La nueva constitución
Cuando será el día que nosotros los panameños, dejemos de pensar en nuestro yo, y pensemos en la gran comunidad en que convivimos. Todos queremos o casi todos queremos (porque existe un sector que no quiere cambiar la constitución, pero como sabe que la mayoría si lo desea, políticamente no le conviene decir lo contrario), pero cada uno quiere imponer la forma de cambio constitucional, y por tal razón no se ha podido hacer nada en este aspecto.
Todo pareciera que los últimos acontecimientos han promovido la necesidad de realizar el cambio constitucional. Las Iglesias con su acción participativa de recoger firmas para exigirle al próximo gobierno cambiar la Constitución, y las firma por los cuatro candidatos a presidente, se han comprometido hacerlo en sus dos primeros años de función presidencial.
Visión 20-20 debe acordar con los candidatos el método de cambio que se va a utilizar, para que por este detalle el Presidente electo no evada este compromiso.
Sobre los cambios, estoy de acuerdo con lo planteado, lo que respecta a la Asamblea Legislativa, el Órgano Judicial y otros que han sido divulgado, pero creo que existen algunos aspectos tan importantes como esos. Un tema que deseo referirme es sobre las finanzas públicas y la Caja del Seguro Social.
Es una preocupación nacional la autonomía de la Caja, como el alto endeudamiento de la Nación. El actual artículo 265 de la constitución, tiene que ver con ambas. El mencionado artículo dice lo siguiente" El presupuesto tendrá carácter anual y contendrá la total de las inversiones, ingresos y egresos del sector público, que incluye a las entidades autónomas, semiautónomas y empresas estatales". Como ven estimados lectores, lo necesario de modificar dicho artículo, de lo contrario no existe autonomía de la Caja. Por otra parte existe una distorsión en las finanzas públicas, que nos conlleva al alto pago anual de la deuda pública y que está deteniendo nuestro progreso.
Paso a explicar: Tomando de ejemplo el año 2002, el presupuesto fue seis mil 300 millones de dólares, el pago de la deuda fue de mil 600 millones de dólares, lo que aparentemente representa algo menos del 25%. Sucede que de esos seis mil 300 millones, el presupuesto de la C.S.S., Banco Nacional y Caja de Ahorros, representan dos mil 147 millones de dólares. Estas tres entidades, llamadas entidades financieras del Estado, generan sus propios ingresos y no tienen que ver con los compromisos de la deuda externa directamente. Entonces a restarle su presupuesto, el presupuesto real del gobierno central, responsable directo de la deuda externa, sería cuatro mil 150 millones de dólares, de donde sale realmente el pago de la deuda, o sea el 39% del presupuesto, lo que es realmente la causa de nuestro problema financiero.
Entiendo que las instituciones internacionales prestatarias, toman esas empresas como parte del Estado, por ser públicas, y el gobierno central, tendrá que enfrentar cualquier problema financiero de ellas, pero también es verdad que sin que ellas no estén fuera de la responsabilidad del Estado, no debemos inmiscuir sus presupuestos, porque distorsionan nuestras finanzas.
Mi propuesta sería que el presupuesto para el pago de la deuda externa e interna del Gobierno Central, no debe ser más que el 20 ó 22% de su presupuesto. Claro está que las finanzas de las tres instituciones antes mencionadas y las que en un futuro se lleguen a crear con esas características, deben ser manejadas con transparencia y eficiencia, para que de una forma sirvan de respaldo de toda la Nación. Lo propuesto no es nada nuevo y lo tenemos en nuestro país funcionando hace ya algunos años con la Autoridad del Canal de Panamá, que siendo una entidad del Estado, sus finanzas se manejan fuera del Presupuesto General de la Nación. Esto nos traería las siguientes ventajas:
Estas y otras ventajas traería esta medida. Entre ellas la reforma del artículo 268 de la Constitución actual, que permite la irresponsabilidad, que los gobiernos endeuden las futuras generaciones y las entidades internacionales garanticen sus dineros sin pensar en el futuro de la Nación panameña.
Señores eliminemos privilegios, normalicemos las actuaciones de nuestros funcionarios pero no perdamos la oportunidad de resolver uno de los problemas estructurales de nuestro país, que es la agobiante deuda interna y externa que nos limita nuestro progreso.
Por último es verdad que la nueva constitución no resolverá todos nuestros problemas, porque muchos de ellos son causa de nuestra actitud, por esa razón, Visión 20-20, los clubes Cívicos y otras instituciones deben iniciar una campaña de civismo nacional, para ir cambiando nuestra actitud.
Cuando los hombres decente no participan en política los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar. Gandhi.
