un poderoso empresario, es como pregonar en el desierto o escribir sobre un témpano de hielo, en vista que todos ellos forman parte del clan, es decir todos se arropan con la misma sábana diciéndose hoy por mí y mañana por ti. Por esas razones es que esas querellas nunca prosperan, quedan en el anonimato, con lo que siempre sale burlada la patria y la sociedad panameña que espera justicia para esos sectores de la nación.

101 años de Panamá América

 
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