La mano devastadora
Durante la época del verano, las quemas de herbazales están a la orden del día.
Linda Vista, y las barriadas aledañas a este sector capitalino, estuvieron inundadas de humo y hollín hace dos semanas. Se trataba de un herbazal que le dieron candela pura. Era tanta, que miembros del Cuerpo de Bomberos de Panamá -con sus limitaciones- tuvieron que sofocar el fuego, debido a que el humo era tan intenso y causaba molestia a los residentes del área.
El hollín volaba y no había lugar en las casas donde no entrara. Todos los años esta situación es reiterativa y hay quienes incurren en la irresponsabilidad de quemar herbazales, sin que autoridad alguna logre frenar este flagelo.
La quema indiscriminada durante la temporada seca a manos de personas inescrupulosas, coloca en riesgo la vida de residentes, conductores y pasajeros en las calles y avenidas del país, debido al humo, impide la visibilidad y se constituye en un peligro para diversas especies de la fauna que viven en bosques y áreas verdes de la capital.
Algunos padres de familia pasan inadvertido esta situación, mientras que otros tienen mucho cuidado con sus hijos para que no jueguen con fósforos ni se acerquen al área de la cocina, donde están expuestos al peligro; además de que pueden provocar incendios que pueden ocasionar trágicas consecuencias.
Hay que crear conciencia entre los ciudadanos de que no sólo la salud de las personas está en peligro con las quemas, sino también el medio ambiente que tanto daño recibe a diario con la contaminación de los ríos y las quebradas, además de los desechos (basura) -afecta el aire, al agua y al suelo- que son arrojados en las calles y avenidas.
Esas quemas también afectan el cambio climático y, a su vez, repercuten en la salud de las personas. Y según la Organización Mundial de la Salud, los efectos "van a intensificarse e incidir en la escasez de agua y alimentos, aumentando los riesgos de su contaminación".
En Panamá, las sanciones están estipuladas en el Decreto alcaldicio No. 2025 de 1 de diciembre de 1995, que "prohíbe la quema de herbazales, basura, desperdicios u otros objetos en el distrito capital so pena de multas de hasta B/ 5,000.00". Respetemos las leyes y nuestros recursos naturales. No contribuyamos a la destrucción del planeta, pues la capa de ozono no resiste más.
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