La Mireya pobre
Perdida en el corazón de Pacora, está el sector conocido como La Mireya. Una humilde comunidad donde para llegar, hay que sortear los enormes huecos en la carretera, donde en el peor de los casos alcanzan una profundidad de hasta medio metro.
La comunidad de La Mireya está conformada por un conjunto de viviendas humildes, donde por los caminos que hacen las veces de calles, resulta común observar a los niños caminar descalzos y con las barrigas hinchadas, donde un bus pasa cada 30 minutos para trasladarlos a la vía principal (Panamericana), siempre y cuando tengan los 20 centavos del pasaje para un trayecto de cerca de mil metros.
El agua es un lujo en esta comunidad, no llega por los grifos, sino que la reciben todos los viernes, a través de los camiones cisterna del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN).
El Panamá América estuvo el pasado viernes en La Mireya, donde se pudo observar que el común denominador ese día eran los tanques de reserva, donde los residentes almacenan el vital líquido.
Los recipientes eran de todos los tamaños, desde tanques plásticos de cinco galones, hasta los de metal de 55, los que eran colocados en la parte frontal de las viviendas, esperando que el camión los rebosara de agua.
Igual que en el interior de la República, las personas aprovechan las aún claras aguas del río Pacora para lavar sus ropas.
Las viviendas en su mayoría están hechas de madera o zinc, en el mejor de los casos están elaboradas de bloque, pero sin repellar, las más humildes parecieran solicitarle al viento que no sople fuerte, pues se pueden desplomar.
En La Mireya no hay calles, los caminos, que hacen las veces de arterias vehiculares, están hechos de cascajos, donde las lluvias que son frecuentes en esa zona, han hecho aparecer enormes baches y dejado en la superficie grandes piedras, que deben ser sorteadas por los pocos carros que llegan a ese lugar.
Automóviles prácticamente no hay, sólo se observan los camiones de reparto de las diferentes firmas comerciales, que llegan a surtir las pequeñas tiendas que son atendidas en su totalidad por panameños, y no por orientales.
La siembra es la alternativa principal de quienes habitan en La Mireya, para paliar las necesidades, prácticamente en todas las viviendas se pueden observar sembradíos de maíz, yuca, guandú, ajíes y tomates, entre otros productos alimenticios.
Las necesidades son múltiples, sin embargo, en medio de esta pobreza se pudo observar a un grupo de niños jugando al béisbol, pero no al deporte como estamos acostumbrado a verlo. El bate era un pedazo de madero lleno de astillas, una piedra de mediano tamaño hacía las veces de base o almohadilla y un pedazo de cartón era la manilla que se sujetaba a la mano con una liga.
Hubo algo que no faltó en La Mireya las banderas de los distintos partidos políticos y los afiches de los candidatos a diferentes puestos de elección popular, desde presidente hasta representantes, esperando obtener el voto en medio de un mar de necesidades y penurias.
Los residentes indican que los candidatos llegan y prometen, sin embargo, son concientes que no les cumplirán. La parte más cercana al río Pacora ha sido declarada como "zona inundable" por el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), sin embargo, ante la necesidad de tener un espacio para levantar una pequeña vivienda hay personas que se instalan en este sector, a pesar de las advertencias hechas por esta entidad.
La Mireya, es una comunidad de múltiples necesidades, donde sus residentes buscan la manera de salir adelante a través del trabajo, a pesar de la pobreza, necesidades y desdicha que les rodea.
La comunidad de La Mireya está conformada por un conjunto de viviendas humildes, donde por los caminos que hacen las veces de calles, resulta común observar a los niños caminar descalzos y con las barrigas hinchadas, donde un bus pasa cada 30 minutos para trasladarlos a la vía principal (Panamericana), siempre y cuando tengan los 20 centavos del pasaje para un trayecto de cerca de mil metros.
El agua es un lujo en esta comunidad, no llega por los grifos, sino que la reciben todos los viernes, a través de los camiones cisterna del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN).
El Panamá América estuvo el pasado viernes en La Mireya, donde se pudo observar que el común denominador ese día eran los tanques de reserva, donde los residentes almacenan el vital líquido.
Los recipientes eran de todos los tamaños, desde tanques plásticos de cinco galones, hasta los de metal de 55, los que eran colocados en la parte frontal de las viviendas, esperando que el camión los rebosara de agua.
Igual que en el interior de la República, las personas aprovechan las aún claras aguas del río Pacora para lavar sus ropas.
Las viviendas en su mayoría están hechas de madera o zinc, en el mejor de los casos están elaboradas de bloque, pero sin repellar, las más humildes parecieran solicitarle al viento que no sople fuerte, pues se pueden desplomar.
En La Mireya no hay calles, los caminos, que hacen las veces de arterias vehiculares, están hechos de cascajos, donde las lluvias que son frecuentes en esa zona, han hecho aparecer enormes baches y dejado en la superficie grandes piedras, que deben ser sorteadas por los pocos carros que llegan a ese lugar.
Automóviles prácticamente no hay, sólo se observan los camiones de reparto de las diferentes firmas comerciales, que llegan a surtir las pequeñas tiendas que son atendidas en su totalidad por panameños, y no por orientales.
La siembra es la alternativa principal de quienes habitan en La Mireya, para paliar las necesidades, prácticamente en todas las viviendas se pueden observar sembradíos de maíz, yuca, guandú, ajíes y tomates, entre otros productos alimenticios.
Las necesidades son múltiples, sin embargo, en medio de esta pobreza se pudo observar a un grupo de niños jugando al béisbol, pero no al deporte como estamos acostumbrado a verlo. El bate era un pedazo de madero lleno de astillas, una piedra de mediano tamaño hacía las veces de base o almohadilla y un pedazo de cartón era la manilla que se sujetaba a la mano con una liga.
Hubo algo que no faltó en La Mireya las banderas de los distintos partidos políticos y los afiches de los candidatos a diferentes puestos de elección popular, desde presidente hasta representantes, esperando obtener el voto en medio de un mar de necesidades y penurias.
Los residentes indican que los candidatos llegan y prometen, sin embargo, son concientes que no les cumplirán. La parte más cercana al río Pacora ha sido declarada como "zona inundable" por el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), sin embargo, ante la necesidad de tener un espacio para levantar una pequeña vivienda hay personas que se instalan en este sector, a pesar de las advertencias hechas por esta entidad.
La Mireya, es una comunidad de múltiples necesidades, donde sus residentes buscan la manera de salir adelante a través del trabajo, a pesar de la pobreza, necesidades y desdicha que les rodea.