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La nación y la tribu



El Estado Nación es un invento bastante nuevo. De la antigüedad, lo más cercano al concepto nación, lo tenemos en el Imperio Romano, en donde la ciudadanía era el pasaporte para ser romano. En los demás imperios, existió una casta dominante que sometía con mayor o menor dureza a muchos pueblos, pero que no los integraba en una "nación". El mundo moderno de la "globalización" borra las fronteras y debilita las identidades nacionales. Ya la lengua, la religión, la raza y el folclor comunes, no son requisitos sine qua non para determinar la pertenencia. Solo tenemos que repasar los equipos de las selecciones de fútbol en el campeonato mundial de Alemania para notar la heterogeneidad étnica y ancestral de los jugadores que defienden el pendón nacional. Otro factor interesante que fue comentado en el mundial, se refiere a la identidad entre jugadores y equipos profesionales frente a la identidad nacional de la selección. ¿A quién se debe el jugador, al país de su nacimiento, al país de su nacionalidad adoptiva o al país en donde juega profesionalmente? ¿Es aceptable que un jugador portugués de un equipo británico sea el responsable de la eliminación de la selección inglesa del mundial? ¿Por qué sí o por qué no? Ante la perplejidad que genera la globalización en donde se borran muchos referentes externos que ayudaban a definir quiénes éramos, algunas elites se sienten liberadas y disfrutan esa especie de "ciudadanía universal" de los llamados "jetsetters", pero la mayor parte de los seres humanos tiende a buscar nuevos referentes que les permitan deslindar su lugar en el mundo. Esta necesidad de ubicación lleva a las personas a refugiarse en la tribu. Para estos propósitos, la tribu puede ser la religión, o el grupo étnico, o la profesión, o el equipo favorito. Alrededor de esta nueva tribu, se construye una identidad y un sentido de pertenencia. En los casos más extremos, este sentido de pertenencia se transforma en sentido de exclusión. La tribu se fanatiza y las fuerzas globalizadoras que azotan al Estado Nación se unen con las fuerzas centrífugas de la tribalización. ¿Podrá funcionar un mundo globalizado y a la vez tribalizado?

101 años de Panamá América

 
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