La lectura como poder
"El fracaso no existe, eso lo han inventado los mediocres, solamente existen resultados". Miguel Angel Cornejo. De cuando en cuando se encuentra uno con un ramillete de páginas sorprendentes. Ocurrió en la barbería. De una pila de revistas, no tomamos, sino arrancamos una que se veía limpia. Sólo tenía la portada y le faltaba casi la mitad; pero contaba con nueve (9) páginas. "Revista Atlántica", y en el centro de la cubierta, en letras grandes: "La lectura como poder". Y me la traje a casa.
Comentaremos dos de sus artículos; muy brevemente, el primero; no así el segundo.
De la pluma de Carolina Arenes: "Pequeños lectores en ascenso". Se iniciaba así: "Pocas veces la amenaza implícita en un mundo sin lectura alcanzó la expresión poética que logró darle Juan Mosé Millás en su novela El orden alfabético: "Y entonces él aseguró que el día menos pensado, si persistía en no leer, los libros saldrán volando de la casa como pájaros, y nos quedaríamos todos sin palabras".
¿No le resulta a Ud., amable lector, enternecedor este pasaje? ¡Precioso, sin más!
"La literatura infantil -asegura C. Arenes- es el primer gran escenario en la batalla por la lectura ..."
Por fortuna, luego de haber leído el novedoso e interesante artículo del arquitecto, Luis D. Crespo, "Mar, la ciudad y el desarrollo" (V. El Panamá América, Feb. 9 de 2001, D-6), nos llegó como un arroz con coco y guandú, bacalao y plátano en tentación de la cocina de la profesora Judith Ma. R. de Rodríguez, nuestra querida hermana mayor, una medulosa y controversial disertación - por invitación de la Sexta Bienal de Arquitectura, (Bs. As., Argentina) del filósofo francés Jean Baudrillard: "Ciudad e Hiperrealidad" - el éxtasis del vacío- (oct. 19, 1995) Transcripción de Martín Avila.
Ciertamento, el filósofo galo, dueño de un pensamiento original, indudablemente político, cuyo análisis rompe con el mundo de las significaciones dominantes al reflexionar sobre la problemática de la ciudad y las transformaciones sociales producidas por los proyectos arquitectónicos y culturales contemporáneos.
La disertación es extensa (casi 6 páginas de la mutilada Revista Atlántica) de manera que nos limitaremos a un sumario conciso y exponer lo que en materia de Transformational Grammar se denomina Kernel Sentence.
Podemos comenzar hablando de la ciudad como lugar de residencia del hombre y preguntarnos: ¿hay todavía un pacto de arquitectura, es decir, un pacto iniciático, algo que cambia de las coordenadas de lo real y la ilusión, una forma por la cual seríamos iniciados en otro espacio, seducidos por otro objeto distinto del decoro urbano y funcional de nuestro comportamiento cotidiano? Antes, las cosas eran amenazadas por su doble; hoy, de algún modo, son amenazadas por su segunda casa, por su segunda residencia: el museo es la segunda residencia de la obra de arte; los zoológicos son la residencia secundaria de los animales; los hoteles alojamiento son la residencia secundaria de la sexualidad; todas las pantallas en general son la residencia secundaria de la imagen y la imaginación; la arquitectura misma, ¿no es acaso la residencia secundaria del espacio? El peligro es que la arquitectura se haya perdido como forma y que se convierta en una vulgar terapéutica del espacio. En sus formas más recientes ella se hace traslúcida, móvil e interactiva; se esfuerza quizá en desaparecer para dejar transparentar una hipotética creatividad de las masas. Y al integrarse en el imaginario tecnológico y filosófico de su época, se pervierte, se globaliza, y se incorpora a la modelización artificial y se colma de autopistas, supermercados, almacenes monstruosos, pasos elevados, tranques vehiculares, polución ambiental, basura, concentración demográfica y el incremento de la problemática social y económica que ello conlleva: salud, vivienda, desempleo, prostitución, delincuencia, etc.
