La libertad de expresión y la democracia
Sin libertad de expresión no puede haber libertad, y por supuesto que sin libertad, no puede haber democracia, estas máximas, esbozadas por el insigne director del diario La Nación de Argentina, Bartolomé Mitre, en su obra “Sin libertad de prensa no hay libertad”, cobran plena relevancia en estos momentos en nuestro Panamá.
A pesar de las expresiones vertidas por el ciudadano presidente de la República el pasado 4 de mayo, durante la posesión del nuevo presidente del Consejo Nacional de Periodismo, en el sentido de ser un convencido y un defensor de la libertad de prensa y de la libertad de expresión, algunos de sus subalternos tienen una manera muy particular de interpretar esos sagrados derechos humanos.
Durante los casi veintiún años desde la recuperación de la democracia, se ha ido avanzando en el desmonte del andamiaje constitucional y legal que, de muchas maneras restringía la libertad de expresión y de información.
Sin embargo, hay mucho todavía por hacer. Desafortunadamente, los estándares que recomienda la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en materia de libertad de expresión, aún no han sido adoptados en su totalidad en nuestra legislación interna.
Ojalá nuestras autoridades de todos los Órganos del Estado, se sensibilicen lo suficiente, sobre la importancia que para la democracia tiene la plena y amplia vigencia de estos postulados.