La Normal de hoy y de siempre
La Escuela Normal de Santiago es una institución comprometida con el sistema educativo, dada la importante misión que cumple en forjar los hombres y mujeres que han de orientar y distribuir la semilla de la enseñanza en todo el país. En sus 68 años de existencia son miles los maestros egresados de sus aulas que vienen contribuyendo al bienestar de la nación; muchos de ellos han alcanzado posiciones de relevancia y han dejado huellas de eficiencia, rectitud, honestidad y profesionalismo.
Es una casa de estudio que demanda la permanente atención de las autoridades gubernamentales para que se mantenga al día en cuanto a los cambios que se operan en el campo de la educación. En su administración no caben los intereses partidistas, ni las improvisaciones, porque ello daña su imagen y el prestigio que ha venido manteniendo a través del tiempo. Así como el gobierno central ha tomado interés por realizar un trabajo de remodelación en toda su estructura, así mismo el Ministerio de Educación debería promover, con frecuencia, la realización de seminarios e investigaciones que contribuyan a que este centro camine por senderos de progreso en lo que se refiere a materia educativa y el país pueda beneficiarse de sus proyecciones hacia una vida mejor.
Año tras año, observamos a los egresados de este plantel celebrar con verdadero entusiasmo y cariño la fecha en que recibieron sus diplomas que los acreditan como maestros de escuela; como los hombres y mujeres que han de llevar al seno de las comunidades las más grandes inquietudes y anhelos de mejoramiento. Y así debe ser, porque el buen maestro tiene conciencia de su labor, sabe a dónde desea llegar y que para ello ha sabido capacitarse y entrenarse; que puede seguir adelante, aun cuando carezca de ayuda de la comunidad, de falta de material didáctico, eficientes aulas de clases; porque sabrá conducir el trabajo para alcanzar la ayuda de todos. En cambio el mal maestro, que carece de principios pedagógicos de vocación y de interés por la enseñanza, no podrá triunfar aunque cuente con todos los recursos necesarios para el éxito en el proceso enseñanza-aprendizaje.
El 1 de febrero próximo, los egresados de la Escuela Normal en el año 1947, hace 60 años, se reunirán en Coronado para festejar tan importante fecha y en ella harán recuerdos de los años mozos, vividos al calor del alma mater y harán el juramento sublime de continuar trabajando por su engrandecimiento y por la superación del sistema educativo panameño.
En 1985 se organizó en la capital la Asociación de Normalistas de "Ayer y de Siempre", que ha venido trabajando con entusiasmo para mantener la mística normalista y hacer de ella el mejor instrumento de respaldo a la Escuela Normal "Juan Demóstenes Arosemena". Entre los educadores que le ha correspondido dirigir esta asociación, está la Prof. Débora Delgado de Urrutia, quien fuera alma y nervio de la celebración de las Bodas de Oro.
Vayan para estos distinguidos educadores las más sinceras felicitaciones y nuestros deseos, porque continúen siempre activos y decididos a dar todo por la Normal.
Pero, no todos están de acuerdo con el cambio.
Enrique Valdés manifestó que el color de la placa está bien, mas no el diseño del mapa de Panamá, al que calificó de "infantil".
A su juicio, deben "diseñar algo más original, que resalte y que además sirva para mejorar la imagen de los vehículos."
Según información de la ATTT, en la República de Panamá circulan más de 600 mil vehículos, entre particulares y públicos.
La mayoría consideró sana esta medida.
Es una casa de estudio que demanda la permanente atención de las autoridades gubernamentales para que se mantenga al día en cuanto a los cambios que se operan en el campo de la educación. En su administración no caben los intereses partidistas, ni las improvisaciones, porque ello daña su imagen y el prestigio que ha venido manteniendo a través del tiempo. Así como el gobierno central ha tomado interés por realizar un trabajo de remodelación en toda su estructura, así mismo el Ministerio de Educación debería promover, con frecuencia, la realización de seminarios e investigaciones que contribuyan a que este centro camine por senderos de progreso en lo que se refiere a materia educativa y el país pueda beneficiarse de sus proyecciones hacia una vida mejor.
Año tras año, observamos a los egresados de este plantel celebrar con verdadero entusiasmo y cariño la fecha en que recibieron sus diplomas que los acreditan como maestros de escuela; como los hombres y mujeres que han de llevar al seno de las comunidades las más grandes inquietudes y anhelos de mejoramiento. Y así debe ser, porque el buen maestro tiene conciencia de su labor, sabe a dónde desea llegar y que para ello ha sabido capacitarse y entrenarse; que puede seguir adelante, aun cuando carezca de ayuda de la comunidad, de falta de material didáctico, eficientes aulas de clases; porque sabrá conducir el trabajo para alcanzar la ayuda de todos. En cambio el mal maestro, que carece de principios pedagógicos de vocación y de interés por la enseñanza, no podrá triunfar aunque cuente con todos los recursos necesarios para el éxito en el proceso enseñanza-aprendizaje.
El 1 de febrero próximo, los egresados de la Escuela Normal en el año 1947, hace 60 años, se reunirán en Coronado para festejar tan importante fecha y en ella harán recuerdos de los años mozos, vividos al calor del alma mater y harán el juramento sublime de continuar trabajando por su engrandecimiento y por la superación del sistema educativo panameño.
En 1985 se organizó en la capital la Asociación de Normalistas de "Ayer y de Siempre", que ha venido trabajando con entusiasmo para mantener la mística normalista y hacer de ella el mejor instrumento de respaldo a la Escuela Normal "Juan Demóstenes Arosemena". Entre los educadores que le ha correspondido dirigir esta asociación, está la Prof. Débora Delgado de Urrutia, quien fuera alma y nervio de la celebración de las Bodas de Oro.
Vayan para estos distinguidos educadores las más sinceras felicitaciones y nuestros deseos, porque continúen siempre activos y decididos a dar todo por la Normal.
Pero, no todos están de acuerdo con el cambio.
Enrique Valdés manifestó que el color de la placa está bien, mas no el diseño del mapa de Panamá, al que calificó de "infantil".
A su juicio, deben "diseñar algo más original, que resalte y que además sirva para mejorar la imagen de los vehículos."
Según información de la ATTT, en la República de Panamá circulan más de 600 mil vehículos, entre particulares y públicos.
La mayoría consideró sana esta medida.