A la mujer en el centenario
Hoy, al igual que tantas otras veces y, por conmemorarse el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, se hace propicia la ocasión para exponer nuestro punto de vista con respecto a la participación de la mujer en la vida socioeconómica y política del país.
Nuestra Constitución Política consagra en su Artículo 63 que: "A trabajo igual en idénticas condiciones, corresponde igual salario o sueldo, cualesquiera que sean las personas que lo realicen, sin distinción de sexo, nacionalidad, clase social, ideas políticas o religiosas." No obstante, en nuestra sociedad se observa cómo la mujer continúa siendo vejada y su remuneración depende más de factores políticos o compadrazgos, que de cualidades y capacidad profesional.
El Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2000, indica que Panamá contaba con una población de 2,839,177 habitantes, de los cuales 1,406,611 son mujeres y 1,432,566 hombres; es decir, casi la mitad, el 49.5% de la población panameña, está conformada por mujeres. Sin embargo, observamos que tanto en los altos cargos públicos como privados esta relación no es equitativa, tanto en la vida socioeconómica como política; máxime si analizamos los cargos y salarios, según las ocupaciones y funciones. Esta exclusión se ha mantenido a través del tiempo. ¡Aún así, a esto se la ha llamado democracia!
Generalmente, en igualdad de condiciones laborables y funciones realizadas, las mujeres tienen la necesidad de demostrar mayor capacidad de trabajo que el hombre, pero con desigual salario. Por ello, es ficticio el argumento constitucional que: a "similitud de trabajo igual salario". Lo anterior es elocuente por lo cual, es obligatoria la participación de mujeres calificadas (profesionales), en posiciones de poder en los diferentes niveles y órganos del Estado.
222 Este 8 de marzo, ...es propicio para que las mujeres se identifiquen, como un frente común, en la lucha contra la discriminación de género, el hambre y el desempleo.
Este 8 de marzo, año en que celebramos el centenario de la separación de Colombia y el concubinato con Estados Unidos, es propicio para que las mujeres se identifiquen, como un frente común, en la lucha contra la discriminación de género, el hambre y el desempleo.
Hemos mencionado con antelación que nuestra educación, ensimismada en paradigmas del pasado, limita la promoción de la mujer, la superación profesional, el liderazgo y la autonomía financiera, lo cual la hace directamente dependiente del hombre. Quizás, y sólo quizás, sea uno de los factores por el cual se deja de reconocer el trabajo de la mujer y, en su defecto, es subvalorado.
Recuerdo que en nuestro último nivel universitario, hace escasos dos años; de 28 egresados en una maestría, 25 eran mujeres, las cuales demostraron gran capacidad, disciplina y desarrollo profesional.
Lo anterior nos permite sugerir, tanto al gobierno como a la empresa privada, establecer políticas que garanticen la estabilidad económica y social, así como mayores oportunidades de empleo. Ello repercutirá directamente en la competitividad de las empresas, desde el punto de vista económico y en lo social estabilizará significativamente las condiciones del hogar panameño.
Esta reflexión nos lleva a recordar que la inequidad existente en nuestro sistema económico, entre hombres y mujeres, es lo que impide mantener una mejor distribución de la riqueza, además aparta y discrimina con el propósito de mantener resabios y sinsabores entre el propio colectivo bajo la concepción del lema "divide y vencerás".
En una sociedad tan convulsionada, con una Población Económicamente Activa (PEA), que alcanza 1,086,598 personas, de los cuales el 64.6% son hombres y 35.4% son mujeres, se deben realizar mediciones de capacidad y desarrollo intelectual, tanto para las oportunidades de empleo, como para ocupar los altos cargos administrativos. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Nuestra Constitución Política consagra en su Artículo 63 que: "A trabajo igual en idénticas condiciones, corresponde igual salario o sueldo, cualesquiera que sean las personas que lo realicen, sin distinción de sexo, nacionalidad, clase social, ideas políticas o religiosas." No obstante, en nuestra sociedad se observa cómo la mujer continúa siendo vejada y su remuneración depende más de factores políticos o compadrazgos, que de cualidades y capacidad profesional.
El Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2000, indica que Panamá contaba con una población de 2,839,177 habitantes, de los cuales 1,406,611 son mujeres y 1,432,566 hombres; es decir, casi la mitad, el 49.5% de la población panameña, está conformada por mujeres. Sin embargo, observamos que tanto en los altos cargos públicos como privados esta relación no es equitativa, tanto en la vida socioeconómica como política; máxime si analizamos los cargos y salarios, según las ocupaciones y funciones. Esta exclusión se ha mantenido a través del tiempo. ¡Aún así, a esto se la ha llamado democracia!
Generalmente, en igualdad de condiciones laborables y funciones realizadas, las mujeres tienen la necesidad de demostrar mayor capacidad de trabajo que el hombre, pero con desigual salario. Por ello, es ficticio el argumento constitucional que: a "similitud de trabajo igual salario". Lo anterior es elocuente por lo cual, es obligatoria la participación de mujeres calificadas (profesionales), en posiciones de poder en los diferentes niveles y órganos del Estado.
222 Este 8 de marzo, ...es propicio para que las mujeres se identifiquen, como un frente común, en la lucha contra la discriminación de género, el hambre y el desempleo.
Este 8 de marzo, año en que celebramos el centenario de la separación de Colombia y el concubinato con Estados Unidos, es propicio para que las mujeres se identifiquen, como un frente común, en la lucha contra la discriminación de género, el hambre y el desempleo.
Hemos mencionado con antelación que nuestra educación, ensimismada en paradigmas del pasado, limita la promoción de la mujer, la superación profesional, el liderazgo y la autonomía financiera, lo cual la hace directamente dependiente del hombre. Quizás, y sólo quizás, sea uno de los factores por el cual se deja de reconocer el trabajo de la mujer y, en su defecto, es subvalorado.
Recuerdo que en nuestro último nivel universitario, hace escasos dos años; de 28 egresados en una maestría, 25 eran mujeres, las cuales demostraron gran capacidad, disciplina y desarrollo profesional.
Lo anterior nos permite sugerir, tanto al gobierno como a la empresa privada, establecer políticas que garanticen la estabilidad económica y social, así como mayores oportunidades de empleo. Ello repercutirá directamente en la competitividad de las empresas, desde el punto de vista económico y en lo social estabilizará significativamente las condiciones del hogar panameño.
Esta reflexión nos lleva a recordar que la inequidad existente en nuestro sistema económico, entre hombres y mujeres, es lo que impide mantener una mejor distribución de la riqueza, además aparta y discrimina con el propósito de mantener resabios y sinsabores entre el propio colectivo bajo la concepción del lema "divide y vencerás".
En una sociedad tan convulsionada, con una Población Económicamente Activa (PEA), que alcanza 1,086,598 personas, de los cuales el 64.6% son hombres y 35.4% son mujeres, se deben realizar mediciones de capacidad y desarrollo intelectual, tanto para las oportunidades de empleo, como para ocupar los altos cargos administrativos. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)