"El drama, es el drama de la ciudad ideal, donde ya no hay nadie, y una arquitectura ideal que y no importa más a nadie, sólo a los que la conciben y a los expertos: "La Ciudad como Utopía" ". Nada más. Nada menos.
Comentaremos dos de sus artículos; muy brevemente, el primero; no así el segundo.
De la pluma de Carolina Arenes: "Pequeños lectores en ascenso". Se iniciaba así: "Pocas veces la amenaza implícita en un mundo sin lectura alcanzó la expresión poética que logró darle Juan Mosé Millás en su novela El orden alfabético: "Y entonces él aseguró que el día menos pensado, si persistía en no leer, los libros saldrán volando de la casa como pájaros, y nos quedaríamos todos sin palabras".
¿No le resulta a Ud., amable lector, enternecedor este pasaje? ¡Precioso, sin más!
"La literatura infantil -asegura C. Arenes- es el primer gran escenario en la batalla por la lectura ..."
Por fortuna, luego de haber leído el novedoso e interesante artículo del arquitecto, Luis D. Crespo, "Mar, la ciudad y el desarrollo" (V. El Panamá América, Feb. 9 de 2001, D-6), nos llegó como un arroz con coco y guandú, bacalao y plátano en tentación de la cocina de la profesora Judith Ma. R. de Rodríguez, nuestra querida hermana mayor, una medulosa y controversial disertación - por invitación de la Sexta Bienal de Arquitectura, (Bs. As., Argentina) del filósofo francés Jean Baudrillard: "Ciudad e Hiperrealidad" - el éxtasis del vacío- (oct. 19, 1995) Transcripción de Martín Avila.
Ciertamento, el filósofo galo, dueño de un pensamiento original, indudablemente político, cuyo análisis rompe con el mundo de las significaciones dominantes al reflexionar sobre la problemática de la ciudad y las transformaciones sociales producidas por los proyectos arquitectónicos y culturales contemporáneos.
La disertación es extensa (casi 6 páginas de la mutilada Revista Atlántica) de manera que nos limitaremos a un sumario conciso y exponer lo que en materia de Transformational Grammar se denomina Kernel Sentence.
Podemos comenzar hablando de la ciudad como lugar de residencia del hombre y preguntarnos: ¿hay todavía un pacto de arquitectura, es decir, un pacto iniciático, algo que cambia de las coordenadas de lo real y la ilusión, una forma por la cual seríamos iniciados en otro espacio, seducidos por otro objeto distinto del decoro urbano y funcional de nuestro comportamiento cotidiano? Antes, las cosas eran amenazadas por su doble; hoy, de algún modo, son amenazadas por su segunda casa, por su segunda residencia: el museo es la segunda residencia de la obra de arte; los zoológicos son la residencia secundaria de los animales; los hoteles alojamiento son la residencia secundaria de la sexualidad; todas las pantallas en general son la residencia secundaria de la imagen y la imaginación; la arquitectura misma, ¿no es acaso la residencia secundaria del espacio? El peligro es que la arquitectura se haya perdido como forma y que se convierta en una vulgar terapéutica del espacio. En sus formas más recientes ella se hace traslúcida, móvil e interactiva; se esfuerza quizá en desaparecer para dejar transparentar una hipotética creatividad de las masas. Y al integrarse en el imaginario tecnológico y filosófico de su época, se pervierte, se globaliza, y se incorpora a la modelización artificial y se colma de autopistas, supermercados, almacenes monstruosos, pasos elevados, tranques vehiculares, polución ambiental, basura, concentración demográfica y el incremento de la problemática social y económica que ello conlleva: salud, vivienda, desempleo, prostitución, delincuencia, etc.
"El drama, es el drama de la ciudad ideal, donde ya no hay nadie, y una arquitectura ideal que y no importa más a nadie, sólo a los que la conciben y a los expertos: "La Ciudad como Utopía" ". Nada más. Nada menos.