La mejor Selección Nacional de la historia
Según un proverbio árabe, hay tres cosas que nunca regresan: La palabra dicha, la flecha disparada y la oportunidad. El pasado domingo se nos fue la oportunidad de avanzar en las eliminatorias mundialistas. He experimentado después del partido una combinación de sentimientos: tristeza, rabia y más rabia.
Ahora, en un momento de calma y paz, he visto los rostros de los jugadores a su llegada a Panamá y vi seres humanos como tú y como yo, con virtudes y defectos, con sueños y realidades diarias; hombres que aman a su país y que, sobre todo, querían ganar; sin embargo eso no se logró. La triste expresión: "Jugamos como nunca y perdimos como siempre", tan repetida en fútbol, ya no es un consuelo para la Selección de Panamá, más aún si estamos hablando de "La mejor selección de la historia".
Qué irónico, la que no pasó de dos partidos. Pudiera sonar románico, pero la vida real está llena de contrariedades y por eso no deja ser hermosa. Son los mejores 23 panameños que juegan fútbol, que montan bus, que se ríen y lloran, igual que tú y yo.
El domingo estuve apunto de botar la camiseta roja para siempre, pero no me voy a dejar vencer por esta amarga derrota; no me voy a rendir. El juego ya se acabó, también los fanáticos debemos pasar la página y todos mejorar. Vendrán otros torneos y esperaré todos los años que Dios me dé, porque soy panameño y no desistiré hasta ver triunfar a mi selección. No son los Yankees, no es el Barza, es mi selección. Al igual que el diluvio, esto también pasará.
La debilidad no está en las veces que caes, sino en no levantarse; no son las victorias o las derrotas, es el amor a Panamá lo que nos hará triunfar. Cuando una mujer encinta va a parir sufre mucho, pero cuando nace el niño todos esos dolores son olvidados por la alegría de tenerlo en sus brazos, así también pasará con nosotros. Sin ánimo de ser triunfalista, pero sí panameño, mi más cálido y fraterno deseo de éxitos para los mejores 23 panameños que componen "La mejor selección de la historia".
La victoria es de Dios y él nos la concederá en su momento. Créanme que será una alegría tan inmensa que la recordaremos eternamente.
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