(cdaa@sinfo.net)
En cumplimiento de las órdenes impartidas por la dictadura para proteger su impunidad, se llevó a cabo una destrucción obviamente organizada y sistemática durante aquellos funestos días, por los "Batallones de la Dignidad" y los CODEPADI. Fueron sustraídos o destruidos en distintas formas, archivos de las oficinas de la Presidencia de la República, del Banco Nacional, Caja de Ahorros, Procuraduría de la Nación, Corte Suprema de Justicia, Tribunales de Justicia, Ministerio de Gobierno y Justicia, Archivos Nacionales, Correos, Lotería Nacional, Tránsito, INAC, MIDI, Biblioteca Nacional, ERSA, entidades autónomas, servicios públicos del Estado, de electricidad y teléfonos, destruido su mobiliario y equipo rodante. Se efectuaron daños considerables en estructuras y maquinaria portuaria en Cristóbal, Balboa, Coco Solo, Bahía Las Minas, Vacamonte y Panamá. Además, después de la invasión, fueron descubiertas aproximadamente cincuenta y siete mil (57,000) armas y seiscientas (600) toneladas de municiones, las cuales estaban escondidas en oficinas públicas, hospitales del Estado, instituciones deportivas, Editora Renovación, S.A. (ERSA), residencias de servidores públicos y amigos del régimen, etc. Esto confirmaba los macabros planes de la dictadura militar de exterminar todo vestigio de oposición civilista.
Durante todo este periodo de la dictadura, quedó grabado en mi memoria para siempre, el civismo de miles y miles de panameños anónimos de todas las capas sociales, en protestas de todo tipo. Hoy, hombres y mujeres que aprovecharon indebidamente, defendieron, patrocinaron y trabajaron para la dictadura militar durante 21 años y, beneficiándose de las libertades constitucionales que la misma nunca nos permitió, pretenden darnos a través de eventos, entrevistas, conferencias, declaraciones, charlas, comentarios, etc., cátedras de moral, democracia y civismo y libertad de expresión, como si los panameños fuéramos animales domésticos, desmemoriados. Muchos como yo, no hemos creído nunca en la venganza, pero nuestros recuerdos prevalecen claros y precisos en las arcas de la memoria, impidiéndonos olvidar, para tratar de mejorar con honestidad cívica, y no con ambición personal, el futuro de nuestra querida Patria.
Todo pareciera que los últimos acontecimientos han promovido la necesidad de realizar el cambio constitucional. Las Iglesias con su acción participativa de recoger firmas para exigirle al próximo gobierno cambiar la Constitución, y las firma por los cuatro candidatos a presidente, se han comprometido hacerlo en sus dos primeros años de función presidencial.
Visión 20-20 debe acordar con los candidatos el método de cambio que se va a utilizar, para que por este detalle el Presidente electo no evada este compromiso.
Sobre los cambios, estoy de acuerdo con lo planteado, lo que respecta a la Asamblea Legislativa, el Órgano Judicial y otros que han sido divulgado, pero creo que existen algunos aspectos tan importantes como esos. Un tema que deseo referirme es sobre las finanzas públicas y la Caja del Seguro Social.
Es una preocupación nacional la autonomía de la Caja, como el alto endeudamiento de la Nación. El actual artículo 265 de la constitución, tiene que ver con ambas. El mencionado artículo dice lo siguiente" El presupuesto tendrá carácter anual y contendrá la total de las inversiones, ingresos y egresos del sector público, que incluye a las entidades autónomas, semiautónomas y empresas estatales". Como ven estimados lectores, lo necesario de modificar dicho artículo, de lo contrario no existe autonomía de la Caja. Por otra parte existe una distorsión en las finanzas públicas, que nos conlleva al alto pago anual de la deuda pública y que está deteniendo nuestro progreso.
Paso a explicar: Tomando de ejemplo el año 2002, el presupuesto fue seis mil 300 millones de dólares, el pago de la deuda fue de mil 600 millones de dólares, lo que aparentemente representa algo menos del 25%. Sucede que de esos seis mil 300 millones, el presupuesto de la C.S.S., Banco Nacional y Caja de Ahorros, representan dos mil 147 millones de dólares. Estas tres entidades, llamadas entidades financieras del Estado, generan sus propios ingresos y no tienen que ver con los compromisos de la deuda externa directamente. Entonces a restarle su presupuesto, el presupuesto real del gobierno central, responsable directo de la deuda externa, sería cuatro mil 150 millones de dólares, de donde sale realmente el pago de la deuda, o sea el 39% del presupuesto, lo que es realmente la causa de nuestro problema financiero.
