La lectura como base de toda educación
Visto, pues, desde los números únicamente, el problema de la educación en Panamá se reduciría a los fondos que la sociedad tiene que generar para poder mantener a la cuarta parte de sus integrantes en escuelas o centros de enseñanza, y sin trabajar. En efecto, las denuncias y las protestas de los maestros se concentran en las cifras, escuelas reparadas y no reparadas, alumnos por aula, profesores y maestros por escuela e inventarios de útiles.
Excepto los medios de prensa, que desde hace mucho lo denuncian, son muy escasos los comentarios oficiales y privados sobre el paupérrimo nivel de preparación de los estudiantes panameños en las escuelas públicas y privadas en las dos materias principales en el período inicial de formación del niño que son: lenguaje y matemáticas.
Hace unas cuatro décadas, atendiendo recomendaciones de la "moda" internacional en pedagogía, se eliminaron cursos de lectura y de composición en la escuela primaria, y esas mismas materias en la secundaria, además de caligrafía y literatura, en la secundaria. Las consecuencias las sufrimos ahora con dos generaciones que (incluyendo maestros), en porcentajes alarmantes, no saben escribir, no entienden lo que leen, en las fábricas y en las oficinas interpretan las órdenes a su manera o no las comprenden, y escriben con una letra que ni la misma persona que escribió entiende, a menudo con una idea muy personal de la ortografía.
Todavía no se conocen los resultados ni las recomendaciones del Diálogo sobre la Educación, auspiciado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Esperemos que no hayan olvidado los programas que verdaderamente enseñan a los niños a leer y escribir, y que hayan revisado también los currículos de aritmética de modo que podamos aspirar a salir de los últimos lugares en los concursos internacionales de jóvenes.
De no ser así, ni ese Diálogo ni los otros podrán conducir a gran cosa. ¿Qué importa más? ¿Cuántos muchachos hay en un aula o cuántos saben leer y cuántos entienden lo que leen?
Excepto los medios de prensa, que desde hace mucho lo denuncian, son muy escasos los comentarios oficiales y privados sobre el paupérrimo nivel de preparación de los estudiantes panameños en las escuelas públicas y privadas en las dos materias principales en el período inicial de formación del niño que son: lenguaje y matemáticas.
Hace unas cuatro décadas, atendiendo recomendaciones de la "moda" internacional en pedagogía, se eliminaron cursos de lectura y de composición en la escuela primaria, y esas mismas materias en la secundaria, además de caligrafía y literatura, en la secundaria. Las consecuencias las sufrimos ahora con dos generaciones que (incluyendo maestros), en porcentajes alarmantes, no saben escribir, no entienden lo que leen, en las fábricas y en las oficinas interpretan las órdenes a su manera o no las comprenden, y escriben con una letra que ni la misma persona que escribió entiende, a menudo con una idea muy personal de la ortografía.
Todavía no se conocen los resultados ni las recomendaciones del Diálogo sobre la Educación, auspiciado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Esperemos que no hayan olvidado los programas que verdaderamente enseñan a los niños a leer y escribir, y que hayan revisado también los currículos de aritmética de modo que podamos aspirar a salir de los últimos lugares en los concursos internacionales de jóvenes.
De no ser así, ni ese Diálogo ni los otros podrán conducir a gran cosa. ¿Qué importa más? ¿Cuántos muchachos hay en un aula o cuántos saben leer y cuántos entienden lo que leen?