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La lupa sobre el Ministerio Público


No es aceptable que casi todos los procesos disciplinarios que terminaron con destituciones y que le sirvieron a la actual Procuradora General de la Nación para renovar una buena parte de los fiscales, hayan sido revertidos gracias a acciones interpuestas por los afectados ante la Corte Suprema.

El pago de salarios caídos ante una destitución injusta es un perjuicio económico para el Estado. La misma medida repetida varias veces parece más bien un abuso. El hecho de que judicialmente no se comprueben los cargos habla muy mal de la institución pesquisidora. Como el hecho se ha repetido demasiadas veces, uno debe pensar que algo anda mal en el Ministerio Público.

Preocupa lo que ya ha ocurrido y es de todos conocido, pues no todos fueron destituidos con un proceso, sino que algunos renunciaron antes de que se les destituyera para no pasar por la indigna situación de haber sido encontrados culpables de una falta que no cometieron. Pero preocupa más la interrogante de si hay más casos "en la tubería", nuevas acciones del mismo tipo que piensa tomar la Procuradora y que tendrán idéntico final.

Parece necesario ponerle la lupa al Ministerio Público y mirar con más detenimiento qué es lo que verdaderamente está ocurriendo entre la Procuradora y los fiscales, sobre todo ahora que los fiscales deben supervisar la actuación de los agentes de la DIJ, que pertenecen a la Policía Nacional, cuya dirección depende del mando político de la Nación, el mismo que designó a la Procuradora.

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