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La mujer es más que un útero


La salud de la mujer, y de la población en general, es un derecho consagrado en múltiples legislaciones nacionales e internacionales. Para propiciar la misma se requieren acciones preventivas que obtienen su mejor resultado cuando se incorporan al proceso educativo formal e informal a través del cual somos socializados y entrenados los seres humanos, desde el inicio de nuestras vidas. Pues no se trata de tener derechos, sino de ser conscientes de tenerlos, admitirlos, apreciarlos y defenderlos. De lo contrario "El Derecho" se convierte en letra muerta.
En consecuencia, las mujeres, más de la mitad de la población, responsables de su salud y la de su familia, requerimos que se nos haga efectivo el Art. 12 de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, que a la letra dice: "Se adoptarán las medidas necesarias para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera de la atención médica, a fin de asegurar en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso a los servicios de atención médica, inclusive los relacionados con la planificación de la familia".
En virtud de lo anterior, resulta interesante que se emprenda una política tendiente a brindar asistencia gratuita a las mujeres embarazadas en todos los centros y hospitales del país, siempre que esto vaya acompañado de las medidas educativas pertinentes, antes, durante y después del parto; que se cuente con los recurso y las infraestructuras necesarias, a nivel de todo el país, a fin de no crear falsas expectativas, como ocurrió con la campaña de la mamografía, durante la cual, mujeres de bajos recursos no pudieron acceder al examen por estar saturados los centros que los ofrecían a un bajo costo. Amén de que algunos de los mamógrafos de la Caja de Seguro Social, estaban dañados.
"La mujer contará con servicios apropiados en relación con el embarazo, el parto y el puerperio (periodo posterior al parto) proporcionando servicios gratuitos cuando fuere necesario", reza el artículo de la Convención antes citada; he allí una de las teclas importante en la dotación de servicios: "Proporcionando servicio gratuitos cuando fuere necesario", y es que la medida de gratuidad a todas las mujeres embarazadas por parte del Estado, no la consideramos acertada habida cuenta de las condiciones socioeconómicas que caracteriza a nuestro país. Sobretodo, cuando se trata de justificar una Reforma Fiscal y se recorta el presupuesto estatal para equilibrar las finanzas públicas.
Ahora, aunque se tratara de un país próspero y desarrollado; la medida , no resultaría equitativa, pues le otorga la prestación gratuita a todas las mujeres, sin diferenciar condiciones. La que puede pagar, que pague, según su capacidad. Lo contrario es crear un sistema paternalista que mucho daño hace a los pueblos. A nuestro parecer, el Estado no tiene los recursos para proporcionar este servicio sin descuidar otros que también está obligado a brindar. Estaría desvistiendo un Santo para vestir otro; o acaso también va a extender la atención gratuita a toda la población infanto-juvenil? III Edad, entre otros? Mucho del costo de esta población la está cargando el Seguro Social, cuya situación es crítica liberando al ente responsable, el Ministerio de Salud, de dicho compromiso.
Concebir la salud femenina de manera integral, implica su concepción, crecimiento, etapa productiva, reproductiva y vejez. La mujer no es un útero andante y no sólo por su capacidad reproductiva debe ser valorada y atendida; pero en términos generales, el discurso médico aparece revalorizando la función materna y la uteridad, lo que no es de extrañar dado el discurso ideologizante de los roles tradicionales de la mujer.
Pese a los avances en las luchas que las mujeres hemos emprendido, es difícil evitar que aún muchos nos perciban sólo o principalmente, como una máquina reproductora de hijos a la que hay que mantener y, en este caso, dispensarle los mayores cuidados. Esto sin desmeritar la importancia de la reproducción biológica, pero no a costa de otras necesidades también biológicas y sociales. Privilegiar la atención del embarazo de la mujer sin subrayar los múltiples problemas sociales y de salud que la aquejan en las distintas etapas de su vida, es abstraerse de una concepción integral de la salud de la misma. Por ello cuando se planifican programas para las mujeres, deben hacerse conjuntamente con ellas y atendiendo sus necesidades.

101 años de Panamá América

 
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