La mentira y los políticos
"El mentiroso es siempre pródigo en promesas y expresa mejor que con la verdad lo que acontece en su alma". Hace tan sólo unos días leí un artículo sobre la mentira que me llamó mucho la atención. Y es que en el mundo de la conveniencia la mentira es indubitablemente un antivalor que la costumbre, la ha convertido en un requisito indispensable, sobre todo si de sacar ventaja política se trata. Ejemplos hay muchos, no hay necesidad de esforzarnos, bastaría con mencionar sólo algunas de las promesas que con alevosía hicieron diversos candidatos durante las distintas campañas políticas del pasado reciente, a sabiendas de que sería imposible cumplirlas y a las que nos referiremos por separado en subsiguientes escritos.
En el mundillo de la politiquería, comenta el aludido artículo a que nos referimos, lamentablemente eso es válido. "Usted dirá ¡qué porquería!, y está en su derecho, sin embargo debemos aceptarlo, la mentira es en gran medida el fundamento de la desvirtualidad que sufre la política, y que al mismo tiempo, constituye el instrumento y en algunas ocasiones es la razón que mueve a la clase política vigente a mantenerse en el poder e intentar heredárselo a sus retoños, y continuar así, manipulando las cosas como desde hace mucho, sometiendo la verdad a sus oprobiosos intereses".
"En el escenario, en primera instancia, uno se pregunta ¿a quien creerle?, y sin pensarlo de inmediato pasamos a la segunda cuestión: ¿quién tiene la honestidad y el valor civil de hablar con la verdad pura sin tapujos?, ¿quién?, ése es el asunto. Y es que, siendo sinceros, la sociedad necesita creer en algo, pues de otro modo, las cosas no funcionarían, simplemente no tendrían razón de ser. La mentira se incuba en el alma, a raíz de la desvergüenza y la deshonestidad, pasándose por el arco del triunfo la ética y deshonrando el principio de la decencia. Es curioso, pero mientras todo gira en torno a la mentira, el hartazgo social va en aumento. ¿Habrá alguien que valore en su real dimensión los efectos que en la sociedad tendrá la mentira del ayer y del hoy, en los próximos procesos electorales por venir?, eso es grave, pues no se puede minimizar la verdad".
222No se vale utilizar la mentira para defender su particular verdad, que por lo que se ve nada tiene que ver con la verdad de la sociedad.
¿En qué consiste el fundamento de esta clase política que, a pesar de todo, no hace nada por dejar de mentir? Lo peor es precisamente que todos se dicen portadores de la verdad y se lo creen, sin detenerse a pensar que más de lo mismo, es una gran mentira. A diario se fabrican verdades en base a la mentira. El costo de todo esto será el incremento del abstencionismo electoral en las elecciones de 2004.
Panamá es presa hoy de una serie de mentiras que someten a la sociedad a una gran presión, en la que nadie gana, sólo los grupos, los que manipulan, los que tienen el poder, los que pueden hacer que el Estado amanezca tranquilo y anochezca envuelto en el caos. Todo por el poder político. Nadie se ha dado cuenta de que el verdadero poder está basado en la confianza de la sociedad, que lo único que pide, es tener el apoyo de un sistema político que le defienda y le provea de lo necesario para desarrollarse. Dígame usted respetable lector, ¿se imagina con qué argumentos pretenden llegarle los posibles futuros candidatos para arrancarle su voto? ¿Usted le concederá autenticidad a sus afirmaciones? Yo no lo creo, pero amanecerá y veremos.
No existe un decálogo para evitar caer en la mentira, dice el aludido articulista, pero he aquí algunas sugerencias, simples y sencillas que le permitirán también identificar a los mentirosos: no les escuche, no les abra la puerta de la reflexión, no les permita que violenten su paz social, elija al que sepa reconocer sus errores, al que no se convierta en demonio cuando se le critique, al que asuma que los valores en la política son la esencia del verdadero cambio, al que sea humilde, no grosero, no déspota, no "yoyista", no servil hacia un gurú, que no busque la confrontación, ni guarde resentimientos, que se le conozca por su nobleza y su honestidad no por sus bajezas, que sea generoso, que no sea ostentoso, en fin, ¡ah! y cuando lo tenga en frente, mírele a los ojos, y si siente escalofríos es sinónimo de peligro, ¡aléjese de él y cuénteselo a quien más confianza le tenga!, y desde luego no vote por él. No se exponga, la mentira nos acecha.
"La mentira es la forma del verdadero fondo, fundamentada en ella, se consolida la incongruencia, la desvergüenza, la calumnia, la insidia, la corrupción, el cinismo, y si, la traición, también en base a ella, se intenta violentar la paz social".