Entiendo que las instituciones internacionales prestatarias, toman esas empresas como parte del Estado, por ser públicas, y el gobierno central, tendrá que enfrentar cualquier problema financiero de ellas, pero también es verdad que sin que ellas no estén fuera de la responsabilidad del Estado, no debemos inmiscuir sus presupuestos, porque distorsionan nuestras finanzas.
Mi propuesta sería que el presupuesto para el pago de la deuda externa e interna del Gobierno Central, no debe ser más que el 20 ó 22% de su presupuesto. Claro está que las finanzas de las tres instituciones antes mencionadas y las que en un futuro se lleguen a crear con esas características, deben ser manejadas con transparencia y eficiencia, para que de una forma sirvan de respaldo de toda la Nación. Lo propuesto no es nada nuevo y lo tenemos en nuestro país funcionando hace ya algunos años con la Autoridad del Canal de Panamá, que siendo una entidad del Estado, sus finanzas se manejan fuera del Presupuesto General de la Nación. Esto nos traería las siguientes ventajas:
Se perfeccionaría la autonomía de la C.S.S.
Existiese un control del endeudamiento del Estado. Ya que con esta medida constitucional, los gobiernos no pueden dejar compromisos mayores a lo establecido para los próximos gobiernos.
Se obliga a una disciplina fiscal.
El aumento de la deuda estaría condicionado al mejoramiento real de la economía y al mejoramiento de los ingresos del Gobierno Central. Esto nos llevaría a los gobiernos actuasen más eficientemente en sus finanzas.
Se limitaría la solicitud de nuevos prestamos para pagar deuda.
Estas y otras ventajas traería esta medida. Entre ellas la reforma del artículo 268 de la Constitución actual, que permite la irresponsabilidad, que los gobiernos endeuden las futuras generaciones y las entidades internacionales garanticen sus dineros sin pensar en el futuro de la Nación panameña.
Señores eliminemos privilegios, normalicemos las actuaciones de nuestros funcionarios pero no perdamos la oportunidad de resolver uno de los problemas estructurales de nuestro país, que es la agobiante deuda interna y externa que nos limita nuestro progreso.
Por último es verdad que la nueva constitución no resolverá todos nuestros problemas, porque muchos de ellos son causa de nuestra actitud, por esa razón, Visión 20-20, los clubes Cívicos y otras instituciones deben iniciar una campaña de civismo nacional, para ir cambiando nuestra actitud.
Cuando los hombres decente no participan en política los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar. Gandhi.
(cdaa@sinfo.net)
En cumplimiento de las órdenes impartidas por la dictadura para proteger su impunidad, se llevó a cabo una destrucción obviamente organizada y sistemática durante aquellos funestos días, por los "Batallones de la Dignidad" y los CODEPADI. Fueron sustraídos o destruidos en distintas formas, archivos de las oficinas de la Presidencia de la República, del Banco Nacional, Caja de Ahorros, Procuraduría de la Nación, Corte Suprema de Justicia, Tribunales de Justicia, Ministerio de Gobierno y Justicia, Archivos Nacionales, Correos, Lotería Nacional, Tránsito, INAC, MIDI, Biblioteca Nacional, ERSA, entidades autónomas, servicios públicos del Estado, de electricidad y teléfonos, destruido su mobiliario y equipo rodante. Se efectuaron daños considerables en estructuras y maquinaria portuaria en Cristóbal, Balboa, Coco Solo, Bahía Las Minas, Vacamonte y Panamá. Además, después de la invasión, fueron descubiertas aproximadamente cincuenta y siete mil (57,000) armas y seiscientas (600) toneladas de municiones, las cuales estaban escondidas en oficinas públicas, hospitales del Estado, instituciones deportivas, Editora Renovación, S.A. (ERSA), residencias de servidores públicos y amigos del régimen, etc. Esto confirmaba los macabros planes de la dictadura militar de exterminar todo vestigio de oposición civilista.
Durante todo este periodo de la dictadura, quedó grabado en mi memoria para siempre, el civismo de miles y miles de panameños anónimos de todas las capas sociales, en protestas de todo tipo. Hoy, hombres y mujeres que aprovecharon indebidamente, defendieron, patrocinaron y trabajaron para la dictadura militar durante 21 años y, beneficiándose de las libertades constitucionales que la misma nunca nos permitió, pretenden darnos a través de eventos, entrevistas, conferencias, declaraciones, charlas, comentarios, etc., cátedras de moral, democracia y civismo y libertad de expresión, como si los panameños fuéramos animales domésticos, desmemoriados. Muchos como yo, no hemos creído nunca en la venganza, pero nuestros recuerdos prevalecen claros y precisos en las arcas de la memoria, impidiéndonos olvidar, para tratar de mejorar con honestidad cívica, y no con ambición personal, el futuro de nuestra querida Patria.