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La microempresa es la paz social


La microfinanza y la microempresa representan, sin temor a equivocarnos, la paz social que anhelan todos los panameños. Esta no es una oración baladí, sino una frase que irradia un profundo significado para todos aquellos que, de una manera u otra, guardamos vínculos con las actividades en las cuales se desenvuelven las personas más humildes de nuestro terruño. Durante los últimos años, se ha incrementado en proporción aritmética el problema de la mendicidad (la adulta y, la más grave y lamentable, la infantil) en nuestras calles y avenidas. Con anterioridad, estos abandonados ciudadanos se ubicaban a una prudente distancia para solicitar alguna ayuda; hoy ya empiezan a sonar con sus nudillos los vidrios de los automóviles. De seguir la crisis económica que tanto nos agobia, estamos en el umbral de que los descamisados panameños comiencen a romper esos mismos vidrios. Y esta vez no pedirán, sino exigirán dinero u otro objeto con valor.
El hambre, el desasosiego y la esperanza, entre otros muchos males sociales, empujan a nuestros desprotegidos conciudadanos a cometer hechos punibles (robo, hurto, tráfico de estupefacientes y hasta asesinato), que aparecen tipificados en un Código Penal elaborado y aprobado por una clase política que tiene asegurados techo, pan y ropa.
En la actualidad, muy pocas entidades bancarias administran carteras para la microempresa. Resulta que, como se trata de un sector de la economía que no tiene ni cinco centavos para ofrecerlos como garantía, entonces los bancos no se atreven a mover un dedo para otorgar créditos. Pero se equivocan. La morosidad de los préstamos cedidos a los más pobres del país no supera la tasa del 2%, suma que está, inclusive, muy por debajo de la tasa de morosidad de carteras más pujantes como la industrial y la comercial. El pobre panameño podrá ser pobre, mas tiene dignidad y decoro. Las estadísticas indican que nuestra gente humilde tiene clase y categoría. Clase porque honra sus compromisos a tiempo y sin que haya detrás un cobrador con lanza en ristre. Y categoría porque es consciente de que no puede quedar mal con la organización que extendió su mano con la mejor buena fe.
La microfinanza debe ser ejecutada como un compromiso social para que en nuestro país comencemos a reducir esos alarmantes índices de pobreza y pobreza extrema. Además, todos los componentes económicos de nuestro Panamá deben, en un solo haz de esfuerzo y voluntad, erradicar esos bolsones de miseria que deben producir, al menos, alguna chispa de vergüenza para los ciudadanos que tenemos la dicha divina de contar con los elementos indispensables para saciar nuestras necesidades básicas y más allá.
Aunque usted no lo crea (y esta frase no tiene que ver en nada con Ripley), deambulan por nuestro territorio decenas y decenas de miles de panameños que no cuentan con un par de dólares para iniciar un pequeño negocio. Ejemplos abundan para ilustrar esta situación, pero se puede resaltar la solicitud de unos cuantos dólares para comprar sencillas máquinas para moler maíz, las que posteriormente serán la punta de lanza para producir bollos y tamales en un pequeña fonda del barrio.
Prestar dinero a las clases más necesitadas no sólo representa una nueva manera de hacer negocios para los bancos [entidades que, a fin de cuentas, existen en el mercado para obtener ganancias], sino, a la vez, una novedosa metodología para impactar positivamente en un entorno que a diario clama por más y mejores soluciones socioeconómicas.
Panamá es una nación privilegiada. Desde niños nos informaron que esta es una tierra hermosa en la que abundan las mariposas, los peces y los árboles. No obstante, también abundan la desesperanza y la desigualdad social. Indicar que, por ejemplo, tenemos la obligación de convertir en ricos a todos nuestros habitantes, no es únicamente una expresión falsa y obscena, sino una manifestación burda y malintencionada que sólo brota de labios de personas con pretensiones políticas mezquinas y desmedidas.
Lo que sí podemos aseverar con orgullo es que existen suficientes mecanismos para reducir los niveles de pobreza a porcentajes mínimos y manejables.
Todos los que estamos dentro del sistema económico debemos sentir una bofetada en nuestras conciencias cada vez que vemos a una niña del interior que, sin zapatos, acude a su escuelita para recibir conocimientos. O cuando un campesino, sin un peso en el bolsillo, recibe la noticia en un centro de salud de que debe comprar antibióticos en una farmacia particular.
Ha llegado la hora de tomar decisiones. La microfinanza es el sendero más viable para que por él caminen nuestros hermanos panameños hacia un estado de bienestar que, a la postre, será la variable que producirá la paz social de la que tanto se habla, pero de la que muy poco se practica.
(rypriera@cwp.net.pa)
Otro de los puntos que recibió el rechazo de los entrevistados fue el nombramiento de familiares de los políticos actuales en puestos de administración pública.
La impresión de los ciudadanos es que cada vez hay menos seguridad en el país, tres de cada cinco de los consultados opina que sienten temor cuando andan en las calles.
En general, los entrevistados están de acuerdo con la firma de convenios de tipo antidrogas y antiterrorista con los Estados Unidos, y sólo uno de cada cuatro de los entrevistados consideró que la firma de estos convenios tendría implicaciones para la soberanía.


Candidato por el que votaría si las elecciones fueran el día de hoy. (mayo 2002)


Situación económica 1995-2002


Comparado con el año pasado. (porcentajes)


Nivel de confianza de que Moscoso solucionará el problema principal del país. Solo los que dicen "mucho" o "algo". (agosto 1999-enero 2002)
porcentajes.


¿Siente temor cuando camina por las calles? (porcentajes)

101 años de Panamá América

 
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