No se vale utilizar la mentira para defender su particular verdad, que por lo que se ve nada tiene que ver con la verdad de la sociedad. Porque recuerde usted apreciado lector, que al final la verdad siempre se impone a la mentira.
El amplio abanico de problemas que se extienden ante nuestra mirada depende, para su posible solución, de la decisión de los panameños de no aceptar, tolerar y menos aún adoptar la mentira de nuestra clase política.
(egrimal@cableonda.net)
En el mundillo de la politiquería, comenta el aludido artículo a que nos referimos, lamentablemente eso es válido. "Usted dirá ¡qué porquería!, y está en su derecho, sin embargo debemos aceptarlo, la mentira es en gran medida el fundamento de la desvirtualidad que sufre la política, y que al mismo tiempo, constituye el instrumento y en algunas ocasiones es la razón que mueve a la clase política vigente a mantenerse en el poder e intentar heredárselo a sus retoños, y continuar así, manipulando las cosas como desde hace mucho, sometiendo la verdad a sus oprobiosos intereses".
"En el escenario, en primera instancia, uno se pregunta ¿a quien creerle?, y sin pensarlo de inmediato pasamos a la segunda cuestión: ¿quién tiene la honestidad y el valor civil de hablar con la verdad pura sin tapujos?, ¿quién?, ése es el asunto. Y es que, siendo sinceros, la sociedad necesita creer en algo, pues de otro modo, las cosas no funcionarían, simplemente no tendrían razón de ser. La mentira se incuba en el alma, a raíz de la desvergüenza y la deshonestidad, pasándose por el arco del triunfo la ética y deshonrando el principio de la decencia. Es curioso, pero mientras todo gira en torno a la mentira, el hartazgo social va en aumento. ¿Habrá alguien que valore en su real dimensión los efectos que en la sociedad tendrá la mentira del ayer y del hoy, en los próximos procesos electorales por venir?, eso es grave, pues no se puede minimizar la verdad".
222No se vale utilizar la mentira para defender su particular verdad, que por lo que se ve nada tiene que ver con la verdad de la sociedad.
¿En qué consiste el fundamento de esta clase política que, a pesar de todo, no hace nada por dejar de mentir? Lo peor es precisamente que todos se dicen portadores de la verdad y se lo creen, sin detenerse a pensar que más de lo mismo, es una gran mentira. A diario se fabrican verdades en base a la mentira. El costo de todo esto será el incremento del abstencionismo electoral en las elecciones de 2004.
Panamá es presa hoy de una serie de mentiras que someten a la sociedad a una gran presión, en la que nadie gana, sólo los grupos, los que manipulan, los que tienen el poder, los que pueden hacer que el Estado amanezca tranquilo y anochezca envuelto en el caos. Todo por el poder político. Nadie se ha dado cuenta de que el verdadero poder está basado en la confianza de la sociedad, que lo único que pide, es tener el apoyo de un sistema político que le defienda y le provea de lo necesario para desarrollarse. Dígame usted respetable lector, ¿se imagina con qué argumentos pretenden llegarle los posibles futuros candidatos para arrancarle su voto? ¿Usted le concederá autenticidad a sus afirmaciones? Yo no lo creo, pero amanecerá y veremos.
No existe un decálogo para evitar caer en la mentira, dice el aludido articulista, pero he aquí algunas sugerencias, simples y sencillas que le permitirán también identificar a los mentirosos: no les escuche, no les abra la puerta de la reflexión, no les permita que violenten su paz social, elija al que sepa reconocer sus errores, al que no se convierta en demonio cuando se le critique, al que asuma que los valores en la política son la esencia del verdadero cambio, al que sea humilde, no grosero, no déspota, no "yoyista", no servil hacia un gurú, que no busque la confrontación, ni guarde resentimientos, que se le conozca por su nobleza y su honestidad no por sus bajezas, que sea generoso, que no sea ostentoso, en fin, ¡ah! y cuando lo tenga en frente, mírele a los ojos, y si siente escalofríos es sinónimo de peligro, ¡aléjese de él y cuénteselo a quien más confianza le tenga!, y desde luego no vote por él. No se exponga, la mentira nos acecha.
"La mentira es la forma del verdadero fondo, fundamentada en ella, se consolida la incongruencia, la desvergüenza, la calumnia, la insidia, la corrupción, el cinismo, y si, la traición, también en base a ella, se intenta violentar la paz social".
No se vale utilizar la mentira para defender su particular verdad, que por lo que se ve nada tiene que ver con la verdad de la sociedad. Porque recuerde usted apreciado lector, que al final la verdad siempre se impone a la mentira.
El amplio abanico de problemas que se extienden ante nuestra mirada depende, para su posible solución, de la decisión de los panameños de no aceptar, tolerar y menos aún adoptar la mentira de nuestra clase política.
(egrimal@cableonda.net)