La nueva cara de la Asamblea
El hecho consumado de la alianza ´´META" demuestra que es posible trabajar en conjunto cuando existen propósitos y objetivos comunes. A muchos ha sorprendido que el gobierno pierda la Asamblea Legislativa, pero en muchos países de Latinoamérica, se trabaja en forma coordinada y armónica con el Poder Legislativo entre la oposición y gobierno. En Panamá ya hemos tenido experiencias en el gobierno central (1990 - 1994) y en los gobiernos locales. Actualmente en los municipios más importantes (Panamá, San Miguelito, Colón, Arraiján, etc), el Alcalde es de gobierno o la mayoría del Concejo es oposición y viceversa. En todos estos municipios, hoy, existe armonía y trabajo en conjunto, es más, los ciudadanos perciben que hay voluntad política para impulsar el progreso. Por lo tanto, el cacareo del gobierno, no tiene sentido. Todo lo contrario, es la gran oportunidad de desarrollar un nuevo rumbo con objetivos comunes.
El hecho del cambio de bando en la Asamblea, donde hoy la oposición tiene la directiva, es un paso para fortalecer la misma y garantizar lo que todos esperamos, una verdadera revolución interna. La nueva directiva tiene la responsabilidad de producir un cambio, pasar de una Asamblea de contratos y partidas circuitales a un Poder Legislativo que disponga de las bases para el debate de los grandes temas nacionales.
La Asamblea Legislativa sólo podrá desarrollarse si dispone de fuerza interna de los propios legisladores. Son ellos los primeros que deben concientizarse de su responsabilidad y cumplir su función constitucional. Hay cosas fáciles que todos los ciudadanos evalúan, por ejemplo, el número de anteproyectos de leyes en discusión, los debates parlamentarios, la asistencia a la Asamblea, el uso de las partidas circuitales, etc. Todos estos temas de fácil comprensión y ejecución, son los primeros que consideran los ciudadanos. Y es que todos percibimos que los debates de los anteproyectos de ley, son pobres porque los legisladores no son capaces de disponer de un equipo de apoyo adecuado, y como me decía una amiga, no estudian y muchas veces ni leen los ante-proyectos. Nadie nace sabiendo, lo que no perdonamos es que se gasten horas hablando de cosas sin sentido, éste es el gran desprestigio de la Asamblea. La directiva debe ejercer un mayor control y seguimiento a las actividades de la Asamblea, como por ejemplo, hacer de las comisiones verdaderos centros de debate con la sociedad civil de los problemas nacionales; convertir el debate del pleno en ejemplo de organización y propuestas concretas para mejorar los anteproyectos; y sin duda, hacer de las partidas circuitales un instrumento del desarrollo local, con inversiones visibles y con memorias anuales de las acciones realizadas. Todos queremos una Asamblea activa, responsable y que sea el foro de los grandes debates nacionales. Esto es posible si los 71 legisladores, asimilan las críticas de hoy y si el gobierno es capaz de generar propuestas de anteproyectos de ley.
Como el Gobierno todavía tiene lagunas en la definición del rumbo de la nación, consideramos que la Asamblea debe asumir un papel más protagónico en la definición de políticas y estrategias para el desarrollo. Por lo tanto, recomendamos que una vez instaladas las comisiones deberán proceder con: Presupuesto, evaluar la situación del presupuesto nacional, tanto en inversiones como en funcionamiento; Hacienda, determinar la situación de la carta de intención con el Fondo Monetario; Comercio, evaluar y establecer una política definitiva sobre la liberación de mercados; Ambiente, evaluar y definir la evaluación de los grandes proyectos nacionales y el ambiente; Salud, evaluar y definir la inversión del hospital Santo Tomás; Agropecuario, evaluar y definir de una vez por toda una política para el sector; etc. Estas y otras acciones deben desarrollarse desde las primeras semanas de gestión. Sería interesante que comenzando estas comisiones inviten a los protagonistas, a fin, de conocer sus puntos de vistas. Por otro lado, el Presidente de la Asamblea y sus más cercanos colaboradores, deben salir y definir un plan de acción para este segundo año de sesiones.
