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La nación panameña


La enseña nacional que ondea hoy airosamente en todos los ámbitos de la República, nos convoca a fortalecer el sentimiento nacional. Panamá es una nación además de ser un Estado republicano, miembro de la comunidad internacional. Panamá no es una "vieja nación" en el sentido en que lo son otros Estados de Europa y de Oriente. Pero Panamá no es una nación reciente. Que Panamá no sea una "vieja nación" no implica que los panameños no abriguemos la ambición de que sea eterna. Que Panamá no sea una nación reciente nos permite remontarnos a un pasado suficientemente rico y desmentir que la nación panameña nació ficticiamente después de las lluvias del invierno tropical de 1903, como una planta artificiosa, o después de la quiebra francesa de la "Compañía Universal del Canal de Panamá", como una confabulación financiera.
Panamá es el resultado de una marcha ascendente hacia la conformación de una singularidad nacional. Desde tiempos inmemoriales los individuos y los grupos que habitaron nuestras tierras, nuestro suelo, se fueron insertando en nuestra historia y en nuestra geografía sintiéndolas como propias y proyectándose en la unidad plural de nosotros, en esa pluralidad que nos permitió decir, desde mucho tiempo antes de 1821: ¡Nosotros, los panameños! Este proceso de conformación nacional está documentado y nos lo han enseñado nuestros investigadores, nuestros pensadores, nuestros historiadores, nuestros sociólogos, nuestros maestros.
Ricaurte Soler inicia su obra "Panamá: Historia de una Crisis" señalando que: "Diversos restos arqueológicos permiten identificar la existencia de asentamientos humanos en Panamá 11,000 años a.C." (Siglo XXI Editores, México 1989). Unos 350 mil moradores habitaban nuestro suelo cuando Rodrigo de Bastidas durante la epopeya del descubrimiento del Istmo de Panamá llegó a la Bahía de Manzanillo en 1501, y cuando Cristóbal Colón en su cuarto viaje fue presa del asombro ante la belleza natural de la bahía que bautizó con el nombre de Portobelo.
En la edad moderna que en España coincidió con la conquista de Granada y el descubrimiento de América, el Rey Fernando definió geográfica y políticamente el territorio correspondiente a Panamá ubicándolo como una circunscripción, en donde se integraban de modo lógico los elementos para que con el correr de los años fuese reconocida como la Nación Panameña, como el Estado Panameño.
Me refiero a la decisión de Fernando El Católico, quien dividió administrativamente "la Tierra Firme"en dos porciones territoriales separadas físicamente por el Golfo de Urabá, sujetando cada una de estas circunscripciones a la autoridad de un gobernador individualizado. Es así como a la región que se extendió en dirección oriental hasta el Cabo de la Vela, se le dio el nombre de Nueva Andalucía, formando lo que es hoy el territorio de Colombia como una entidad aparte, separada, diferente y distinta. El territorio que se extendía al oeste y al norte del Golfo de Urabá hasta el Cabo de Gracias a Dios y que comprendía los actuales territorios de Panamá, Costa Rica y Nicaragua, recibió el nombre de Reino de Castilla del Oro, que dio lugar a que en breve tiempo fuese dividido en las áreas que integraron históricamente las principales porciones geográficas del Istmo de Panamá: Darién, Panamá y Veraguas.
Rodrigo de Bastidas y el Gran Almirante recorrieron en ese entonces el litoral panameño del Caribe en la búsqueda del paso marítimo que les franqueara el acceso a las Indias Orientales. La función que entonces le asignaban a la geografía panameña era la de que sirviera como medio de tránsito entre Europa y Asia por las aguas del Atlántico. "Desde entonces -al decir de Galileo Solís- esa idea de tránsito ha pesado como un sino fatal sobre los destinos de Panamá y sobre su economía".
