La juventud, Torrijos y las elecciones de 2004
Aproximadamente uno de cada cuatro adultos panameños tiene menos de 25 años y, en la mayoría de los casos, no tiene edad suficiente para recordar el período de la vida política cuando gobernaba el General Omar Torrijos, padre del candidato presidencial del PRD para los comicios de 2004. Se tiene que suponer que si tienen ahora la intención de votar por Martín Torrijos algunos de ellos, no la tienen porque sienten nostalgia por esa etapa histórica nacional. Un 54% de los jóvenes en esas edades manifiestan, en la última encuesta de la CID/Gallup, que votarían por Torrijos -es el segmento de votantes donde éste tiene más fuerza.
Es importante ver datos de estos jóvenes menores de 25 años para tratar de entender lo que les motiva ejercer el sufragio, y para comprender mejor sus inclinaciones actuales para con Torrijos. Tres de cada cinco no trabajan (algunos por ser estudiantes) y reportan ingresos mensuales de sus hogares en $350, o menos.
Por el otro lado, es el segmento mejor educado de todos los adultos panameños; uno de cada cuatro tiene por lo menos alguna educación superior y es menos de un diez por ciento que no tiene estudios secundarios. Han invertido tiempo y esfuerzo en la preparación para la vida laboral. El hecho de que no trabajan debería estar provocando mucha frustración entre ellos. La mitad dice que el desempleo es el problema principal del país, y una proporción igual manifiesta que cree que Martín Torrijos es el candidato presidencial que podrá dar solución a la necesidad de crear empleos para ellos. Sin ninguna duda, el candidato presidencial del PRD está implícitamente y explícitamente prometiendo a estos votantes y otros que los tiempos se mejorarán cuando él sea el primer mandatario. Es tan creíble él, que por primera vez desde las elecciones de 1999 se ve un brote de optimismo hacia el futuro entre los panameños. Los menores de 25 años son los que más creen que su futuro económico será mejor en el próximo año.
El problema de crear empleos no es nuevo en Panamá y los candidatos presidenciales en todas las elecciones han prometido buscar soluciones al mismo. Ninguna administración, elegida democráticamente o no, ha logrado resolver el problema del desempleo en forma permanente y efectiva. Fundamentalmente no lo han logrado porque no le toca a un gobierno crear empleos, le toca crear las condiciones de estabilidad y de oportunidad que provoca la inversión de parte del sector productivo. Una discusión amplia sobre esto transciende las posibilidades de esta columna. Pero lo que sí se nota con cada elección, cada una ganada por un candidato que entre otras promesas dice que buscará soluciones al problema del empleo, es que entre la opinión pública se crea una burbuja de optimismo que rápidamente desaparece cuando se hace aparente que el gobierno nuevo no podrá cumplir en esta área. El resultado es que el optimismo se convierte en desilusión y pronto el primer mandatario de turno se encuentra repudiado por proporciones importantes de los que lo eligieron. Los que más apoyan a Martín Torrijos son los que dicen que su situación económica está peor que la que vivieron en el año pasado.
Torrijos es en la actualidad el candidato presidencial con más seguidores entre la juventud panameña -quizás creen en él porque su edad es más cercana a la de ellos. Sólo él y su futuro equipo de gobierno saben si realmente podrán traer a estos seguidores una solución a sus problemas vivenciales. Pero si gana la elección y no cumple, rápidamente se encontrará juntado con los otros presidentes que no lograron dar vuelta al problema del desempleo.
*Gerente General para Centroamérica y el Caribe, CID/Gallup.
Es importante ver datos de estos jóvenes menores de 25 años para tratar de entender lo que les motiva ejercer el sufragio, y para comprender mejor sus inclinaciones actuales para con Torrijos. Tres de cada cinco no trabajan (algunos por ser estudiantes) y reportan ingresos mensuales de sus hogares en $350, o menos.
Por el otro lado, es el segmento mejor educado de todos los adultos panameños; uno de cada cuatro tiene por lo menos alguna educación superior y es menos de un diez por ciento que no tiene estudios secundarios. Han invertido tiempo y esfuerzo en la preparación para la vida laboral. El hecho de que no trabajan debería estar provocando mucha frustración entre ellos. La mitad dice que el desempleo es el problema principal del país, y una proporción igual manifiesta que cree que Martín Torrijos es el candidato presidencial que podrá dar solución a la necesidad de crear empleos para ellos. Sin ninguna duda, el candidato presidencial del PRD está implícitamente y explícitamente prometiendo a estos votantes y otros que los tiempos se mejorarán cuando él sea el primer mandatario. Es tan creíble él, que por primera vez desde las elecciones de 1999 se ve un brote de optimismo hacia el futuro entre los panameños. Los menores de 25 años son los que más creen que su futuro económico será mejor en el próximo año.
El problema de crear empleos no es nuevo en Panamá y los candidatos presidenciales en todas las elecciones han prometido buscar soluciones al mismo. Ninguna administración, elegida democráticamente o no, ha logrado resolver el problema del desempleo en forma permanente y efectiva. Fundamentalmente no lo han logrado porque no le toca a un gobierno crear empleos, le toca crear las condiciones de estabilidad y de oportunidad que provoca la inversión de parte del sector productivo. Una discusión amplia sobre esto transciende las posibilidades de esta columna. Pero lo que sí se nota con cada elección, cada una ganada por un candidato que entre otras promesas dice que buscará soluciones al problema del empleo, es que entre la opinión pública se crea una burbuja de optimismo que rápidamente desaparece cuando se hace aparente que el gobierno nuevo no podrá cumplir en esta área. El resultado es que el optimismo se convierte en desilusión y pronto el primer mandatario de turno se encuentra repudiado por proporciones importantes de los que lo eligieron. Los que más apoyan a Martín Torrijos son los que dicen que su situación económica está peor que la que vivieron en el año pasado.
Torrijos es en la actualidad el candidato presidencial con más seguidores entre la juventud panameña -quizás creen en él porque su edad es más cercana a la de ellos. Sólo él y su futuro equipo de gobierno saben si realmente podrán traer a estos seguidores una solución a sus problemas vivenciales. Pero si gana la elección y no cumple, rápidamente se encontrará juntado con los otros presidentes que no lograron dar vuelta al problema del desempleo.
*Gerente General para Centroamérica y el Caribe, CID/Gallup.