En fin, si el Poder Legislativo desea verdaderamente producir un cambio, debe iniciarlo desde la primera semana. Todos esperamos mejores resultados, no queremos decepcionarnos. Señores legisladores, tienen una nueva oportunidad, aprovéchenla por el bien del país y el suyo propio. Con respecto a la relación entre los poderes, creo que el gobierno debe entender que la democracia es sinónimo de participación y consensos. Esto sólo se puede lograr con objetivos y metas claras, por lo tanto, también tienen una nueva oportunidad, trabajando en armonía y forjando un rumbo definido. La nueva cara de la Asamblea Legislativa depende de la directiva y de su capacidad de sumar a todos las bancadas, de organizar acciones para la participación ciudadana y convertir la Asamblea en el foro del progreso nacional.
El hecho del cambio de bando en la Asamblea, donde hoy la oposición tiene la directiva, es un paso para fortalecer la misma y garantizar lo que todos esperamos, una verdadera revolución interna. La nueva directiva tiene la responsabilidad de producir un cambio, pasar de una Asamblea de contratos y partidas circuitales a un Poder Legislativo que disponga de las bases para el debate de los grandes temas nacionales.
La Asamblea Legislativa sólo podrá desarrollarse si dispone de fuerza interna de los propios legisladores. Son ellos los primeros que deben concientizarse de su responsabilidad y cumplir su función constitucional. Hay cosas fáciles que todos los ciudadanos evalúan, por ejemplo, el número de anteproyectos de leyes en discusión, los debates parlamentarios, la asistencia a la Asamblea, el uso de las partidas circuitales, etc. Todos estos temas de fácil comprensión y ejecución, son los primeros que consideran los ciudadanos. Y es que todos percibimos que los debates de los anteproyectos de ley, son pobres porque los legisladores no son capaces de disponer de un equipo de apoyo adecuado, y como me decía una amiga, no estudian y muchas veces ni leen los ante-proyectos. Nadie nace sabiendo, lo que no perdonamos es que se gasten horas hablando de cosas sin sentido, éste es el gran desprestigio de la Asamblea. La directiva debe ejercer un mayor control y seguimiento a las actividades de la Asamblea, como por ejemplo, hacer de las comisiones verdaderos centros de debate con la sociedad civil de los problemas nacionales; convertir el debate del pleno en ejemplo de organización y propuestas concretas para mejorar los anteproyectos; y sin duda, hacer de las partidas circuitales un instrumento del desarrollo local, con inversiones visibles y con memorias anuales de las acciones realizadas. Todos queremos una Asamblea activa, responsable y que sea el foro de los grandes debates nacionales. Esto es posible si los 71 legisladores, asimilan las críticas de hoy y si el gobierno es capaz de generar propuestas de anteproyectos de ley.
Como el Gobierno todavía tiene lagunas en la definición del rumbo de la nación, consideramos que la Asamblea debe asumir un papel más protagónico en la definición de políticas y estrategias para el desarrollo. Por lo tanto, recomendamos que una vez instaladas las comisiones deberán proceder con: Presupuesto, evaluar la situación del presupuesto nacional, tanto en inversiones como en funcionamiento; Hacienda, determinar la situación de la carta de intención con el Fondo Monetario; Comercio, evaluar y establecer una política definitiva sobre la liberación de mercados; Ambiente, evaluar y definir la evaluación de los grandes proyectos nacionales y el ambiente; Salud, evaluar y definir la inversión del hospital Santo Tomás; Agropecuario, evaluar y definir de una vez por toda una política para el sector; etc. Estas y otras acciones deben desarrollarse desde las primeras semanas de gestión. Sería interesante que comenzando estas comisiones inviten a los protagonistas, a fin, de conocer sus puntos de vistas. Por otro lado, el Presidente de la Asamblea y sus más cercanos colaboradores, deben salir y definir un plan de acción para este segundo año de sesiones.
En fin, si el Poder Legislativo desea verdaderamente producir un cambio, debe iniciarlo desde la primera semana. Todos esperamos mejores resultados, no queremos decepcionarnos. Señores legisladores, tienen una nueva oportunidad, aprovéchenla por el bien del país y el suyo propio. Con respecto a la relación entre los poderes, creo que el gobierno debe entender que la democracia es sinónimo de participación y consensos. Esto sólo se puede lograr con objetivos y metas claras, por lo tanto, también tienen una nueva oportunidad, trabajando en armonía y forjando un rumbo definido. La nueva cara de la Asamblea Legislativa depende de la directiva y de su capacidad de sumar a todos las bancadas, de organizar acciones para la participación ciudadana y convertir la Asamblea en el foro del progreso nacional.