La muerte de los Hussein y del Dr. Kelly
Las muertes del doctor Kelly y de los hijos de Sadam están afectando la vida política de los vencedores de la guerra. El ejército estadounidense proclamó que el martes 22 de julio ultimó a Uday y Qusay Hussein, y con ellos 34 de las 55 cartas más buscadas.
El anuncio de tales muertes viene como anillo al dedo para Washington y Londres, donde hay muchos cuestionamientos. Por una parte está el hecho de que casi a diario vienen siendo emboscadas tropas extranjeras y que los costos en vidas y dinero es muy alto.
El presupuesto militar en Irak está subiendo de $2 mil millones mensuales a $ 3,900 mil millones, mientras que tanto en los EE.UU. como en Gran Bretaña hay sectores que se quejan por la falta de inversiones sociales en educación y salud.
Por otra parte están las denuncias hechas en cuanto a que la guerra fue impuesta con datos manipulados. Esto ha conducido a la mayor confrontación en Gran Bretaña entre un gobierno y el cuasi monopolio radio-televisivo (BBC). La BBC hizo un reportaje en el cual afirmaba que una de sus fuentes les había asegurado que el ejecutivo quiso tergiversar los informes de inteligencia a fin de poner la afirmación que Bagdad estaba en la capacidad por el oficialismo como el posible delator y, debido a las presiones ejercidas sobre éste, él se habría suicidado. Al quitarse la vida, ha arrastrado al abismo a varias figuras del gabinete de Downing Street. Blair, el jefe laborista que más tiempo ha sido premier, es el más afectado. Las encuestas arrojan que dos de cada cinco británicos quisieran que deje el cargo.
Blair se atrevió a ir hacia una guerra contando con la oposición de su electorado y haciendo frente a dos millones de marchistas en la mayor protesta que ha conocido el Reino Unido. Para él era fundamental convencer al parlamento del terrible peligro que representaba Irak. Para ello se elaboraron dos informes, los mismos que replicaban argumentos esgrimidos por Bush en sus discursos, incluyendo el del Estado de la Unión. En éstos se afirmaba que Bagdad había adquirido uranio africano y tubos metálicos especiales para fabricar armas nucleares, las mismas que podían estar listas para el 2003, y que poseía miles de litros de gases mortales y muchos misiles de largo alcance.
No se ha encontrado ninguno de esos misiles o gases, ni aún después de 45 días de haberse iniciado la guerra. Los inspectores de Naciones Unidas declararon antes del inicio del conflicto que eran fraudulentas las pruebas sobre adquisición de implementos para cabezas atómicas.
Para tratar de eludir las críticas, Blair ha mostrado su capacidad de estar dispuesto a sacrificar a Alistair Campbell, su director de comunicación, y Geoff Hoon, su ministro de Defensa. Sin embargo, la comisión de investigaciones presidida por Lord Hutton, ha planteado que durante dos meses hará audiencias televisadas.
Con la muerte de los hijos de Hussein, Bush y Blair tratarán de cubrir la del Dr. Kelly. Quienes no han podido dar con Bin Laden, Mula Omar, Sadam o las armas de destrucción masivas, ahora querrán mostrar progresos. Queda por ver si tales bajas desmoralizarán a la resistencia.
La mayoría iraquí no simpatiza con la ocupación, y la muerte de éstos o de Hussein podría ser interpretada como que se confirma que la presencia extranjera se hace más innecesaria. Quienes marchan en las calles o se enfrentan a las tropas representan diversas tendencias: desde radicales chiítas hasta socialistas. Si se profundizan las investigaciones y el descontento en Irak, y dentro de EEUU y Reino Unido ante la ocupación, es posible que se produzcan serios remezones dentro de los propios gobiernos de los países atacantes.
La ayuda de gobierno a gobierno sólo trajo dependencia, dirigismo, corrupción, derroche y endeudamiento. La solución de la pobreza es la libertad.
Las naciones que liberalizaron sus economías avanzaron, no sólo hacia mercados abiertos y eficientes, sino también hacia una economía atractiva para las inversiones, con una justicia honesta y capaz de hacer cumplir las leyes, de combatir la corrupción y proteger los derechos de propiedad.
