La libertad: Método probado de progreso
Antes de la Revolución industrial, la humanidad no había visto el adelanto técnico y la expansión del comercio en la gran escala que se experimentó, a partir de este evento, sin parangón en el curso de los acontecimientos humanos. El impacto que produjo la introducción de la técnica maquinista en la actividad económica fue de tal magnitud que afectó el orden político existente, que fue reemplazado por otro sistema político, acorde con el nuevo modo de producción, que repudiando el ancien régime, inició para la humanidad la aurora de las libertades públicas.
La filosofía política que sustentaba el nuevo orden que nacía con la revolución industrial era el liberalismo. En sus postulados de emancipación de la dignidad humana se atrincheran las ideas que ha inculcado en el hombre la larga lucha empeñada para libertar a la conciencia, el pensamiento, al trabajo y a la personalidad humana, del yugo de la prorrogativa, el privilegio, el monopolio y la autoridad.
La historia humana es un recuerdo de la preocupación de los pensadores políticos por encontrar una ley que se halle por encima del poder arbitrario. Esta ley superior se ha buscado en la costumbre, en los dictados de la razón, en la revelación religiosa, tratando siempre de poner coto al ejercicio de la fuerza de los poderes constituidos. Este, no cabe dudas, es el significado de las polémicas sobre el Derecho Natural y el Derecho Positivo. El significado de siglos de lucha para someter el soberano a la ley, para establecer a favor del individuo y de las asociaciones voluntarias de hombres, derechos susceptibles de hacerse valer contra reyes, señores feudales, magnates, mayorías y chusmas. Este es el significado de la lucha para separar a la iglesia del Estado, para emancipar a la conciencia, la cultura, las artes, la industria y el comercio, del yugo del inquisidor, el censor, el monopolizador, el policía y el verdugo.
Históricamente el camino que ha seguido la humanidad para avanzar en saber, en dominio de la naturaleza, en unidad y seguridad personal, ha sido el resultado de haberse ido en emancipando gradualmente del yugo de la autoridad, el monopolio y el privilegio personal o de grupo. La liberación, la energía humana es lo que ha permitido al hombre surgir de aquellas luchas primitivas en que estuvo empeñado, en la fase pre-técnica, para satisfacer sus más elementales necesidades de vida. Al romper trabas y constricciones autoritarias ha podido adaptarse a la vida de las grandes sociedades; al abolir privilegios y absolutismos, ha podido salir de su condición de esclavo, siervo y vasallo, para convertirse en hombre libre, espiritualmente inviolable. Solamente ampliando más la libertad de pensar, de argüir, debatir, de cometer errores y sacar provecho de ellos, puede la humanidad ampliar sus horizontes en mejoras de su suerte. Este fue el credo de los hombres emancipadores que forjaron el mundo moderno. Y pienso que al apartarse de él, los conductores mundiales de masas de nuevo cuño, conducen a la humanidad por un camino de regresión hacia la restauración del privilegio, del poder, de la coerción y la autoridad y con ello, cundirla en un mundo de pobreza, de miserias y de caos belicista.
La filosofía política que sustentaba el nuevo orden que nacía con la revolución industrial era el liberalismo. En sus postulados de emancipación de la dignidad humana se atrincheran las ideas que ha inculcado en el hombre la larga lucha empeñada para libertar a la conciencia, el pensamiento, al trabajo y a la personalidad humana, del yugo de la prorrogativa, el privilegio, el monopolio y la autoridad.
La historia humana es un recuerdo de la preocupación de los pensadores políticos por encontrar una ley que se halle por encima del poder arbitrario. Esta ley superior se ha buscado en la costumbre, en los dictados de la razón, en la revelación religiosa, tratando siempre de poner coto al ejercicio de la fuerza de los poderes constituidos. Este, no cabe dudas, es el significado de las polémicas sobre el Derecho Natural y el Derecho Positivo. El significado de siglos de lucha para someter el soberano a la ley, para establecer a favor del individuo y de las asociaciones voluntarias de hombres, derechos susceptibles de hacerse valer contra reyes, señores feudales, magnates, mayorías y chusmas. Este es el significado de la lucha para separar a la iglesia del Estado, para emancipar a la conciencia, la cultura, las artes, la industria y el comercio, del yugo del inquisidor, el censor, el monopolizador, el policía y el verdugo.
Históricamente el camino que ha seguido la humanidad para avanzar en saber, en dominio de la naturaleza, en unidad y seguridad personal, ha sido el resultado de haberse ido en emancipando gradualmente del yugo de la autoridad, el monopolio y el privilegio personal o de grupo. La liberación, la energía humana es lo que ha permitido al hombre surgir de aquellas luchas primitivas en que estuvo empeñado, en la fase pre-técnica, para satisfacer sus más elementales necesidades de vida. Al romper trabas y constricciones autoritarias ha podido adaptarse a la vida de las grandes sociedades; al abolir privilegios y absolutismos, ha podido salir de su condición de esclavo, siervo y vasallo, para convertirse en hombre libre, espiritualmente inviolable. Solamente ampliando más la libertad de pensar, de argüir, debatir, de cometer errores y sacar provecho de ellos, puede la humanidad ampliar sus horizontes en mejoras de su suerte. Este fue el credo de los hombres emancipadores que forjaron el mundo moderno. Y pienso que al apartarse de él, los conductores mundiales de masas de nuevo cuño, conducen a la humanidad por un camino de regresión hacia la restauración del privilegio, del poder, de la coerción y la autoridad y con ello, cundirla en un mundo de pobreza, de miserias y de caos belicista.