default

La Neutralidad y el Dr. Harmodio Arias M.


Entre los primeros panameños que en el siglo XX abordaron el tema de la neutralidad y neutralización del Canal que estaba construyendo Norteamérica en Panamá se encuentra el Dr. Harmodio Arias M., quien lleva a cabo, para su tesis de grado, en Inglaterra, la investigación jurídico-diplomática, cuyos resultados publicó en 1911, con el título de El Canal de Panamá.
Para un canal que todavía estaba en ciernes y cuyo funcionamiento público se produciría inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial de la centuria que acaba de fenecer, la tesis del Dr. Arias se adelantaba mucho al tiempo y al mundo posterior. Su clarividencia y su cultura académica le permitieron elegir una materia que entonces sólo era tema y que después se convirtió en problema internacional, una vez abierta la vía interrumpida panameña al comercio del mundo.
Una de las dos partes generales que conforman la obra mencionada (la segunda) estuvo dedicada al "status jurídico del Canal de Panamá", comenzando con el examen de la "neutralización" de éste. Ya se había dado el precedente del Canal de Suez, en la segunda mitad del siglo XIX, para el cual las potencias europeas suscribieron las conocidas cláusulas de la Convención de Constantinopla (1888).
Después de un detenido, minucioso análisis, el Dr. Arias alcanza la conclusión básica de que "no es necesario insistir en el hecho de que existe una analogía real entre los canales de Panamá y Suez. Y desde que el Canal de Suez es sin duda una vía neutralizada, necesariamente se deduce que este status jurídico será aplicado mutatis mutandi al Canal de Panamá" (pág. 234, edición de 1957). Además, el autor invoca en su apoyo el pensamiento de Oppenheim, para quien el Tratado Hay-Pouncefote de 1901 "neutraliza permanentemente el Canal de Panamá del futuro" (pág. 235, edición de 1910).
Cabe destacar que dos décadas después, en 1936, el Dr. Arias, siendo presidente de la República, aprovechó la proximidad de la segunda guerra mundial y la política rooseveltiana del "buen vecino", para plantear a Estados Unidos una importante reforma del Tratado de 1903, dándole un gran espaldarazo jurídico a la independencia panameña, tan comprometida por la Convención Istmica de ese año, taras políticas que acaban de desaparecer integralmente el 31 de diciembre último.
Muchos años vivimos bajo la aplicación que unilateralmente hicieron los Estados Unidos de América respecto de las cláusulas del Tratado de 1903, de suyo ambiguas y deliberadamente elásticas. Y en 1977, la primera potencia militar del mundo nos impuso el Tratado de Neutralidad de ese año, en el cual plasma "su" neutralidad norteamericana, en virtud de la cual sus barcos de guerra siempre van "a la cabeza de la fila" en el Canal. A esa neutralidad sólo se han adherido unos cuarenta países, a pesar de las presiones estadounidenses, en los días y meses de su firma.
Ahora mismo, Panamá es propietaria única del Canal y han sido clausuradas las bases militares norteamericanas, salvo que hay algunos soldados en ciertos hoteles panameños, hasta con uniformes estadounidenses, a más de los que llevan vestidos de paisanos. Por tanto, cobra vigencia y actualidad indiscutibles, como pensamiento nacional, la obra del Dr. Arias. Un país que ha cancelado ochenta años de voluntaria pertenencia a Colombia y todo un siglo XX de tutela norteamericana, hace unos cuantos días (en total, ciento ochenta años de una suerte de coloniaje), tiene que preservar su independencia y su soberanía plenas. No hay que menoscabarlas, ni reducirlas, ni limitarlas. No hay más objetivo legítimo que la neutralidad o la neutralización, si bien existen ciertas diferencias entre ambos términos, más no interesa ello aquí.
Hace un par de años, en una conferencia expuesta en la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, nosotros planteamos la necesidad y la conveniencia de que Panamá declarara urbi et orbi su neutralidad. Sólo han pasado unos cuantos días de que en extensos artículos publicados por nosotros en el diario El Siglo, adversábamos la idea de "acuerdos" de seguridad con Estados Unidos y el propio "Plan Estratégico de Seguridad Nacional", y también sostuvimos ese criterio con las siguientes palabras categóricas: "Por nuestra parte, sostenemos que la política internacional de Panamá, y en especial con respecto a los Estados Unidos, debe basarse en dos principios fundamentales: la independencia nacional y la neutralidad absoluta del país y del Canal" (El Siglo, 23 de diciembre de 1999).
En el último fin de semana, los diarios El Panamá América, El Universal y La Prensa, le dieron titulares de primera plana a la información de que "el PDC propone declarar a Panamá territorio neutral". Y el Dr. Arias Calderón, refiriéndose a conversaciones de su colectivo político con el ministro Spadafora se expresó así: "Nosotros criticamos el concepto de plan de seguridad nacional y propusimos el plan de seguridad humana. Insistimos en no enfatizar en los planes armados sino más bien en los instrumentos políticos, diplomáticos y sociales" (El Panamá América, enero 8 de 2000).
Para nosotros, el asuntos no es un mero juego de conceptos, ni de palabras. La declaración que necesita el país es la de su neutralidad y la del Canal, mediante una Ley, que después sea aprobada por medio de un referéndum popular, ya que el problema es de gran trascendencia y debe tener tal categoría jurídica. No son compatibles con el artículo 305 de la Constitución, que consagra el postulado de que "La República de Panamá no tendrá ejército", ni los Tratados de Neutralidad, ni los Acuerdos o Leyes de seguridad bélica, como los que andan por ahí, en forma de proyectos. Independencia y neutralidad plenas, porque ya las tenemos, y ellas fueron previstas y formuladas por la clarividencia, como decimos, de Harmodio Arias Madrid.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América