La máquina y el hombre
Con el desarrollo de la automatización y la cibernética, la máquina asume, incluso, funciones intelectuales propias del hombre que ejecutan operaciones de cálculo, dirigen mecanismos y procesos tecnológicos complejos, traducen de un idioma a otro, componen poesía y música, etc. Los éxitos cibernéticos en la creación de máquinas capaces de efectuar operaciones lógicas han dado motivo para catalogarlas como "objetos pensantes", como es el caso de los robots computarizados y los ordenadores.
Al atribuirles la capacidad de pensar algunos tecnólogos, sociólogos, y sobre todo, escritores y periodistas, destacan crear máquinas que reemplacen al hombre. El Dr. Peter Cleator sostiene que la automatización irá reemplazando a la especie humana y la barrería de la faz de la tierra, "sin violencias ni derramamientos de sangre". A Fortiori (con mucha razón), dijo que el hombre puede reflexionar con sus dos hemisferios cerebrales al máximo, y con su infinidad de funciones y con facultades bien desarrolladas destaca una "programación eficaz", pero dicha máquina, aún cuando supere al hombre en algunos aspectos, no puede compararse intelectualmente a él. El académico ruso A. Kolmogórov, estima que, por ejemplo, es posible en principio idear un objeto pensante capaz de escribir, con un estilo literario. Pero, entre la posibilidad teórica y la práctica de modernizar existe una distancia enorme: La máquina es inmanente, el ser humano estrascendente; la automatización es terrícola; el hombre es una entidad cósmica que está dispuesto a "encontrarse a sí mismo".
Me preocupa la conformación adecuada de la carrera administrativa.
Me preocupa cómo enfrentará la desigualdad en los sueldos; muchos altísimos que la economía del país no soporta, y muchos, pero muchos más con salarios mínimos.
Me preocupa cómo solucionará el déficit de una vivienda digna para cada familia pobre y la demolición de los edificios condenados. (Ej. Colón 270).
Me preocupa la confrontación de un sistema de transporte adecuado.
Me preocupa las decisiones que se tomarán para los puestos públicos. Lo concibo capacidad vs. cargo.
Me preocupa cómo bajará el porcentaje de desempleo (17%), especialmente en Colón.
Me preocupa cómo manejará la economía del país con semejante deuda pública, externa e interna; constantes sobregiros en el BNP y el pago de la sobrecarga de emisiones de papel que vencerán en el 2005. Cómo evitará que se descapitalice el BNP. El Estado ha estado pidiendo dinero para gastos, no para inversiones.
En un mes la deuda aumentó en $447 millones.
Me preocupa cómo manejará el Fondo Fiduciario. Sus recursos deben estar a disposición para cancelar cuentas de proyectos especiales, como por ejemplo, la ampliación de la Interamericana y la modernización del sistema de acueducto.
Todas esas preocupaciones, sin embargo, no me llevan a concluir que porque Martincito obtuvo la mayoría de votos, el pueblo callará si no hace un buen gobierno. Sé que tiene compromisos, pero prefiero pensar que tiene una voluntad férrea y siempre estará bien acompañado por una buena y diligente mujer, su esposa.
Los problemas grandes como la ampliación del Canal y la CSS no me preocupan. El primero, tiene un grupo de cerebros y lo hacen por mí; y el segundo, lo he comentado tanto que temo que mis neuronas estallen.
Al atribuirles la capacidad de pensar algunos tecnólogos, sociólogos, y sobre todo, escritores y periodistas, destacan crear máquinas que reemplacen al hombre. El Dr. Peter Cleator sostiene que la automatización irá reemplazando a la especie humana y la barrería de la faz de la tierra, "sin violencias ni derramamientos de sangre". A Fortiori (con mucha razón), dijo que el hombre puede reflexionar con sus dos hemisferios cerebrales al máximo, y con su infinidad de funciones y con facultades bien desarrolladas destaca una "programación eficaz", pero dicha máquina, aún cuando supere al hombre en algunos aspectos, no puede compararse intelectualmente a él. El académico ruso A. Kolmogórov, estima que, por ejemplo, es posible en principio idear un objeto pensante capaz de escribir, con un estilo literario. Pero, entre la posibilidad teórica y la práctica de modernizar existe una distancia enorme: La máquina es inmanente, el ser humano estrascendente; la automatización es terrícola; el hombre es una entidad cósmica que está dispuesto a "encontrarse a sí mismo".
Me preocupa la conformación adecuada de la carrera administrativa.
Me preocupa cómo enfrentará la desigualdad en los sueldos; muchos altísimos que la economía del país no soporta, y muchos, pero muchos más con salarios mínimos.
Me preocupa cómo solucionará el déficit de una vivienda digna para cada familia pobre y la demolición de los edificios condenados. (Ej. Colón 270).
Me preocupa la confrontación de un sistema de transporte adecuado.
Me preocupa las decisiones que se tomarán para los puestos públicos. Lo concibo capacidad vs. cargo.
Me preocupa cómo bajará el porcentaje de desempleo (17%), especialmente en Colón.
Me preocupa cómo manejará la economía del país con semejante deuda pública, externa e interna; constantes sobregiros en el BNP y el pago de la sobrecarga de emisiones de papel que vencerán en el 2005. Cómo evitará que se descapitalice el BNP. El Estado ha estado pidiendo dinero para gastos, no para inversiones.
En un mes la deuda aumentó en $447 millones.
Me preocupa cómo manejará el Fondo Fiduciario. Sus recursos deben estar a disposición para cancelar cuentas de proyectos especiales, como por ejemplo, la ampliación de la Interamericana y la modernización del sistema de acueducto.
Todas esas preocupaciones, sin embargo, no me llevan a concluir que porque Martincito obtuvo la mayoría de votos, el pueblo callará si no hace un buen gobierno. Sé que tiene compromisos, pero prefiero pensar que tiene una voluntad férrea y siempre estará bien acompañado por una buena y diligente mujer, su esposa.
Los problemas grandes como la ampliación del Canal y la CSS no me preocupan. El primero, tiene un grupo de cerebros y lo hacen por mí; y el segundo, lo he comentado tanto que temo que mis neuronas estallen.