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La juventud mira al país


¿Cómo miran al país, los/las jóvenes de hoy? ¿Qué hay detrás de esa aparente apatía, de las que no escapan los adultos? ¿Qué país se refleja en sus ojos y pensamientos?, según una encuesta realizada a jóvenes panameños de colegios secundarios públicos y privados, de primer y quinto año sobre la cultura política y la democracia (Procesos, 2000), que me encuentro analizando en la actualidad. Ellos/ellas ubicaron al desempleo como el principal problema del país, seguido muy de cerca por la pobreza; la opinión se dio especialmente entre las mujeres y los estudiantes de mayor edad próximos a salir a un mercado de trabajo de difícil acceso para los (las) jóvenes. En 1997, la tasa de desempleo urbano era del 15% en Panamá, el más alto de la región, y los problemas de desocupación entre los jóvenes afectaron al 31.7% de ellos. La forma de gobernar es el tercero de los problemas seleccionados, expresando la mirada crítica de los/las jóvenes sobre la administración del Estado.
Los/las jóvenes colocan en primer lugar en la protección adecuada de los más pobres, como el objetivo nacional más importante que el país debe buscar, seguida de la reducción de la contaminación del ambiente como segunda mención y el atraer empresas con tecnologías altas, como tercera mención. Respecto a la primera, los/as estudiantes de muy bajo y bajo nivel socioeconómicas se inclinan más por ella, quizás porque se identifican con esta situación. El tema ambiental vuelve a destacarse al afirmar el 60%, que debe dársele prioridad a la protección del ambiente, aún por encima del crecimiento económico, especialmente lo señalan los/ las jóvenes de más edad, con sostenes hogareños mejores en estudios y niveles de vida.
En cuanto a cuál será la situación económica del país en los próximos tres años, las opiniones se dividen, pues un tercio cree que mejorará, otro tercio que piensan que será igual y otro afirma que empeorará. Para la mayoría (57%), la diferencia entre lo que gana la gente rica respecto a los pobres es muy grande, en relación al extremo que planteó que era muy pequeña la diferencia (20%). El 41% opina que hay pobreza en Panamá porque la sociedad los trata injustamente, correspondiendo el grueso de esta opinión en los más jóvenes (primer año) de nivel socioeconómico bajo. El 25 % opina que son pobres porque son vagos, y un 26% se ubica en posición equilibrada integrando las dos opciones.
Entre las cosas que deberían dársele más importancia en Panamá, los/las jóvenes encuentran como primera mención la lucha contra el alto costo de la vida; y como segunda opción, la protección de la libertad de expresión.
Las personalidades deportivas son las más admiradas en Panamá, por encima las figuras históricas, políticas o científicas. Los valores que más se refuerzan en el colegio son la cooperación, responsabilidad individual, respeto al derecho ajeno, participación, igualdad de hombres y mujeres. El 66% afirma que se ofrecería a ayudar voluntariamente en el colegio si fuera necesario. Estudios Sociales está en tercer lugar como materia favorita de los /las estudiantes, y la formación cívica en el séptimo. (Las primeras son español y matemáticas)
La mirada a la realidad del país privilegia la dimensión socioeconómica (desempleo-pobreza), que pasan a ser, pues, prioritarios tanto en la ubicación de problemas como ubicación de objetivos nacionales. Esta visión expresa una realidad nacional marcada por la desigualdad social (deficiente distribución de ingresos y riqueza) e injusticia en la pobreza, por lo que se pronuncian contra el encarecimiento de la vida.
Aunque no hay certeza sobre el futuro de la economía, el tema ambiental se abre paso con vigor, para ponerle sello de sostenibilidad al desarrollo.
La visión del colegio en este marco afirma la transmisión de valores que se traduce en capacidad de cooperar con el proceso educativo. Las materias formativas de la democracia no son las más menospreciadas, pero tampoco son las más atractivas, y por ello no es casual que entre las figuras más admiradas hoy, pierdan las políticas, científicas o históricas ante las personalidades deportivas. Pero no es la educación la única responsable, pues sería menoscabar el papel que cumplen los medios de comunicación y otros aparatos culturales e ideológicos.
En síntesis, visión de creciente atención a los problemas del desarrollo y el ambiente como tabla de medir de la efectividad de la democracia. Una visión de la educación valorativa y recíproca, pero dotada de un relativo impacto formativo en el civismo.
La juventud de hoy cuestiona la realidad en que vive heredada de los mayores pero, al mismo tiempo, esa juventud es uno de los principales desafíos del país en su conjunto. (raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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