default

“La Murcianitis”


La política panameña está envuelta en un escándalo de proporciones mayores, claro, en vísperas de los comicios no faltarán los ataques más morcilleros para el cierre de cualesquiera de las campañas. El resultado, un ganador y su equipo; y, por el otro lado, el resto de los panameños. La epidemia que ha contagiado a un país que ha sido bien visto en el último periodo a nivel internacional -no se puede negar, pese a las diferencias- como un país con perspectivas de crecimiento, es: “LA MURCIANITIS”. Nos enferma a todos, afectándonos la poca credibilidad que nos queda en nuestras instituciones.

Nuestro desarrollo económico es aún tema de estudio para grandes países y ejemplo para otros. Pero, claro, un país tan joven y cuya historia le señala como un “paraíso fiscal” donde se dice: en novelas, películas, series, que el lavado de dinero es descarado, listas negras y demás. ¿Por qué no, sus políticos también? Bueno los actos de corrupción sin castigo ejemplar así lo demuestran. Apuntan al alto nivel de cohesión, cooperación y encubrimiento que existe entre los que gobiernan, gobernaron y gobernarán. Así: el primero no castiga al anterior (debido proceso), el segundo habla del primero, y ambos intentan ser el tercero. Es casi un trabalenguas. ¿O más bien una traba política?

Lo cierto es que estamos los panameños de a pie, los tontos que tenemos que ir bajo la influencia de los medios y el constante bombardeo propagandístico -ajeno a la realidad saturada de mentiras, promesas absurdas y vanas- a las urnas el próximo 3 de mayo. No bastando con esos discursos llenos de diatribas, venenos y tan faltos de sustancias, aparece el virulento DMG, de quien ya hemos los panameños oído más que suficiente. La leche ya está regada, recogerla... ¡imposible! Vamos a librarnos de esos males que no hacen nada bien a nuestra clase política vulgarmente señalada y cuestionada por todos y por ellos mismos (se meten un tiro en le pie al señalar al otro).

El tema del “narcolavado” es del conocimiento de todos, o al menos no es un secreto. ¿Probarlo? para nuestra inteligencia gubernamental, resulta un trabajo difícil. Pero aquí les va una idea: Somos un país de tres millones de habitantes y un tanto más, cuarenta mil millones en cinco años, la pobreza por el 40%. Un déficit habitacional, que se ve a vuelo de águila, mientras se construyen en Panamá (ciudad) más casas, edificios, “malls” de lujos, cuyos usuarios no pueden ser más que un pequeño grupo de los panameños (las clases medias altas, ricos y millonarios), y no está mal, pero... ¿y el resto quién lo utiliza? Si la mayor parte de la población vive en San miguelito, Tocúmen y las afueras, y no pueden pagar ni siquiera una vivienda que no se inunda (prados del Este, caso sin resolver. Expedientes secretos XXX) ¡Bueno! Aquí, en los últimos años, ¿cuántos narcotraficantes y/o blanqueadores de dinero no han atrapado y con ellos sus bienes? ¿Cuántos Murcia hay en Panamá? ¿Cuántos empresarios ejemplares blanquearán sus fortunas mal habidas? ¿Cuántos apuestan a los políticos en busca de una mirada ciega? Lo cierto que no los ven y la súper intendencia de bancos no los detecta, pero el dinero lo tienen en los bancos y compran mucho lujos y las sociedades anónimas develan lo “Light” que son las leyes en esos temas. Todo esto luego de ver las capturas y los bienes de los implicados.

“MURCIANITIS”, síntomas: amnesia, chifiadera honestidad indudable, dudas de pueblo, el síndrome de la papa caliente, casa por cárcel, indignación del pueblo. Diagnostico: NO PASA NADA, muerte inminente de la justicia real. (Para el resto, la inmediata) ¿O no lo parece?

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América