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"La mano invisible" del Mercado


DE ACUERDO con encuestas, más del 75% de los panameños estaría dispuesto a aceptar cambios en el Código de Trabajo a cambio de obtener empleos, lo que supone que los opositores a las reformas laborales son unos trogloditas, egoístas y pelechadores del actual estado de cosas, o sea de la existencia de más del 10% de desempleo según cifras oficiales.
Esos datos estadísticos junto a las publicaciones de confesos neoliberales que insisten en liberar los mercados para que la "mano invisible" haga su trabajo, van dirigidos a convencer a la población que la mejor y única forma de que podamos alcanzar el bienestar económico la mayoría de la población, consiste en liberar el mercado de trabajo, léase reformar (sino derogar del todo) la legislación laboral.
Porfirio Cristaldo Ayala, presidente del foro Libertario, ha escrito que los líderes latinoamericanos como Evo Morales, Chávez, Lula, Kirchner, Vásques y Castro, promueven "vientos de pobreza en América Latina", porque a su juicio no han entendido que sólo los países que han promovido reformas neoliberales (incluida la liberalización de los mercados, etc.) son los que han salido de la pobreza y no así los que han escogido el "inútil" socialismo. Esta aseveración es tan temeraria como absurda, pues hace algunos años era posible hablar de los cambios que producirían las medidas neoliberales pero hoy, a la luz de todos los balances hechos después de más de 30 años de neoliberalismo, las aseveraciones como las descritas son necias.
El neoliberalismo y la "mano invisible" del mercado, son responsables de que mientras en el 2003 los países desarrollados transfirieron a los países subdesarrollados $68,400 millones como ayuda oficial al desarrollo, los países del Tercer Mundo pagaron $436,000 millones a los países ricos por concepto de pago de la deuda y sus intereses. En el mundo, uno de cada cinco niños en edad escolar, es decir unos 120 millones, no han ido nunca a la escuela. Pero este no es un problema sólo de los países pobres; en el 2004, 46 millones de estadounidenses han estado privados del derecho elemental de acceso a la salud.
La desigualdad entre la quinta parte más pobre de la población mundial y la quinta parte más rica ha pasado de 30 a 1 en 1960 a 90 a 1 hoy. La riqueza de las tres personas más ricas del mundo sobrepasa el ingreso nacional de los 48 piases más pobres y los 225 individuos más ricos poseen una fortuna equivalente al ingreso anual del 47 % de la población más pobre del planeta.
Los países desarrollados imponen al resto del mundo un proteccionismo comercial de $3.65 billones, o sea, mil millones de dólares por día. Una vaca que pasta en los campos de Europa recibe como promedio dos dólares diarios de subsidio, mientras cerca de dos mil millones de seres humanos en el mundo malviven con menos de esa cantidad. De ellos 24 mil mueren de hambre diariamente.
Tres décadas después de la aplicación de las políticas neoliberales, el mundo presenta una economía estancada, con la más alta tasa de desempleo y el más alto porcentaje de pobres de su historia, caracterizado por revueltas sociales en las regiones más empobrecidas, con su integridad territorial y su independencia política en peligro, de acuerdo al informe reciente del XV Congreso de la Federación Sindical Mundial.
En el 2004, el informe de la OIT sobre globalización ha descrito las consecuencias de un desastre social a escala de toda la humanidad.
En Panamá, uno de cada seis empleos nuevos se originaron en el sector informal, la pobreza y la extrema pobreza han crecido a niveles alarmantes; la violencia social es un flagelo que amenaza a diario a la sociedad y la inconformidad y la desesperación son el plato diario de los ciudadanos.
Bajo este balance, compartido por las organizaciones de mayor prestigio en el mundo, incluido el Banco Mundial, la ONU, etc., no es cierto que se esté de acuerdo con reformar el Código de Trabajo para obtener empleo, sino que la población está dispuesta a hacer cualquier cosa por obtener un trabajo y estabilidad económica, incluso, a cambiar la democracia por una dictadura, como publicara preocupado el PNUD después de encuestas hechas en América Latina.
En países como el nuestro, donde "la mano invisible" sólo trajo más pobreza a los panameños pobres y de la clase media, la alternativa al desempleo no es la desregulación de la legislación laboral y la liberalización del mercado de trabajo, sino la concertación por la sobrevivencia, haciendo énfasis en la satisfacción de las necesidades de las personas como seres humanos.
Los pueblos escogen a sus dirigentes cansados del atropello y la pobreza, en busca de nuevas opciones para su bienestar y si los ofertantes se llaman socialistas, o demócratas o como quieran, eso es irrelevante. Algunos neoliberales taimados, aún no se han dado cuenta de ello.

101 años de Panamá América

 
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