(* Corresponsal de AIPE y presidente del Foro Libertario. (c) www.aipenet.com)
El anuncio de tales muertes viene como anillo al dedo para Washington y Londres, donde hay muchos cuestionamientos. Por una parte está el hecho de que casi a diario vienen siendo emboscadas tropas extranjeras y que los costos en vidas y dinero es muy alto.
El presupuesto militar en Irak está subiendo de $2 mil millones mensuales a $ 3,900 mil millones, mientras que tanto en los EE.UU. como en Gran Bretaña hay sectores que se quejan por la falta de inversiones sociales en educación y salud.
Por otra parte están las denuncias hechas en cuanto a que la guerra fue impuesta con datos manipulados. Esto ha conducido a la mayor confrontación en Gran Bretaña entre un gobierno y el cuasi monopolio radio-televisivo (BBC). La BBC hizo un reportaje en el cual afirmaba que una de sus fuentes les había asegurado que el ejecutivo quiso tergiversar los informes de inteligencia a fin de poner la afirmación que Bagdad estaba en la capacidad por el oficialismo como el posible delator y, debido a las presiones ejercidas sobre éste, él se habría suicidado. Al quitarse la vida, ha arrastrado al abismo a varias figuras del gabinete de Downing Street. Blair, el jefe laborista que más tiempo ha sido premier, es el más afectado. Las encuestas arrojan que dos de cada cinco británicos quisieran que deje el cargo.
Blair se atrevió a ir hacia una guerra contando con la oposición de su electorado y haciendo frente a dos millones de marchistas en la mayor protesta que ha conocido el Reino Unido. Para él era fundamental convencer al parlamento del terrible peligro que representaba Irak. Para ello se elaboraron dos informes, los mismos que replicaban argumentos esgrimidos por Bush en sus discursos, incluyendo el del Estado de la Unión. En éstos se afirmaba que Bagdad había adquirido uranio africano y tubos metálicos especiales para fabricar armas nucleares, las mismas que podían estar listas para el 2003, y que poseía miles de litros de gases mortales y muchos misiles de largo alcance.
No se ha encontrado ninguno de esos misiles o gases, ni aún después de 45 días de haberse iniciado la guerra. Los inspectores de Naciones Unidas declararon antes del inicio del conflicto que eran fraudulentas las pruebas sobre adquisición de implementos para cabezas atómicas.
Para tratar de eludir las críticas, Blair ha mostrado su capacidad de estar dispuesto a sacrificar a Alistair Campbell, su director de comunicación, y Geoff Hoon, su ministro de Defensa. Sin embargo, la comisión de investigaciones presidida por Lord Hutton, ha planteado que durante dos meses hará audiencias televisadas.
Con la muerte de los hijos de Hussein, Bush y Blair tratarán de cubrir la del Dr. Kelly. Quienes no han podido dar con Bin Laden, Mula Omar, Sadam o las armas de destrucción masivas, ahora querrán mostrar progresos. Queda por ver si tales bajas desmoralizarán a la resistencia.
La mayoría iraquí no simpatiza con la ocupación, y la muerte de éstos o de Hussein podría ser interpretada como que se confirma que la presencia extranjera se hace más innecesaria. Quienes marchan en las calles o se enfrentan a las tropas representan diversas tendencias: desde radicales chiítas hasta socialistas. Si se profundizan las investigaciones y el descontento en Irak, y dentro de EEUU y Reino Unido ante la ocupación, es posible que se produzcan serios remezones dentro de los propios gobiernos de los países atacantes.
La ayuda de gobierno a gobierno sólo trajo dependencia, dirigismo, corrupción, derroche y endeudamiento. La solución de la pobreza es la libertad.
Las naciones que liberalizaron sus economías avanzaron, no sólo hacia mercados abiertos y eficientes, sino también hacia una economía atractiva para las inversiones, con una justicia honesta y capaz de hacer cumplir las leyes, de combatir la corrupción y proteger los derechos de propiedad.
(* Corresponsal de AIPE y presidente del Foro Libertario. (c) www.aipenet.com)