Una década más tarde, Vasco Núñez de Balboa acicateado por la codicia que despertaba en los peninsulares la leyenda del Tesoro del Dabaibe, realizó el épico cruce del Istmo que culminó el 25 de septiembre de 1513 con el descubrimiento del Océano Pacífico, desde el litoral panameño. Tiene significación demográfica que un par de años más tarde, en 1515, Gonzalo de Badajoz también cruzara el Istmo para conquistar la costa del Mar del Sur, descubierto por Balboa, y encontrara, según las crónicas históricas, una población nativa considerable que, a juicio de Eusebio A. Morales, era "probablemente más densa que la población de Panamá en la tercera década del siglo 20".
El tema fue considerado por Carlos Manuel Gasteazoro, Celestino Andrés Araúz y Armando Muñoz Pinzón en "La Historia de Panamá en sus Textos" (Tomo 1 (1501-1903) pp 365, 366). Al inventariar las causas de la llamada "Guerra de los Mil Días", las diversas etapas de la contienda en el Istmo y las negociaciones canaleras, la consecuencia inmediata que resultó y el movimiento separatista de 1903, los autores se hacen el siguiente planteamiento: "Dentro de los sucesos antes enumerados no faltará quien se pregunte: ¿Al finalizar la centuria decimonona, quiénes habitaban el Departamento de Panamá con sus 286 miriámetros cuadrados?". Sobre el particular, nos remiten a la Geografía del Istmo de Panamá de Ramón M. Valdés, que nos da la siguiente respuesta: "...después de veintiocho años corridos desde el último Censo, la población del Departamento de Panamá pasa de 360,542 almas, sin incluir los 20,000 indios que existen en las provincias de Panamá, Colón, Chiriquí y Veraguas." Y agrega don Ramón, que "dada su extensión ... Panamá puede contener 10 millones de habitantes en la misma proporción que otros países de Europa". La cifra del Censo del 2000 es de 2,839,177.
El centro del gobierno establecido en Santa María La Antigua del Darién y luego en Acla, a orillas del Caribe, fue trasladado por Pedrarias al Pacífico, mediante la fundación de la antigua ciudad de Panamá, que no fue concebida como sede de una nueva nacionalidad sino como plataforma para lanzar las empresas conquistadoras que se desplazaron por Centro y Sur América. Es bien conocido que desde la fundación de la ciudad de Panamá en 1519 hasta la terminación de la conquista del Perú en 1542, como lo señala Solís, "el Istmo no sirvió a los españoles durante el período colonial, para otro objeto que el de proporcionar el paso necesario y obligado entre el Atlántico y el Pacífico".
El proceso de integración de la nacionalidad panameña ha ido de la mano con el del resto de las naciones latinoamericanas. Quienes injustamente sostuvieron que Panamá era una arbitraria creación del presidente norteamericano Teodoro Roosevelt para llevar a cabo su propósito de construir el Canal interoceánico hicieron caso omiso de nuestra historia.
La ciudad de Panamá es la capital más antigua del continente americano. Basta señalar que fue fundada formalmente el 15 de agosto de 1519, casi un siglo antes del primer asentamiento colonial en el territorio continental de Estados Unidos, establecido en Jamestown, Virginia en 1607; más de un siglo antes del establecimiento de la Colonia de Plymouth en 1620 por los Pilgrims y más de 100 años antes de la instalación de la Colonia de la Bahía de Massachussets en 1630 por los puritanos.
La nación panameña tiene una historia. Esa historia está jalonada de una serie de eventos, de una concatenación de hechos, cuyo encadenamiento encuentra su coherencia total en algunas fechas: 28 de Noviembre de 1821, el 3 de Noviembre de 1903, el 9 de Enero de 1964, el 7 de Septiembre de 1977, el 31 de Diciembre de 1999. Estas fechas son de mención principal y obligada porque en ellas ocurrieron eventos que cargaron de mensajes simbólicos nuestra memoria colectiva, nuestra historia nacional. Son fechas claves que nos resultan particularmente útiles para comprender lo que nos ocurre hoy y para avizorar lo que nos puede ocurrir en el futuro. Nuestra memoria colectiva, nuestra historia nacional, son indispensables para construir nuestro destino nacional.

101 años de Panamá América

 
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