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La mina de Petaquilla: ¿Nueva versión de un cuento viejo?


La historia es reciente como para no olvidarla. Hacen dos décadas, más o menos, durante el apogeo de la dictadura, se habló tanto de los extraordinarios beneficios que nuestro país recibiría de la explotación de las minas de cobre de Cerro Colorado y Petaquilla, que casi llegamos a pensar que se había materializado la "Leyenda del Dorado". Los ingresos que Panamá deriva del Canal, comparativamente, serían una insignificancia.
Con la misma estruendosa fanfarria con que fueron promovidos, ambos proyectos, de un día para otro, pasaron al olvido. La aventura cuprífera le costó al erario público muchas decenas de millones de dólares. ¿Cuántos exactamente? Quizá nunca lo sabremos. Sin embargo ahora que nuestras autoridades están dispuestas a eliminar de raíz la corrupción y no permitir que haya "borrón y cuenta nueva" ese escándalo, que tuvo proporciones mayúsculas, al igual que otras bellezas de ese período, debieran investigarse "hasta sus últimas consecuencias".
Recordándonos ese fantasma del pasado, en los medios volvemos a escuchar y leer cantos de sirena que anuncian que, mediante la inversión de más de mil millones de dólares que harán empresas canadienses, Petaquilla se convertirá en "la mayor mina de cobre del mundo", dejando atrás a las chilenas de El Teniente, la más grande mina subterránea conocida o de Chuquicamata, la mayor del mundo, de "tajo abierto".
No se requiere ser experto en cobre, sino elemental sentido común, para saber que la explotación comercial rentable de ese mineral depende de factores como los siguientes: 1) Del tamaño de la reserva y de la ley (concentración) del mineral. Entre más baja la ley, mayor es la cantidad de material que se requiere extraer y procesar para obtener una libra de cobre, y, por tanto, mayor es el costo de producción y menor la competitividad. 2) De los precios en el mercado mundial. Hace tiempo un experto en la materia me explicó que el precio del metal rojo, históricamente comprobado, es cíclico. Cada 7 u 8 años alcanza los precios más altos, que luego descienden hasta niveles de rentabilidad negativa. Así, si el precio del cobre está ahora en su punto más alto, en los próximos cuatro -tiempo estimado para empezar la producción- tocará fondo. 3) Del acceso a los mercados. Al del cobre no se irrumpe con facilidad; y requiere de verdaderos expertos en mercadeo con larga experiencia en el negocio, pues los "nichos" no abundan.
Hace varios años, en un artículo que titulé "Cerro Colorado y Petaquilla: ¿Realidad o ilusión?", hice varias preguntas, que nunca fueron contestadas pero que aprovecho para volver a formular, ahora que el asunto ha vuelto al tapete: ¿Cuál es la ley del mineral que existe en Petaquilla? ¿Cuál será la inversión en infraestructuras (carreteras, puentes, tendidos eléctricos, etc.) que tendría que hacer el Estado panameño para que los "inversores se animen"? ¿Cuáles serán las exoneraciones fiscales que pedirán? ¿Utilizarán el aval del Estado panameño para buscar financiamiento? ¿De dónde saldrán los "millones" que invertirán? ¿Cómo dispondrán de los desechos y resolverán la contaminación ambiental?
Creo recordar que cuando Petaquilla era moda se dijo que la ley del mineral no llegaba al 1%, y que le sería imposible competir con Chile o Zambia, con leyes superiores al 2% y el 3%. Y también recuerdo nombres como Río Tinto y Javelin, empresas canadienses, creo, que rondaron por Cerro Colorado. Sería bueno saber: ¿Por qué no se embarcaron en un negocio que, como ahora se anuncia, será una cornucopia de inagotables riquezas? ¡Qué alguien explique, por favor!

101 años de Panamá América

 
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